80.000 euros de multa a Sacyl por la muerte de un paciente en Valladolid tras una perforación intestinal

Entrada a las consultas del Hospital Río Hortega de Valladolid.

El Defensor del Paciente ha llevado este caso que concluye con una condena para indemnizar a la familia de un hombre de 76 años que murió, según un informe, por una prueba diagnóstica que derivó en una "sepsis muy grave"

Según consta en un comunicado de 'El Defensor del Paciente' recogido por Europa Press, este hombre comenzó a tener un cuadro de "intenso dolor abdominal", abdomen en tabla e inflamado, vómitos e insomnio además de "deterioro general grave y alarmante" ya que hablaba con dificultad y casi no podía moverse tras la realización en septiembre de 2012 de una prueba diagnóstica, CPRE -un procedimiento para examinar las vías biliares y se realiza a través de un endoscopio- desde la que ni orinaba ni defecaba.

   La doctora visitó al paciente como cada día por la mañana pero determinó que el estado del paciente era normal, aunque, según han insistido las mismas fuentes, el aspecto de este hombre era "muy preocupante" si bien el personal sanitario no lo percibió. El paciente pasó la noche agonizando y finalmente fue sedado por el personal.

 

Este hombre, J.L.B.P., pasó varios días en la REA hasta que el 8 de octubre del mismo año se detectó a través de un TAC una isquemia en el colon que determinó una nueva intervención quirúrgica el día siguiente. De nuevo salió intubado y permaneció en la REA hasta la mañana del día 10 cuando perdió la vida.

 

Para 'El Defensor del Paciente', la "innecesaria" realización de una "prueba agresiva" provocó el fallecimiento del paciente cuando estaba "más que demostrada" la normalidad de la vía biliar y el páncreas tanto por la ecografía y la colangio resonancia.

 

"No es comprensible que se indicara realizar una CPRE, ya que la normalidad del páncreas y de la vía biliar principal sin hallazgos de litiasis, hacían innecesaria dicha prueba para llevar a cabo la cirugía", han insistido desde la asociación.

 

Todo este proceso comenzó el 18 de septiembre cuando J.L.B.P., que disfrutaba de buena salud general, con antecedentes médicos de poco interés, acudió al Centro de Salud la Laguna de Duero tras pasar la noche con fuertes dolores abdominales.

 

Desde allí fue atendido y derivado al Hospital Río Hortega donde le diagnosticaron un cólico de vesícula por lo que fue ingresado en el Servicio de Digestivo. Como el caso no fue considerado urgente, recibió el alta tres días después y se programó una intervención no urgente. La prueba diagnóstica CPRE fue realizada el 26 de septiembre, desde cuando se deterioró su salud a pesar de que en los días anteriores el paciente se encontraba "perfectamente haciendo vida normal".

 

"El afectado pasó de tener un aspecto muy bueno para su edad, incluso envidiable, a parecer un anciano moribundo", han relatado las mismas fuentes que han explicado que fue entonces cuando se decidió realizar  un TAC que determinó que J.L.B.P. había sufrido una perforación intestinal durante la CPRE por lo que tuvo que ser intervenido inmediatamente a vida o muerte ya que padecía una "sepsis muy grave".

 

Superada la intervención quirúrgica, que no fue resolutiva ya que la infección estaba "muy extendida y evolucionada", fue intubado y sedado y pasó a Reanimación. Al parecer la doctora que le atendió asumió la culpa y pidió perdón aunque derivó parte de la responsabilidad a Enfermería.