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Andrés Miguel

Sobre el amor romántico y la lipotimia

Escalera del amor detail

En ocasiones, debido a diversas causas, el riego sanguíneo que lleva oxígeno al cerebro no es suficiente para mantenerlo consciente y alerta. Se produce entonces una pérdida de consciencia que puede ser completa o parcial, pero que se vuelve a recuperar rápidamente. Esto se conoce como desmayo, síncope o lipotimia.

El pasado martes cayó en mis manos un enlace a la página web de las Juventudes Socialistas (jse.org). A decir verdad, el enlace llevaba exactamente a un artículo en la misma que tenía por título: “Juventudes Socialistas alerta de los peligros del amor romántico”.

 

Si ya el título, por sí mismo, deja bien a las claras la tontuna de los colegas, cuando no su mala intención, fue ponerme a leer y casi me da algo... escribo esto desde la habitación 112 del Hospital Clínico, donde me tratan de 3 embolias, una arritmia ventricular y 5 ardores de estómago, producidos todos y a la vez nada más terminar la lectura del panfleto.

 

Extracto alguna lindeza:

 

...”Juventudes Socialistas de España lanza una campaña para prevenir sobre el amor romántico y las relaciones tóxicas... Tal y como ha expuesto el líder de la organización socialista (un tal Marcelino Torre Canto, más conocido por Nino Torre, natural de Sotrondio, Asturias, el fenómeno) nadie necesita a nadie para estar completo, por ello hay que trabajar para que en nuestra sociedad se consoliden otros modelos de relaciones sanos, donde el desarrollo de cada una de las partes sea pleno y sin dependencia... es fundamental sensibilizar a la juventud sobre los mitos del amor romántico que perpetúan la violencia de género y promover relaciones de respeto y de iguales... Finalmente, las y los jóvenes socialistas han advertido de otros peligros del amor romántico, como su efecto anestesia que ciega ante la violencia machista más imperceptible, la psicológica y el miedo a la ruptura, el fin del amor no es un fracaso ni un trauma, han concluido...

 

Voy a ser políticamente correcto: ¡No creo que se pueda ser más gilipollas!

 

El Nino éste y sus compinches no deberían desconocer que, en la Historia de la Humanidad, muchas de las más grandes cosas que han sido hechas se hicieron por amor, por amor romántico en multitud de casos.

 

Grandes obras de la literatura: Romeo y Julieta, de W. Shakespeare, La edad de la inocencia, de Edith Wharton, Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh, Madame Bovary, de Gustave Flaubert o Carta de una desconocida, de Stefan Zweigy... De la pintura: El beso, de Gustav Klimt, El pescador y la sirena, de Frederic Leighton, Cupido y Psique, de William Adolphe Bouguereau, Las dos amigas, de Louis-Jean-François Lagrenée o En el jardín, de Pierre-Auguste Renoir... De la escultura: El Beso de Rodin, El hombre y la mujer de Tamara Kvesitazde... O de la arquitectura, quién no ha oído hablar del Taj Mahal y las razones por las que emperador Sha Jahan decidió levantarlo.

 

Y qué decir del cine: Titanic, 2.500 días juntos, Desayuno con diamantes, Los puentes de Madison, El diario de Noa... O de la música: Every Breath you Take – Police, Can´t Help Falling In Love – Elvis Presley, Take My Breath Away – Berlin, If You Leave Me Now – Chicago, Sorry Seems to be the Hardest Word – Elton John, Without You – Nilsson, Unchained Melody – Righteous Brothers, I Will Always Love You – Whitney Houston, Yolanda – Silvio Rodriguez…

 

Pero si algo ha hecho el amor romántico desde el inicio de los tiempos, ha sido convertir al hombre en un héroe cotidiano.

 

Hay miles de ejemplos, pero voy a pararme sólo en uno, una historia que protagonizan Liu Guojiang y Xu Chaoqin, cuya historia de amor se ha conocido como “La Escalera del Amor”.

 

Hace más de 50 años, Liu, un muchacho de 19 años se enamoró de Xu, una madre viuda que contaba entonces con 29 años, aún a sabiendas de que, para la sociedad china de esa época, era inaceptable que un hombre joven pudiera enamorarse de una mujer mayor.

 

Para evitar el desprecio de sus vecinos y familiares, ambos decidieron fugarse y se acomodaron en una cueva, a la luz de las velas, con sus escasas posesiones y todas las carencias imaginables. Al segundo año de vivir en la montaña, y así durante 50 años, Liu empezó a cavar a mano unas gradas, unas escaleras, para que su esposa pudiera bajar sin dificultades la montaña.

 

En 2001, unos aventureros que estaban explorando el bosque se encontraron a la vieja pareja y los más de 6.000 peldaños, horadados en la montaña por Liu, uno tras otro.

 

Liu falleció a la edad de 72 años. Había finalizado unas labores agrícolas y, al poco de regresar a casa, se sintió mal. Xu poco pudo hacer salvo rezar por él y cubrirle de besos mientras moría en sus brazos.

 

Tan enamorados estaban aún ambos que fue difícil separar sus manos para dar sepultura al anciano.

 

En el año 2006, su historia se convirtió en una de las 10 historias de amor más famosas de China, de modo que el gobierno local decidió preservar la escalera y la cueva en que vivieron, a fin de que su historia de amor sirva de ejemplo y perviva para siempre.

 

Si el Nino éste es el dirigente que nos espera en el futuro, nos va a ir de culo. Es más que urgente que le traten de la lipotimia que padece desde que corría por las calles de Sotrondio.

 

Con razón decía Ernest Renan que “la estupidez humana es la única cosa que nos da una idea del infinito”.

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