Roxana arans original

Vinum Vitae

Roxana Arans Sánchez
Blog de Roxana Arans Sánchez. Vinos. Noma

"Too much of anything is bad, but too much Champagne is just right..."

Si hemos de pensar en el vino más famoso que en el mundo hay, creo que la mayoría de las personas sin dudarlo pensarían en el Champagne (Champán a la española...), y teniendo en cuenta las fechas a las que nos acercamos es obligatorio dedicarle el espacio al rey de los vinos.
Adelantándome a los pensamientos de muchos de vosotros y para que quede claro, sí , en España también se producen muy buenos vinos espumosos, especialmente cavas, pero es justo reconocer que el origen de todo esto está en Francia, particularmente en la región que lleva su nombre: Champagna y de éstos es de los que os voy a hablar hoy.

El origen del Champagne está envuelto en una mezcla de historia-ficción donde están implicados ingleses, franceses y famosos monjes.

Cuenta la leyenda que en realidad el vino espumoso no nació en esta región, sino en otra más al sur: Languedoc, cosa que lógicamente los habitantes de Champagna niegan... incluso hay quién sostiene que el origen está en Inglaterra...

Sea como fuere, cierto es que todo este negoció desde hace siglos gira en torno a dos ciudades “champagnesas” Reims y Épernay, muy cerca de las cuales se encuentra la abadía de Hautvilliers donde el encargado de los vinos y la bodega era un avispado monje benedictino llamado Dom Pierre Perignon que dicen que inventó la segunda fermentación(luego os hablo de esto) que es el verdadero origen de este magnífico vino. Tanto si él invento el asunto de la segunda fermentación como si no, cierto es que introdujo cambios tanto en la vendimia como en la selección de las uvas y vinificación que hicieron que los vinos espumosos de la abadía fueron famosos en su época.

Rápidamente el champagne empezó a formar parte de los gustos de reyes y nobles, acaudalados,especialmente ingleses, que favorecieron mucho el resurgir de estos vinos, y pronto se convirtió en una distinción de las clases altas y por tanto un lujo. A partir del siglo XI, el champagne era un vino muy famoso, y la salida al mercado mundial vino de la mano de un grupo de alemanes que ahora son bodegas míticas como Krug, Bollinger, Deutz.... y de otras como la que hoy por hoy es líder indiscutible en el sector, me refiero al grupo Louis Vuitton y Moët Hennessy propietaria de Moët&Chandon y Dom Perignon ( un cuarto de las exportaciones de champagne pertenecen a este grupo).

Es por ello que la tradición popular asocia el champagne a las fiestas, como las Navidades, o victorias deportivas etc. porque en el fondo, a parte del lujo, las burbujas también son festivas...¿y de dónde vienen esas burbujas? os preguntaréis algunos de vosotros, pues bien os voy a contar brevemente como se elabora este vino, mediante un método, llamado método champagnoise o tradicional y es con el que se elaboran también los cavas, por ejemplo.

En el origen, como no, están las uvas, que para el champagne sólo se utilizan tres variedades, una blanca (Chardonnay) y dos tintas (Pinot Noir y Pinot Meunier). El hecho de que un vino blanco se obtenga de uvas tintas es porque la pulpa de la mayoría de uvas tintas es blanca, así que hay que prensar y proceder con cuidado para que la pulpa no coloree el vino...Hecho esto se produce un vino base fermentado como otro cualquiera. Con este vino, el maestro bodeguero, pieza clave en las bodegas de champagne, hace una mezcla de los vinos del año de las distintas variedades con vinos de otras añadas, de reserva, que cuentan que incluso pueden verse implicadas hasta cincuenta añadas diferentes, esto es todo un arte y se llama Ensamblaje.

Y ahora viene lo interesante, se le añade a cada botella una mezcla de levadura y azúcar, llamado licor de tiraje, y se deja reposar el tiempo que se considere necesario ( meses , años...) y aquí se produce la segunda fermentación de la que os hablaba antes y la responsable por tanto de las burbujas( es gas carbónico procedente de la fermentación), después en un largo proceso en el que se van girando e inclinando las botellas poco a poco, remuage, los restos de la fermentación pasan al cuello, las botellas se abren (aveces congelando el cuello) para que expulsen estas impurezas y se rellenan con el mismo champagne (estos se llaman Brut Nature) o con una mezcla de vino con azúcares ( el licor de expedición) ,que según la cantidad de azúcar da lugar a los llamados Brut, Seco, Semiseco o Dulce, todos ellos tan límpidos ,blancos y pálidos que es imposible encontrar una mácula...

Y , ¿qué ocurre con los cavas y champagnes rosados ?...pues estos también tienen una curiosa historia: resulta que, como el objetivo era que el champagne fuera blanco, estos rosados se consideraban defectuosos, producidos por negligencia del bodeguero que no tuvo cuidado la manipular las uvas tintas, y en su mayoría eran desechados. Pero un día, un bodeguero pensó que el sabor era bueno y que en lugar de tirarlo podía venderlo a tabernas, tascas o lugares digamos de dudosa reputación con poca luz donde los clientes no podían apreciar el color. Esto fue así durante mucho tiempo y no fue hasta el siglo XX que estos vinos recuperaron el lugar que les correspondía y ahora gozan de una consideración al nivel de los blancos.

Y los cavas y espumosos españoles con los que supongo brindaréis en la mayoría de vuestras casas, también son maravillosos y mágicos para estas fiestas, pero para mi el vino no tiene fronteras y con el champagne me pasa como al mariscal Von Bismarck que la primera vez que lo probó dijo “Ante el champagne se detiene mi patriotismo”.

Esta semana os he contado un poco de historia, la próxima semana os contaré más cosas y curiosidades de los espumosos que tomamos.

Y para despedirme ,deseándoos a todos una feliz Navidad ,os dejo con la frase del título que es de Mark Twain, a la que por supuesto no hay que hacer caso...y que viene a decir que todo en exceso es malo menos el champagne...

Disfrutad...!!!


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