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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

Viviendo en una burbuja

En Brasil da la sensación de que todo va bien. Los que ya eran ricos ahora, con más dinero aún, son adorados por las masas. A los que les iba bien, ahora les va muy bien. Aquellos que se mataban trabajando, comienzan a ver sus recompensas y a hacer grandes viajes por vacaciones. Incluso muchos que se consideraban pobres ahora disfrutan de un trabajo fijo, una casa, una hipoteca y televisión por cable.

También es verdad que la desigualdad en Brasil ha aumentado pero eso debe de ser como ese mínimo porcentaje de personas sin empleo que se conoce como 'pleno empleo'; una parte más del sistema. Siempre tiene que haber desempleados y siempre tiene que haber pobres. Eso sí, que los mantengan controlados y cada uno a vivir a su zona.

 

El crédito fluye en Brasil. Fluye si es que se puede decir así. En realidad el crédito es bastante caro, aunque comparado con los años de la inflación esto es una maravilla para los brasileños.  Además, aquí han empezado a descubrir el pago a plazos, sin intereses. Pero para todo, no vamos a ser especialitos. ¿Que quieres comprarte dos vestidos por 50 reales (20 euros aproximadamente)? Puedes pagar en diez cómodos plazos. ¡Y sin intereses!

 

Y luego viene lo mejor de todo, ahora Río se convierte en la futura gran ciudad turística, con la violencia 'controlada' y los grandes eventos acercándose, todos se apuntan al boom turístico. Las propiedades inmobiliarias se revalorizan de forma desmesurada, todos quieren algún apartamento de más en la zona de playa para alquilar por temporada a los turistas. ¿Que hay precios desorbitados? Bueno, que compre quien pueda. ¡Hasta las favelas se están revalorizando! Una pena que muchos de quienes viven allí no tengan los papeles de su casa en regla...

 

Pero estamos en momento de obras. Todo se tira, todo se construye. ¿Que un pequeño área protegida ecológicamente nos molesta? Pues la reducimos por ley y construimos un campo de golf. No pasa nada. Luego, también es verdad, hay obras que son difíciles de construir. Debe de ser por eso que los presupuestos iniciales de las nuevas líneas de metro nunca coincidan con el dinero finalmente utilizado. 

 

Imagino que con todos estos datos a alguno que otro se le habrán venido a la cabeza imágenes. Puede que imágenes de Río, en ese imaginario que tenemos todos creados por las películas o la publicidad, o puede que imágenes de España. De esa burbuja que teníamos creada en España basada en la especulación inmobiliaria y en el crédito fácil que, de un momento a otro, explotó dejándonos en la estacada.

Pues bien, imagínense mi situación ahora, encontrándome en este país y viendo esto. Puedo tratar de avisarles, pero no parece que sirva para nada. A nosotros también nos avisaron y no quisimos escuchar: ¡Antipatriotas! Desgraciadamente, uno observa cómo eventos que, a priori, deberían reflejarse en el conjunto de la población, se convierten en el negocio personal de unos cuantos y en el futuro 'pato' que el resto tendrán que pagar cuando todo acabe.

 

Alberto Órfão

Twitter: @a_orfao

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