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Andrés Miguel

Por dos papelitos de nada…

Rita detail

Debo tener 1 posibilidad entre 300 millones de que me toque la Lotería, que son muchas más de las que Rita Barberá tiene de que alguien le haga un elogio en estos días y muchas menos de las que tenía “el Fabra”, a quien Dios guarde muchos años en el chiringuito penitenciario en el que descansa de sus proezas… si es que sigue allí.

Y es que la pobre deambula por el Senado con gesto entre huraño y huidizo, con esa cara suya tan simpática que te mira y te entra cagalera, con ese porte de gerifalte de antaño ante quienes se te ocurría llevar la corbata un poco arrugada o el cabello un pelín largo y lo mismo te soltaban un guantazo que te hacían pasar seis días en el cuartelillo rezando avemarías.

 

Camina, la pobre, entre el Senado y su casa, sintiéndose amenazada, escuchando improperios, cosa increíble e injusta tras tantos años de total entrega al servicio público, tras años de ímprobos esfuerzos ajustándose el cinturón (te aviso lector de que esto no es una metáfora), tras años de dejarse la vida entre las cuatro paredes de los mejores despachos y los hoteles de lujo… ¿Cómo es posible?

 

¡Qué perra vida, saltando una y otra vez de un coche oficial a otro! ¿Es que nadie lo comprende? ¿Es que a nadie se le abren las carnes ante tamaño desvelo?

 

Tras 28 años como alcaldesa de Valencia, refugiada en el Senado, guarida de algunos malhechores políticos a la espera de que prescriban sus delitos, y camino de convertirse en el Caballo de Troya de su propio partido, nadie quiere a Rita, desdichada.

 

Hoy Rita ya no es “la mejor”… y me apena su soledad, pobrecilla… y eso que no ha pisado ni un juzgado todavía.

 

Que, por cierto, ni quiero imaginarme la “soledad” que se les viene encima a esos santos varones del Psoe andaluz, ese Griñán, para quien la Fiscalía Anticorrupción pide 6 años de cárcel y 30 de inhabilitación por unos delitos continuados de ná, prevaricación y malversación de caudales, o ese “Chaves de mi arma, dergao como un fideo de tanto trabajá y tantas penas” (enfilao pa´10 veranos de inhabilitación por un delito continuado de prevaricación) o esos tres ex consejeros, Viera, Fernández y Vallejo, a quienes lo mismo les caen 8 Navidades a la sombrita por un delito continuado de malversación.

 

Rita y estos otros asaltacaudales, presuntos, son la demostración, otra más, de que casi nadie sabe retirarse a tiempo, mucho menos quienes manejan fondos públicos.

 

Rita y estos otros saltimbanquis son la confirmación de que, ante la humana imposibilidad de darse cuenta a tiempo de eso, hay que legislar ya la duración de los mandatos, de que toca bloquear puertas giratorias y bancos mundiales, la confirmación de que nuestra política, a todos los niveles, necesita regenerarse… pese a que algunos que quieren hacerlo, paladines de esa regeneración, llevan en ella otros 15 ó 20 años (primero concejales, luego alcaldes, después directivos del partido y, más tarde, cuando no al mismo tiempo, diputados provinciales, miembros del gobierno autonómico… y otro cargo, y otro más…).

 

Tengo el convencimiento de que, regulando esto, penalizaremos a algunos políticos íntegros, trabajadores, honrados de verdad, poseedores de una verdadera ética de servicio público y afán de entrega al bien común, pero evitaremos algunos atropellos, que no todos, de otros muchos que mancillan la profesión y a quienes los políticos trabajadores y honrados deben el encontrarse en el mismo cesto que tanta manzana podrida, y eso sí que no es justo.

 

No queda hoy nadie que quiera a Rita…

 

Y todo por dos billetes de 500, dos papelitos de nada… ¡No hay derecho, pobrecilla! 

 

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