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Vinum Vitae

Roxana Arans Sánchez
Blog de Roxana Arans Sánchez. Vinos. Noma

'Cartas desde La Rioja II: La tradición'

En el último artículo os dejé mis vivencias por estas tierras desde una cafetería de la ciudad de Haro, bien llamada capital de la Rioja Alta, camino de la bodega que durante sus más de ciento treinta años de existencia ha sabido mantener la tradición y la esencia de los auténticos vinos de Rioja. Esta bodega, auténtica Catedral del Vino, es la Bodega R. López de Heredia Viña Tondonia.

Don Rafael López de Heredia, hombre ilustrado que estudió en Francia y mantuvo contactos con los vinateros franceses que en el segundo tercio del siglo XIX comerciaron por estas tierras ( ver Cartas desde La Rioja I, de la semana pasada), tuvo la idea allá por 1877 de fundar la bodega que hoy nos ocupa.

Hoy en día, y ya es la cuarta generación, María José, bisnieta del fundador, sigue elaborando los vinos con la misma filosofía, entrega y pasión que lo hicieron sus antecesores, sabiendo mantener esa tradición familiar que ha convertido a los vinos de esta bodega en la tradición viva de los vinos de Rioja.

Nada más llegar a la bodega ya observas que hay algo diferente, algo místico que envuelve el ambiente, su construcción evoca otra época, pero sin embargo a la vez percibes el interés por permanecer en estos días con esa construcción que diseño la arquitecta iraquí Zara Hadid para la recepción de visitantes, sorprendente en el exterior, pero más sorprendente incluso en el interior acompañando a ese diseño de acero un stand de 1910 tallado en madera que es una auténtica joya.

Bueno, empecemos por el principio, porque esta bodega es singular desde ese mismo instante. Todo el vino que producen son de sus propios viñedos, algunos de ellos como Viña Tondonia ya han superado los 100 años. En el campo la labor es cuidada y meticulosa de tal forma que a la hora de vendimiar casi la totalidad de la uva es apta para elaborar sus vinos. La vendimia, por supuesto manual y como manda la tradición cortadas con corquete (ese cuchillo circular), es recogida en las famosas comportas de madera de chopo y forma de tronco de cono, tal y como se hacía en el siglo XIX. Esto no deja de ser bastante singular, pues supongo que alguna vez habéis escuchado que es casi obligación en la elaboración de los vinos de calidad el transporte de la vendimia en cajas pequeñas ( de 15 a 20 Kg), sin embargo estas comportas llevan más de 80 Kg,..pero parece que no afecta a la calidad de sus vinos...

La uva se vierte desde las comportas a la tolva de recepción donde una despalilladora, bastante antigua por cierto, hace su trabajo y deja las uvas preparadas para la elaboración del vino. Y creedme que en esta bodega sólo se utiliza uva para elaborar el vino, con sus levaduras autóctonas...

Y aquí viene otra característica de esta bodega, alberga una tonelería dónde se fabrican y se reparan todas las tinas( así son llamadas en esta zona) que se utilizan, oficio casi en extinción que se hereda de padres a hijos, y es que aquí la tradición es la marca de la casa...

Los vinos fermentan en las tinas de roble, y después pasan a su crianza en las más de 14000 barricas de madera que alberga la bodega subterránea escavada en la roca desde hace más de cien años, donde se van redondeando los magníficos vinos que aquí se producen. Las paredes y techos están cubiertas de un hongo (penicillium) que de forma natural mantiene y equilibra la humedad necesaria para la crianza.

Pero no todo acaba aquí, los trasiegos tienen lugar cada tres o cuatro meses en todas las barricas, que van limpiando los vinos de impureza poco a poco, y por supuesto de forma manual...verdaderamente el factor humano en esta bodega es muy importante. Basta decir que tiene de forma permanente más de cincuenta empleados. Para que os hagáis una idea, hay bodegas con más producción que con ocho empleados, y por supuesto la tecnología, sacan al mercado todos sus vinos.

Cuando llega el momento de embotellar, que se hace directamente de la barrica a la botella, éstas pasan al lugar más auténtico que nunca haya visto, cientos de botellas de todas las épocas (incluso algunas de la época de su fundador) acaban de dar a los vinos de esta bodega la necesaria crianza que los hace únicos.

Aquí el tiempo es un aliado, no hay prisa, no hay presión por el mercado, el producto sólo sale a la venta cuando está terminado, que en este caso, para los crianzas más simples es cinco años ( entre barrica y botella ) y los grandes reservas diez años en barrica y diez en botella. Bien es verdad que no todos los años son aptos para la elaboración de un gran reserva, pero con tantos años de historia ya cuentan con 23 añadas de grandes reservas,algunas de las más antiguas (de 1941 y 1952) todavía se encuentran en el mercado, siendo la más actual la de 1991.

No me gustaría despedirme sin contaros, que aunque bien es cierto que asociamos el vino de Rioja con la variedad tempranillo, hubo una época de grandes vinos blancos en esta región, época que por supuesto no ha pasado de moda en López Heredia, y si tenéis oportunidad no os perdáis los blancos de viura que elaboran, son una auténtica maravilla.

Yo, por supuesto cargué, como si se acabara el mundo mañana, si los hubiera comprado en una tienda no hubiera sido lo mismo, os recomiendo la visita y los vinos... ya sabéis que os quiero...


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