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Tras los Cristales

Antonio Casas
@casassimon

Inmigración y derechos humanos

El verdadero efecto llamada es el hambre, la injusticia o la desesperanza. Ni concertinas ni pelotas de goma serán capaces de detener a muchas personas que non tienen nada que perder e intentarán entrar en Europa de cualquier manera. 

He hablado en esta Tribuna en una ocasión sobre la importancia del uso de las palabras en el mensaje político, y de cómo la derecha aprovecha esta técnica a pesar de que la evidencia le quite la razón.

 

Estos días ha desempolvado un viejo eslogan recurrente en temas de inmigración: “efecto llamada”. Lejos quedan los días en que la acertada política de inmigración de los gobiernos socialistas eran denigrados populistamente por el PP esgrimiendo ese argumento. Digo acertadas políticas porque trabajaban contra la inmigración ilegal como hay que hacerlo, con políticas de cooperación e integración.

 

Todavía se puede recordar como altos cargos del Partido Popular se mofaban de la entonces Vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, cuando viajaba a África con motivo de esa buena política de inmigración, la de generar esperanza y oportunidades en los países de origen para que los flujos migratorios no sean desesperados y eso sea aprovechado por las mafias.

 

En estos dos últimos años estamos viendo como el Gobierno del PP combate la inmigración, con mano dura, con concertinas en las vallas y ordenando disparar pelotas de goma a los inmigrantes que intentan alcanzar su paraíso nadando en el mar. Si alguien se atreve a criticar esa política entonces es tachado de desleal y entonces esgrime de nuevo el efecto llamada si se relajan esas medidas.

 

El verdadero efecto llamada es el hambre y la injusticia que viven esos millones de personas que los grandes flujos migratorios para buscar una vida más digna. De poco servirán las concertinas, las pelotas de goma y la prepotencia del Gobierno. Seguirán viniendo porque buscan una esperanza que intentan alcanzar tras embargar sus vidas y la de sus familias.

 

Las palabras y la actitud de estos últimos días del Presidente de Melilla, del  Ministro de Interior y del Director de la Guardia Civil producen, con razón, indignación de todos aquellos que pensamos que los derechos humanos son lo primero. Estas medidas en las fronteras de Ceuta y Melilla son inhumanas, pero además estériles, porque la gran mayoría de la inmigración ilegal llega a través de los aeropuertos. La que vemos en la tele es solo una inmigración minoritaria, de personas que lo arriesgan todo, y que el gobierno los pone como paradigma de este fenómeno. 

 

@casassimon

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