A juicio el conductor que causó un accidente mortal en la rotonda del colegio San Agustín de Valladolid

La furgoneta conducida por el acusado impactó contra el vehículo de la víctima. JAVIER GRANDE

El juicio se celebrará el día 14 de abril y el acusado se expone a una posible condena de cuatro años y medio de prisión por homicidio imprudente y resistencia a la autoridad. 

El transportista madrileño Miguel C.P, de 41 años, quien en la mañana del 12 de septiembre de 2013 provocó en la rotonda de San Agustín de Valladolid el accidente de tráfico mortal que se cobró la vida de la joven Alba G.P, de 25 años, ocupará el banquillo de los acusados el próximo día 14 de abril, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

La vista oral del juicio se celebrará en el Juzgado de lo Penal número 2, donde el acusado se expone a una posible condena de cuatro años y medio de prisión y la privación de carné de conducir por seis años, tal y como solicitan tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular, que le imputan delitos de homicidio imprudente, resistencia a la autoridad, contra la seguridad vial y una falta de lesiones.

 

En concepto de responsabilidad civil, Miguel C.P. podría verse obligado a desembolsar indemnizaciones por importe global de 123.000 euros, de ellos 120.000 para la familia de la víctima, 2.300 por los daños causados en su turismo y 750 euros por las lesiones ocasionadas al agente de la Policía Municipal que participó en su detención.

 

En el juicio se analizarán hechos ocurridos sobre las 06.50 horas del 12 de septiembre del pasado año en la rotonda de San Agustín, fecha en la que la joven Alba G.P, natural de un pueblo de León pero residente en Valladolid, se encontraba detenida en su Renault Clio ante el semáforo en rojo en el avenida de Zamora -hacia el polígono de San Cristóbal- y fue embestida por la Citroën Jumpy que conducía el imputado, con domicilio en Madrid.

 

ELEVADA INGESTA DE ALCOHOL

 

El conductor causante del trágico accidente mortal fue detenido tres horas después mientras permanecía escondido tras unos matorrales, a unos 30 ó 40 metros del lugar del siniestro. Se da la circunstancia de que el individuo arrojó una elevada tasa de alcoholemia, en concreto 0,64 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, con la particularidad de que la prueba no se le pudo hacer hasta casi cuatro horas después de los hechos.

 

En su declaración ante el juez, el conductor, que permanece preso desde entonces, reconoció que había bebido, si bien alegó que no recordaba nada de lo que había pasado ni antes ni después del accidente, pues, según dijo, sufrió amnesia temporal.

 

De hecho, el detenido aseguró no ser consciente de dónde cogió el vehículo antes del accidente, ni recordaba las condiciones en que lo hizo, ni siquiera el accidente mismo, ni lo que sucedió después, hasta que fue despertado por la policía en unos matorrales en los que se encontraba tras darse a la fuga, con lo que el juez, antes de dictar auto de prisión, consideró que Miguel C.P. condujo "con manifiesto desprecio por la vida de los demás".