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Andrés Miguel

Exactamente como hace 84 años

"No soy tan listo. Tan sólo le dedico más tiempo a los problemas” (Albert Einstein). 

Es más que factible que, dentro de poco más de 60 días, los españoles estemos de nuevo ante las urnas, eligiendo a nuestros representantes en el Parlamento, por ver si suena la flauta y que, de una vez por todas, en este país haya un Gobierno, si es que nos hace falta uno.

 

Vengo mirando de reojo todo lo acontecido desde que, en diciembre del pasado año, se celebraron las elecciones y no dejo de sorprenderme por lo improvisado de cada proceso, de cada evento (reuniones, conversaciones, tuíteres, postureo…) y a que todo parezca encaminado a “pillar” 20 segundos en el telediario o a conseguir unos miles de “me gusta” en el Facebook, no dejo de admirarme por lo liviano de los acuerdos que se firman, poco más que unas líneas de buenas intenciones para contentar a los otros sin enfadar a los propios, no dejo de asombrarme por lo insignificante de los análisis de carácter macro, que no micro, pues no veo sino cálculos partidistas, posicionamientos interesados… unos que quieren ser vicepresidentes, otros que quieren ser ministros, unos que no quieren tal ley, otros que desean tal otra… pero ni medio análisis de la situación real de nuestra sociedad, de sus anhelos, sus necesidades, sus errores, sus limitaciones, sus potenciales… no dejo de preocuparme por lo insustancial de los argumentos y la mezquindad de algunas posiciones de partida, chulerías como “no, no y no…. Y no sé qué parte del NO no has entendido” o, lisa y llanamente, faltas de respeto como aquello de “este país necesita un Presidente decente y Vd. no lo es”, que han provocado, ineludiblemente, una “asintonía” entre los líderes de los dos partidos más votados que hace imposible cualquier acuerdo entre ambos, por pura y mezquina tirria personal; por lo que corresponde a cada uno de ellos en esta pelea de egos, he visto pocas veces menos valor moral y menos sentido de Estado.

 

Para Jim Bezzos, fundador de Amazon, lo esencial es pensar a largo plazo. “Si todo lo que haces debe funcionar en un período de tres años, estás compitiendo contra miles de personas, pero si tu horizonte es de siete años, compites sólo con una parte de esas personas, porque muy pocas están dispuestas a hacer eso. Con sólo ampliar tu horizonte temporal puedes implicarte en objetivos (esfuerzos) que, de otro modo, no podrías perseguir nunca”.

 

Los vaivenes de la educación en España son el mejor ejemplo del desvarío y cortoplacismo de nuestros gobernantes desde hace décadas. Desde 1970 a 2013, siete han sido las leyes de educación promulgadas en nuestro país; dos de ellas ni siquiera llegaron a aplicarse: La  LOECE, de 1980, elaborada por el gobierno de Adolfo Suárez, a la que el golpe de Estado del 23-F y la posterior victoria electoral del PSOE dieron la puntilla, y la LOCE, de 2002, promulgada durante la segunda legislatura de José María Aznar y que fue paralizada cuando Zapatero llegó al gobierno. Añada a este potaje de leyes y contraleyes las veleidades de algunas Comunidades Autónomas y su obsesión por reinterpretar la Historia y adoctrinar en la diferenciación más cerril (qué recuerdos aquellos… “El Ebro es un río catalán que nace en tierras extrañas”, Cataluña es un “país al nordeste de la Península Ibérica», que su estado actual es “transitorio”, “expoliada económicamente” y que “la lengua autonómica es el único pasaporte para un futuro próspero dentro y fuera de la Comunidad”).

 

Así, en 2014, casi la mitad de los adultos que vivían en España presentaba unos conocimientos equivalentes o inferiores a los del último curso de la ESO (que se suele acabar con 16 años). Sólo países como Portugal, Malta y Turquía están peor que nosotros… eso sí, a Malta le metimos 12 a 1 y nos sentimos tan satisfechos.

 

Si piensa que verá un día a la mayor parte del abanico político español reunirse durante 30 días seguidos a analizar la educación en España y a pactar un buen carro de medidas para que, a largo plazo, éste sea un país más cualificado, donde existan mayores posibilidades de encontrar un empleo de calidad, en empresas aún más punteras a nivel mundial… va Vd. listo.

 

Si cree que verá un día sentarse a los políticos, cualquiera que sea su facción, a debatir propuestas, marcar objetivos de Estado, diseñar estrategias, establecer medidas para, con visión de largo plazo, hacer de España un ejemplo de bienestar social, de economía fuerte, de valores arraigados y de estabilidad… va usted listo.

 

“Sé que es más difícil gobernar España ahora que hace cincuenta años, y más difícil será gobernarla dentro de algunos años. Es más difícil llevar cuatro caballos que uno solo. El país está en pie, cruzado por apetitos de toda especie, por ansias de toda clase. Es más difícil gobernarla ahora que hace cincuenta años, cuando se dirigía desde un despacho del Ministerio de la Gobernación fumando cigarrillos a medianoche. Ahora hay que velar de día y de noche. Pero ¿creéis que a España le va a faltar, no ya fuerza de puños, sino destreza y agilidad de entendimiento para gobernarse ella misma?” (Discurso de Manuel Azaña sobre el Estatuto de Cataluña en la sesión de las Cortes de 27 de mayo de 1932)

 

Pobre Azaña, si levantase la cabeza… y pensar que estamos, exactamente, como hace 84 años… vamos listos. Y lo que es peor, como decía mi abuelo, “y sin una perra que gastar en vino”.

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