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Tras los Cristales

Antonio Casas
@casassimon

Una reforma fiscal

El sistema público español está pasando por una etapa de dificultades derivada de la crisis económica que hemos sufrido, y sufrimos, durante los últimos años. El mantenimiento de servicios esenciales para los ciudadanos pasa inexorablemente por contar con una financiación pública efectiva y suficiente, lo que va ligado a un sistema fiscal adecuado. Pero si además de este propósito pretendemos practicar una redistribución de la riqueza y un reparto más equitativo de las cargas fiscales, debemos poner en marcha un sistema que no grave a quienes menos tienen, y no de facilidades de exención, y hasta de fraude, a quienes cuentan con grandes sueldos, grandes fortunas o grandes patrimonios.

 

No me vale la excusa de que haya sido un grupo de expertos quienes hayan elaborado la propuesta encargada por el gobierno, ya que en la fiscalidad tiene mucho que ver la ideología. No hay visiones expertas entonces, existen visiones ideológicas, y el tejido neoliberal con el que se ha confeccionado esta propuesta da un tufo ideológico demasiado fuerte como para que quepa la coartada de la visión técnica.

 

En primer lugar se plantea una subida del IVA, el impuesto que pagamos todos por igual, para algunos productos como la carne o el pescado del 10% actual al 21%. Esto hace gravar un filete de pollo igual a una renta baja o un parado que para un millonario. También deja entrever una bajada del IRPF, impuesto que las rentas bajas no pagan, por tanto a estas se les suben los impuestos (el IVA) y no se le baja ninguno más.

 

Hay otros tributos, como las ganancias por rendimientos del capital, dividendos o acciones que pasarán de tributar en una horquilla entre el 21% y el 27% a hacerlo al 20%. ¿Y quién son los beneficiados de esto? Además tampoco hay rastro de modificar el régimen de sociedades de actividad colectiva (SICAV), donde se refugian las grandes fortunas del país para pagar una cantidad ínfima en impuestos.

 

Estos son solo algunos ejemplos de lo que los expertos nombrados por el Gobierno plantean como reforma fiscal para este país. Un atropello contra la solidaridad y la justicia social que casa a la perfección con la dinámica de liquidación del estado del bienestar. Una propuesta cargada de ideología neoliberal y que castiga a los que menos tienen y premia a quienes más ganan, más tienen y más heredan.

 

Por cierto, en el grupo nombrado por el gobierno no había ni una sola mujer.

 

@casassimon

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