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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

Aniversarios en dificultades

Este año, cuando recordamos la época de Goya, de la lucha contra los franceses, no pensamos en el 2 o en el 3 de mayo. Nuestra mente se va directamente a Cádiz. Y eso que Goya viaja en exposición a Barcelona. El resultado es que Madrid, que tanto le gustan estos eventos, tiene que mirarlos desde fuera. Es el aniversario de la primera constitución. De la Pepa.
En un acto como este no podía faltar el jefe del Estado, claro. El Rey habló con un discurso muy protocolario, como debe ser. Neutral y apelando a valores universales, de los que, en principio, nadie debe estar en contra. Sin embargo, una de las cosas que quiso dejar clara Su Majestad fue el tema de las dificultades. Porque todo esto de los derechos y libertades es muy bonito, pero parece que cuando llegan las dificultades tendemos hacia el egoísmo e incluso a olvidar estos valores.

Leía la semana pasada la novela gráfica Maus, pionera en el género de la narrativa en viñetas y en la que su autor, Art Spiegelman, cuenta la historia que su padre sufrió durante el holocausto. Una de las frases que me llamó la atención fue la que hacía mención al egoísmo de los propios judíos. Vladek Spiegelman, el padre, venía a decir que llegó un momento de tanta dificultad (los judíos se encontraban encerrados en los guetos, apenas sin comida) muchas personas se preocupaban únicamente de sí mismos y llegaban a causar grandes daños otras personas para mantener la vida.

A donde quiero llegar a parar con todo esto. A que, como ha recordado el rey, o incluso Mariano Rajoy en varias ocasiones, estamos en tiempos de dificultad. Económica que suele ser la peor.

Muchos intelectuales, incluyendo economistas, hablan de la crisis como una crisis que va más allá de lo económico. A que se trata de una crisis más profunda, de valores. Unos valores que se han ido perdiendo a lo largo de los últimos años y que han ido dejando paso al dinero. A tenerlo, a acumularlo y a gastarlo. Hasta que explotó la burbuja claro.

Ahora el dinero lo vemos de otra manera –bueno, no quiero contar a las grandes fortunas porque, aun habiéndoles afectado, no tienen la preocupación de la mayoría de la población-. Se ha creado una especie de efecto o de norma en la gente que ha hecho que nos volvamos más cuidadosos. Más reacios a hacernos con el caprichito del día cuando nos surge la tentación.

Y no me parece algo malo. Estamos estableciendo prioridades y puede llegar a servir para darnos cuenta de cosas que utilizamos y que nos parecen esenciales pueden no llegar a serlo.

En uno de los episodios de una serie de reportajes que publica actualmente el diario El País, llamada “nimileuristas”, se habla de este sentimiento. De jóvenes que, ante sueldos bajos y tratando de mantenerse independientes de sus padres, utilizan alternativas que tal vez nunca se habían planteado. Desde páginas Web dónde buscar el vuelo más barato para un pequeño viaje de fin de semana, hasta tiendas e intercambio de prendas de ropa de segunda mano y pasando por más cenas en casa y menos fiesta.

Yo no sé si recordar el aniversario de la Pepa permitirá que no olvidemos los valores democráticos que ya llevan años existiendo en nuestro país pero, al menos, esperamos que se sigan manteniendo ahí, aunque a veces no les hagamos caso. Y mientras tanto compraremos las marcas blancas e iremos menos al cine (¿la gente va todavía?), esperando que, sin tener que pagar mucho el esfuerzo, la cosa mejore.

Alberto Órfão
Twitter: @a_orfao

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