Alberto orfao original

Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

Fútbol: ¿Opio o esperanza?

Llevo unos cuantos días haciéndome una pregunta que aún no he conseguido contestar con certeza. En estos tiempos de crisis, ¿el fútbol es bueno? Sí, sí, esta misma pregunta es la que me hago en un momento en que podría darse una victoria de España en la Eurocopa al mismo tiempo que se anunciase un rescate sobre nuestro país. No sé qué probabilidades hay de que ocurra esta "alineación planetaria" pero sí es posible.
Pues bien, hay un eterno debate que crece cada vez más en este país, especialmente entre la gente joven. El fútbol ya no gusta a todo el mundo. Tal vez se deba a que tenemos deportistas de élite en muchas otras categorías como el tenis o el baloncesto, o tal vez a que el fútbol parece haberse convertido para muchos en esa religión de la que Marx hablaba. El fútbol es el nuevo opio del pueblo.

Esta, claro, es una de las opciones. Yo, como gran aficionado al fútbol y al deporte en general, no creo que sean excluyentes disfrutar de un deporte y de tu equipo favorito y conocer en qué estado se encuentra la situación económica internacional en estos momentos. Sin embargo, parece que "odiar el fútbol" se ha convertido en algo que está de moda. El fútbol es 'mainstream' e ir en su contra es lo realmente 'cool'.

Obviamente, hay distintas maneras de ser aficionado al fútbol. Ya no me meto en el tema hooligans o ultras irracionales. Si el deporte, y en este caso concreto el fútbol, tienen unos valores bastante positivos -como el compañerismo, el trabajo en equipo, el 'regalar' la gloria a alguien- parece que estamos convirtiéndolos en todo lo contrario: en la chulería, el individualismo o el odio irracional hacia el contrario, algo que parece haberse enraizado profundamente en nuestra sociedad y a todos los niveles tanto deportivos como sociales o políticos.

Y es que esta negatividad transmitida en los valores (a la que no ayudan nada los últimos Madrid-Barça) está provocando un desprecio cada vez más generalizado por el fútbol, especialmente entre lo que podría calificarse como una autodenominada élite intelectual.

Simplemente me gustaría recordar una historia que contó un día el periodista de El País Ramón Lobo. Durante uno de sus viajes a África, visitó las tumbas de cuatro hermanos maristas que habían fallecido en Zaire mientras trabajaban en un campo de refugiados. Estando allí preguntó a un chiquillo, sacado de la pobreza más absoluta, que si creía en dios. El chico contestó afirmativamente, a lo que Lobo le replicó: "¿Pero cómo puedes creer en dios, si te ha dejado aquí solo, sin absolutamente nada?". El niño contestó: "Porque es lo único que tengo".

Desgraciadamente, y nos guste el fútbol o no, debemos recordar que muchas personas lo están pasando muy mal y que, a falta de dios, lo único que tienen es precisamente eso, a su equipo de once. Para ellos, ganar la Eurocopa puede no darles ningún euro; probablemente al contrario, ya que habría que pagarles la prima a los jugadores, pero puede dar una esperanza que sirva a más de uno para afrontar al menos un año más con optimismo.

Alberto Órfão
Twitter: @a_orfao

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: