A los insultos entre taurinos y animalistas se unen los reproches políticos en un crispado Toro de la Peña

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Una manifestación en favor del festejo por parte del pueblo de Tordesillas, en la que se criticó la actuación de los partidos regionales, se unió a la presencia de antitaurinos. La actuación de Policía y Guardia Civil evitó que hubiese conflictos graves.


 

Se esperaba tensión en las calles de Tordesillas y así fue en la edición de 2016 en la que el Toro de la Peña sustituyó al Toro de la Vega tras el decreto de la Junta de Castilla y León que prohibía dar muerte al animal. Eso provocó que a los ya habituales insultos entre animalistas y tordesillanos se unieran los reproches de estos últimos hacia los políticos regionales, uno de los blancos contra los que se dirigieron las críticas.

 

El pueblo, como es tradición, se engalanó con pancartas en defensa de su Toro de la Vega aunque las críticas en esta ocasión subieron de todo. Pancartas del estilo "Politicos cabrones, respetad las tradiciones", "No a los traidores" o "Antitaurinos + perroflautas = Junta de CyL" se mezclaban con las proclamas defendidas por la Plataforma que convocó, a las 10:30 horas sobre el Puente del Duero, una manifestación.

 

Allí se reunieron cientos de personas, a pie y a caballo, con el lema "Tordesillas no se rinde. Sí al Toro de la Vega" y mostraron un tono más respetuoso hacia los manifestantes que, separados por dos filas de Policía Nacional y Guardia Civil, se encontraban a solo unos metros. De hecho desde la propia Plataforma ciudadana pedían "no insultar, ellos defienden lo suyo y nosotros vamos a defender lo nuestro" aunque entre alusiones hacia la manipulación de los medios de comunicación y entre vivas hacia el Toro de la Vega era inevitable que alguna persona mostrara su desprecio hacia los animalistas, a los que calificaron de "terroristas".

 

Precisamente fue gracias a la buena labor realizada por los cuerpos de seguridad el hecho de que no hubiese problemas. Desde el lado antitaurino también trataban de mantener las formas y ser "meros espectadores" pero según pasaban los minutos los ánimos se caldearon en uno y otro lado, con pitos de los animalistas cuando Tordesillas leía su manifiesto, y gritos de "bárbaros". De hecho se vivieron algunos momentos de tensión cuando los grupos opuestos se acercaban demasiado, por alguno de los caminos que dirigían hacia el prado, pero la Policía logró controlar a las masas.

 

"Nosotros vamos a hacer lo que hemos venido a hacer aquí, salvar a los animales" decía uno de los representantes de los animalistas que sostenía una bolsa con varios ratoncillos que, según aseguró, les habían lanzado. "Estos animales van a poder vivir en el santuario de animales que es donde van a poder recibir respeto -decía sobre los roedores- y de ser embajadores de su especie igual que podía ser 'Pelado' si tuviéramos la oportunidad".

 

Con la aparición de la lluvia se enfrió el ambiente y no solo deslució el evento sino que también restó protagonismo a los choques entre personas contrarias, ya que muchos de los antitaurinos se retiraron y también los tordesillanos buscaban cobijo en aparcamientos o techos de edificios. Mientras tanto, 'Pelado', el toro, se mantenía en el puente hasta que definitivamente, después de casi media hora, volvieron a reconducirlo hacia el campo donde se puso fin, sin muerte, al Toro de la Peña.

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