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Tras los Cristales

Antonio Casas
@casassimon

La contrarreforma

La contrarreforma laboral del PP se resume en que una empresa despide de un modo muy barato a un trabajador para contratar a su hijo por un tercio de su sueldo y aplicándole las condiciones laborales que quiera.

Se han cumplido dos años desde que la mayoría absoluta del PP aprobara la reforma laboral, o mejor dicho, la contrareforma de los derechos sociales y laborales consolidados a lo largo de muchos años.

 

Es harto difícil evaluar la reforma laboral en términos de empleo salvado, como intenta hacer el Partido Popular, esgrimiendo siempre el argumento de que uno de sus efectos ha sido que no se ha destruido tanto empleo como podía haber ocurrido de no ser por ella.

 

Pero un dato objetivo es que desde que se aprobó la reforma laboral en febrero de 2012, en España hay más parados, menos gente trabajando, y por tanto mucha menos gente cotizando a la Seguridad Social. En primer término la reforma laboral ha supuesto un abaratamiento del despido, y gracias a ella las empresas pueden rescindir los contratos de los trabajadores más fácilmente. Y para muestra un botón: Castilla y León lidera la subida del paro, lidera el número de empleos destruidos, y desde que se aprobó la reforma tenemos 85.000 parados más.

 

Pero lo más grave de esta reforma es el tufo ideológico que tiene, que se basa en la capacidad que tienen las empresas de descolgarse de los convenios, es decir, que la negociación colectiva deje de existir. El más poderoso arma de los trabajadores para mantener su dignidad ha sido neutralizado por una reforma que les coloca en una situación de precarización de sus condiciones laborales.

 

Por ejemplo, una empresa no está obligada a cumplir un convenio negociado y firmado por los representantes de los trabajadores, lo que hasta ahora garantizaba unas condiciones dignas, si no que puede negociar directamente con el trabajador. ¿Esto que significa en la práctica? Que puede precarizar sus condiciones, horarios, y ofrecerle un sueldo indigno. Si a esto le sumas la desesperación que produce el paro, y la sensación de que “si no lo coge él lo cogerá otro” que tienen los empresarios, han ocasionado una destrucción monumental de derechos sociales adquiridos gracias a la lucha y el sufrimiento de muchos trabajadores en los últimos dos siglos.

 

Con esto podríamos resumir la reforma laboral en que una empresa despide de un modo muy barato a un trabajador para contratar a su hijo por un tercio de  su sueldo y aplicándole las condiciones laborales que quiera. Por eso, y aunque las cifras macroeconómicas les cuadren a algunos, las de la economía real, las cifras que maneja un trabajador no salen, lo cual no garantiza que tener un trabajo sea sinónimo de tener una vida digna. Eso no es salir de la crisis, al menos para la gente normal. 

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