A la espera de un futuro mejor

Los equipos de balonmano, fútbol y baloncesto masculino de élite de Valladolid cayeron este sábado de manera estrepitosa y, de continuar así, parece complicado que se repitan las tres permanencias de la temporada pasada.

El pasado sábado, a eso de las diez de la noche, el panorama del seguidor del deporte vallisoletano era completamente desolador. Y es que si aquel histórico 24 de octubre de 1929 fue conocido en Estados Unidos como el Jueves Negro por el desplome de la bolsa, en Valladolid puede considerarse el 30 de noviembre de 2013 como el sábado negro en cuanto a noticias deportivas se refiere.

 

El primero en caer, aunque con menos ruido que sus dos compañeros, fue el Balonmano Valladolid. En un partido que se antojaba crucial  por la permanencia como era la visita del Globalcaja Cuenca en Huerta del Rey, los de Nacho González hincaron la rodilla fruto de una falta de tensión patente con resultado de 22-25. Otra más esta temporada.

 

Ya se sabe cómo está actualmente la Liga Asobal, y el Balonmano Valladolid no es una excepción. La economía ronda los mínimos, la marcha de Juan Carlos Pastor pese al tesón y ganas que le echa Nacho González no ha sido precisamente una buena noticia y el equipo no termina de remontar el vuelo en la tabla.

 

No se ha llegado a caer en descenso todavía pese a la única victoria cosechada, ya que Villa de Aranda y Puente Genil tampoco están para tirar cohetes con seis puntos, los mismos que el conjunto pucelano en doce jornadas, por no hablar del Bidasoa Irún que tiene cuatro, aunque las sensaciones son igualmente negativas.

 

Lo cierto es que el juego no termina de convencer, por supuesto los resultados tampoco, y algunos trajines como la ida o no ida de Corzo no hacen más que marear a entrenador, directiva y afición. El partido de este martes, precisamente ante el Villa de Aranda, se trata de una final anticipada sin duda alguna.

 

El siguiente en la lista de tropiezos de este sábado fue el Real Valladolid. De manera probablemente previsible, el Madrid pasó por encima de los de Juan Ignacio Martínez, a quien ya se ha ratificado desde la directiva pese a sus flojos resultados en quince partidos de Liga. Dos victorias en quince partidos, casi una primera vuelta ya, son pocas. Él mismo lo reconocía hace unos días.

 

Lo peor es sin duda el haber entrado por primera vez en descenso tras recibir cuatro dianas en el Bernabéu, al menos a efectos prácticos, pero que JIM no haya encontrado todavía un once, un esquema fijo de juego y un estilo propios –cosa que estaba clarísima con Djukic- también es un claro hándicap.

 

Y por último, pero no menos importante, está el Baloncesto Valladolid. Probablemente la situación más desesperada entre los tres nombrados, su caída parece no tener fondo. Colista en ACB, coleccionando más palizas que derrotas y con un carrusel de jugadores que no paran de ir y venir con una plantilla que no se cierra después de ocho jornadas de competición.

 

En una situación parecida al balonmano, al menos los puestos de salvación no se plantean tan lejanos debido a las mismas debilidades que tienen otros equipos como Estudiantes, Bilbao Basket o el Bruixa d’Or.

 

En todo caso, estos dos últimos ya se han encargado en las últimas jornadas de pisotear al CB Valladolid –el último el conjunto vasco casi por 25 puntos en el Pabellón Pisuerga- , lo que no hace sino demostrar que el descenso, y probablemente la extinción del equipo, podría hacerse realidad a final de temporada.

 

Así está la situación de fútbol, baloncesto y balonmano masculino de élite en Valladolid. Algún caso más desesperado que otro, pero lo que está claro es que todos están a la espera de un futuro mejor