Por mucho cuidado con que elijas tus metas, nunca serán más que un sueño si no las persigues con entusiasmo

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas personas siguen adelante, pese a tener todo en su contra, hasta convertir una derrota segura en una victoria, mientras que hay otros que abandonan enseguida?

En una ocasión, el entrenador Rockne acudió al hospital a visitar a uno de los jugadores más brillantes que haya pisado nunca el Estadio de la Universidad de Notre Dame. Su nombre era George Gibb y tenía todos los síntomas de una enfermedad mortal. Le llamaban “The Gipper” (el  tramposo). Era una leyenda, el único jugador del que se ha dicho que nunca permitió que un contrario completara un ensayo en su zona.

 

Después de una breve charla y de que el entrenador Rockne se arrodillara junto a su cama para rogar a Dios que ayudara a Gibb a enfrentarse al más duro acontecimiento de su vida, su muerte, Gibb le miró a los ojos y le dijo: “Entrenador, me resulta muy duro marcharme ahora, durante la temporada, pero algún día, cuando el partido parezca perdido y todo salga mal o vaya en contra, dígale a los chicos que vuelvan al campo y anoten un punto más para The Gipper. Sé que no estaré allí, pero me enteraré, se lo aseguro”.

 

Cinco años más tarde eL entrenador Rockne entrenaba a uno de los peores equipos que haya tenido nunca Notre Dame. Se enfrentaban a West Point, la universidad militar más famosa de los Estados Unidos,  y el resultado al descanso era de 21 a 7 en su contra. Los jugadores abandonaron el campo destrozados, hundidos. Entonces, el entrenador Rockne les contó la historia de Gibb: “Muchachos, se cumplen las condiciones para justificar que os cuente la historia de The Gipper. Nunca os la he contado antes, pero ha llegado el momento. Sé que lo estáis pasando mal, que nada parece salir bien, que os sentís derrotados, pero debéis recuperar el orgullo con el que siempre jugó George Gibb. Salid al campo con entusiasmo y marcad uno más para The Gipper”.

 

Los jugadores estaban emocionados. Salieron como rayos del vestuario, transformados. Corrieron, bloquearon, interceptaron, atacaron, se superaron.

 

Rockne dijo más tarde: “Nunca vi a un equipo tan mediocre jugar con tanto coraje, vigor, celo y entusiasmo. Sólo así es posible ganar una batalla importante”.

 

El éxito lo alcanzan aquéllos que lo intentan.

 

El triunfo no vuelve la espalda a los que lo intentan. Nunca llegará tarde.

 

No dudes en intentarlo cuando no haya nada que perder si lo intentas y mucho que ganar si tienes éxito…

 

Ya que estás allí, ¡No te desanimes y sal a por todas!

 

¡Haz ya tú primera jugada!

 

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