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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

Criminalizando al político y al inocente

Si hay algo que me ha llamado la atención durante los más de treinta días que ya llevo en el gran país que es Brasil es una de las cosas que tenemos en común españoles y brasileños. Desde hace unos cuantos años en Brasil y, especialmente desde el año 2008 y las sucesivas consecuencias de la crisis económica, en España la política tiene un sinónimo claro: ladrón.
Cuando se le pregunta a un brasileño, sea cual sea su condición social, económica, cultural o educativa, sobre la política en su país la respuesta que vamos a escuchar en un mayor número de ocasiones es alguna relacionada con la corrupción o "todo el dinero que han robado". Cualquiera es capaz de nombrar a un par de políticos que, en algún momento de su vida pública, hicieron o dejaron de hacer para llevarse unos reales más a su cuenta particular.

Para llegar a este momento, según el periodista, sociólogo y profesor de la Universidad de São Paulo (USP) Laurindo Leal Filho, los medios han tenido mucho que ver. "La política para los medios de comunicación brasileños en general es símbolo de escándalo". Según él, los medios, dominados por una serie de familias histórica y excepcionalmente poderosas, tratan así de evitar que 'el común de los mortales' se involucre en la política.

Así, para muchos brasileños, igual que para muchos españoles, participar de la política consiste simplemente en acudir una vez, cada cuatro años, a las urnas. Mientras tanto, los políticos se aprovechan de este vago interés y se apoyan en el tráfico de influencia, el 'amiguismo' y muchas veces en el populismo (algo no difícil de conseguir en un país en el que la pobreza ha sido siempre un exponente de gran parte de la población).

Mientras tanto, los medios se dedican a explotar hasta la saciedad este tipo de comportamientos exponiéndolos con el mayor morbo posible y los datos más escabrosos. Comentaba con algunos de los españoles que me acompañan en este viaje la existencia de un tipo de programas de televisión, sin duda el medio con mayor audiencia, que van contra cualquier ética periodística y casi humana.

Programas como Brasil Urgente, Cidade Alerta o Repórter Cidadão llenan las tardes de miles de brasileños con la cobertura de tragedias y la reproducción de piezas sobre crímenes lo más bizarros posible. En estos programas no solo se muestran crímenes que asustarían a cualquiera de nuestras madres o abuelas sino que, además de detallarnos lo escabroso de cada caso, el presentador o el 'periodista' de turno realiza un juicio moral paralelo de los culpables.

Por poner un ejemplo, comentábamos qué ocurriría si uno de estos programas existiera en España y tomase el caso de José Bretón. Si imaginaban que su condena pública ya era una aberración (para algunos medios la presunción de inocencia no existe), en alguno de estos programas nos darían una información aún más detallada y escabrosa y, por poco, no nos podrían la misma antorcha encendida en nuestras manos para que corriésemos hacia el hogar del culpable y nos tomásemos la justicia por nuestra cuenta.

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