Cuatro reyes no ganan a la Grande

Siempre me gustó el juego del mus y ya de jovencito jugaba la partida a la hora del almuerzo para ver quien pagaba el chato de clarete en el bar de la esquina. Y esa juventud que menciono es ya de hace casi tanto tiempo como la aparición del catarro en la sociedad.

 

 

No sé si, querido lector, conoces el juego que menciono pero explico rápidamente que en Valladolid se juega con cuarenta cartas y la mayoría de ellas tiene su valor real y los reyes y los treses tienen el valor de reyes.

 

Hay cuatro jugadas que son la grande con reyes, la pequeña con ases y doses, los pares con parejas de cartas y el juego con un número que se obtiene del valor de la carta y  poder sumar 31 a 33.

 

Pero quiero fijarme en la GRANDE.

 

Juegan ocho reyes como digo (cuatro propios de las cartas y cuatro treses que tienen el mismo valor).

 

La  máxima jugada a grande es tener cuatro de esas figuras y ser mano es decir ser el primero que abre el jugo.

 

Jamás puedes perder si tienes cuatro reyes y mano y te juegas los tantos que desees y que te acepten tus contrarios. El contrario podrá tener otros cuatro reyes, pues ya dije que juegan ocho, pero al ser yo mano es imposible que yo pierda.

 

Me considero hasta buen jugador aunque no gano casi nunca, pues esto de ganar se lo dejo a mi amigo Javi,  que éste si que es bueno y me gana casi siempre… claro que es porque las buenas jugadas las coge él.

 

Y por qué digo esto de la grande y no de la pequeña.

 

Sencillo porque en este mi país tenemos cuatro reyes: dos reales y dos eméritos (¿está bien lo de emérito?) y yo que no soy ni seré nunca enemigo de mis reyes hoy me he  sentido muy frustrado.

 

El viernes se daba cristiana sepultura a una GRANDE de la geografía patria y  la grande y la partida entera la ganó la GRANDE DE ESPAÑA.

 

No habrían hecho falta la presencia de los cuatro para tener la certeza de ganar… pero coño al menos uno nos hubiera gustado que al lado del cariño de un pueblo, el querido pueblo sevillano, al lado de una despedida ejemplar de familiares y amigos, al lado de una GRANDE DE ESPAÑA hubiera estado presente uno de los cuatro reyes que tiene el país.

 

Yo currito de las inclemencias de la sociedad lo he visto mal, de verdad muy mal. Tal vez haya alguna explicación para tal forma de actuar y solo mediar la presencia de la infanta que es infanta pero no es reina.

 

No puedo entenderlo por más que busco razones y seguir pensando que unos reyes han de serlo y parecerlo.

 

Su presencia en la despedida de la GRANDE era, para mi, obligada  de la máxima autoridad de la nobleza de España.

 

Creo que hoy, tal y como está el patio, las máximas autoridades han de estar con el pueblo, en lo bueno y en lo malo, en la alegría y en la tristeza, hoy había que haber estado con el ejemplar pueblo sevillano.

 

Por ello repito el título de esta mi opinión: LA GRANDE GANÓ LA PARTIDA Y EN LA OTRA MANO HABIA CUATRO REYES, parecía imposible pero así fue.

 

Doña CAYETANA, GRANDE DE ESPAÑA…..   DEP

 

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