A José María Zárate, presidente del Banco de Alimentos de Valladolid

Josemari para los más íntimos y José María para los otros. Yo me sitúo entre los otros pues te conocí en los últimos momentos de tu maravillosa carrera hacia el honor de ser una persona querida.

 

Llegué al Banco de Alimentos  hace dos años largos y desde aquel principio tengo que decir que me ganaste.

 

Me ganaste más que por tu trabajo por tu forma de ser y de considerar las distintas circunstancias en las que el BAV se movía.

 

Eras llano, sincero, amante de la gente que te rodeaba, que te arropaba, porque tú te les habías ganado. A nadie oí hablar mal de ti, a nadie le escuché algo en tu contra.

 

Eras eso Josemari para muchos y José María para otros pero todos contigo, con tus proyectos, con tu exquisita dirección.

 

Nunca en esos casi tres años te escuché una palabra más alta que otra. Siempre te vi con una sonrisa, nunca contagiosa, y siempre en tu boca con ese rictus de felicidad que te caracterizaba.

 

Hoy después de quince días de que te despediste de tu mundo estuve viendo unos documentos y me aparecieron mensajes tuyos al mundo que amabas, al mundo de los necesitados, al mundo por el que habías luchado en tus tiempos de presidente.

 

Quiero subrayar estas unas palabras pronunciadas recientemente por el Papa Francisco y que hiciste tuyas: “la comida que se tira es como si fuera robada de la mesa de los pobres y de los hambrientos. Invito a todos a reflexionar sobre el problema del desperdicio y del derroche de los alimentos y buscar los medios que, abordando seriamente esta problemática, sean un vehículo de solidaridad y de compartir con los más necesitados”.

 

No son tuyas pero sé que las haces tuyas y las haces tuyas porque estabas convencido de la necesidad de que todos nos diéramos cuenta de que existen pobres, existen bocas necesitadas.

 

Y nos decías “Pero en esta tarea estamos implicados todos, creyentes y no creyentes, jóvenes y menos jóvenes, de izquierdas y de derechas, porque el respeto y cuidado de la vida humana es un bien que pertenece a todos".

 

Y siempre agradecido y agradeciendo.

 

“A todos vosotros, en nombre de esas personas que han tenido un plato que llevarse a la boca, gracias de corazón”

 

“Estoy convencido de que entre todos podemos construir una sociedad mejor y, a la vista de la calidad humana de los vallisoletanos, me reafirmo en la esperanza de que un día lo lograremos. Lo que he visto en este tiempo lo confirma, y no puedo acabar sin decir de nuevo del modo más sincero: gracias, Valladolid”.

 

Hoy nosotros debemos decir GRACIAS JOSEMARI, GRACIAS JOSE MARIA fuiste un símbolo para los nos hemos quedado aquí pero te recordaremos con mucho orgullo el haber estado a tu lado, el habernos permitido aprender a tu lado y gracias también porque sabemos que en aquel altar del cielo donde estás sigues mirando por tu BAV y por todos aquellos necesitados en la sociedad.

 

 

 

 

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