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A los videoclubs de Valladolid se les acaba la cinta

El videoclub Sesión Continua es uno de los cinco últimos supervivientes. E. TEJEDOR

Tan solo cinco de estos negocios sobreviven a duras penas en la ciudad, conscientes de que su cierre es cuestión de tiempo en un futuro no muy lejano.

CINCO ÚLTIMOS VIDEOCLUBS EN VALLADOLID

 

Videoclub Alter: Paseo de San Vicente,15.

 

Videoclub Covaresa: Calle de Miguel de Unamuno, 98.

 

Videoclub Sesión Continua: Calle Lope de Rueda, 1.

 

Videoclub Madison: Calle de Gabilondo, 12.

 

Videoclub copistería San Pablo: Calle de San Quirce, 1.

La crisis, el avance de la tecnología y sobre todo la piratería y la facilidad para ver series y películas por internet han terminado por matarlos. Quedan muy pocos, cinco concretamente, en esta agonía que ha terminado por liquidar la mayoría de cines de Valladolid. Ellos son los cinco últimos videoclubs existentes en la ciudad, un negocio en peligro de extinción y que cada vez puja más a la baja. Y es que no es fácil lidiar con un negocio que se ha encontrado demasiados inconvenientes en los últimos años.

 

Lejos queda aquella época de bonanza en la que miles de familias acudían semana sí y semana también a retirar una, dos o hasta tres películas para ver a lo largo del fin de semana para matar el tiempo. Quién lo diría. Del VHS se ha pasado al Blue Ray, de la mínima calidad de hace pocas primaveras a la máxima, y del todo a la nada. El futuro es poco o nada prometedor.

 

“En cuanto a alquiler de películas la cosa está mala y va a peor. Pasa que hemos diversificado mucho, claro”, asegura Pilar Medina, del Videoclub Sesión Continua, uno de los supervivientes en la calle Lope de Rueda. “Si fuera solo por películas estaríamos cerrados ahora mismo, todo depende también de los videojuegos, la telefonía, las chuches... Ha ido empeorando y lo sigue haciendo”.

 

Así las cosas, sus estimaciones personales se basan en unas 350 películas alquiladas a la semana, todo un privilegio, una media de unas 50 cada jornada. Mucho más que otro de los clásicos, el Videoclub Covaresa, que se queda apenas en “unas 140 o 150 a la semana”.

 

“El balance es malo, muy malo”, arranca Javier Robledo, del mencionado negocio. “Los videoclubs están tocado y casi hundidos. Se ve en que no tengo nada de competencia en la zona sur. Ni Parquesol, ni Parque Alameda, ni la Rubia, ni Arroyo, ni Puente Duero... Absolutamente nadie. Hay veces que entre semana entran Pedro, José y Tomás, los tres conocidos y poco más”, bromea el propietario, quien reconoce que a día de hoy subsiste porque en su día tuvo el acierto de comprar el local en la calle Miguel de Unamuno.

 

El Videoclub Sesión Continua no vive sus mejores días. E.TEJEDOR

 

“Gracias a Dios me lancé a comprarlo en su día y...”, deja en el aire. Claro, la espada de Damocles que podría caer en cualquier momento y obligar a cerrar está ahí “Sería una pena porque después de toda una vida tienes trato con los clientes más allá de lo profesional. Soy consciente de que si esto sigue así, goteo hacia abajo, tengo que echar el cierre. Alquilar el local y dedicarme a otra cosa”, sigue Robledo, con aires de resignación.

 

UN RAYO DE LUZ

 

Para el dueño del videoclub de Covaresa solo queda una única esperanza, y esta está precisamente últimamente todos los días en los periódicos y telediarios. “Estoy esperando como todos al nuevo Gobierno. El que salga para ver si aplica la Ley de Propiedad Intelectual, estamos en mano de los políticos. No por nosotros, que los videoclubs somos un cero a la izquierda, sino por algunas compañías como Teléfonica o Netflix, que son a las que van a hacer más caso. Son ellos los que deben patalear y quejarse”, hace ver.

 

Las opciones son escasas, aunque el color de los partidos está bien marcado en este asunto. “Hay partidos con más intenciones. Ciudadanos parece más favorable, y si sale Podemos mejor cerrar la persiana. El que lleva el tema de cultura en Podemos es el abogado de las páginas web pirata, te puedes hacer a la idea".

 

Dicho lo cual... ¿desaparecerán algún día definitivamente los videoclubs? ¿O siempre habrá nostálgicos dispuestos a llevarse a casa esa cajita con un par de horas de divertimento? “Yo creo que sí”, incide Isabel Medina, del Sesión Continua. “Otra cosa es que el resto se siga dando para mantener el equilibrio”, asegura, en referencia a que el resto de ventas de golosinas y videojuegos debe seguir en pie, algo que parece relativamente fácil, al menos a día de hoy.

 

“Si no existiera la piratería sería otra cosa, claro. Creo que siempre quedará un reducto, pero no para que podamos sobrevivir. A la gente le gusta el cine, pero lo que no quiere es pagarlo. Es incongruente, con los equipos de la leche que tenemos ahora en casa”, cierra Medina, con gesto de preocupación. Y es que sin duda los videoclubs son una especie en peligro de extinción, también en Valladolid.