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Andrés Miguel

El túnel del Inserso

Estaba deseando que me jubilaran en la FASA, lo reconozco, aunque eso signifique admitir también que tengo más años que la orilla del río. 

Gracias a que siempre he sido como una hormiguita, hoy no carezco de lo indispensable y vivo con cierta solvencia, sin derrochar nada, acompañado de mi churri… Dios me la conserve muchos años, porque en cuanto suba p´allá se van a enterar en el Paraíso de lo que vale un peine. No es que salga mucho, pero acudo al Centro de Jubilados del barrio casi a diario, donde charlo animadamente con unos amigos de las cosas que pasan en el mundo, leemos por turnos el Marca y el Tribuna en el ordenador del Centro, jugamos al parchís y no faltamos ningún domingo a la misa de las ocho, más que nada, no vaya a ser que todo eso del cielo sea verdad y nos quedemos nosotros sin catarlo ahora que estamos más allí que aquí. En casa, quitando las tareas propias de mi churri, que esas las hace ella personalmente, siempre encuentro algo que hacer, siempre hay algo que limpiar, algo que cocinar o algo que planchar, de modo que no puede decirse que me aburra.

 

Hace poco, mis amigos del parchís me convencieron de salir de vacaciones todos juntos en uno de esos viajes del Inserso…

 

Ya me costó ir, porque no me veía, pero casi más me costó volver vivo. ¡No vuelvo! ¡Me supera!… “¡no, no y no!”… Por más que me digan mis hijos que ir a Benidorm con el Inserso es más barato que quedarse en casa, juro y perjuro, “Dios me perdone”, que no volveré, que ir allí me ha hecho dependiente del Lexatin, que no aguanto el stress, “que mira, hijo, que si quieres heredar, te doy lo tuyo”, pero que prefiero morir en casa… ¡era más tranquila la vida en la Factoría de Motores, te lo aseguro!

 

Quizás piensen Vdes. que exagero, así que por cumplir con la cosa periodística, que no quiero que digan los del Tribuna que no me lo curro, voy a profundizar sobre el tema, que no soy un cuartillas de poca monta, dejando bien a la vista una serie de evidencias, por si los Servicios Secretos del Inserso me hicieran desaparecer misteriosamente.

 

La cama y eso, bien, la habitación limpia… hasta ahí, todo perfecto, ahora, lo de bajar a desayunar ya es otra cosa, lo de esas familias que se van a pasar una temporada con una tribu y salen en la tele es una atracción infantil comparado con lo de desayunar en el buffet libre de los hoteles del Inserso…

 

El salón se abre a las 7.30 horas ¡A las seis y media ya hay abuelillos que han dejado la dentadura haciendo cola a la puerta, metidita en su vasito de agua, para colocársela fresca cuando salga la manduca! Como llegues a las siete y media ya no hay mesa… o desayunas de pie o esperas dos horas... “pero hijo, me decía una señora de Móstoles, con lo de la retención de líquidos, no te imaginas cómo se me ponen los tobillos de esperar tanto, es que no me valen ni las chanclas”.

 

Y qué desayunos… judías pintas, huevos con bacon, salchichas, filetes de lomo, salchichón, encurtidos, sopas, revueltos, mortadela, jamón york, ensalada… y, cómo no, todo tipo de dulces… como pa´matar a alguien…

 

Entra la marabunta, empujando, que como te descuides acabas en otro salón, y se tiran de cabeza… como será que la Fulgen (una mujeruca de Langreo que salía por primera vez de Asturias), se fracturó el menisco, tres partes del metacarpiano derecho y sufrió una luxación del sonotone… ¿Te lo puedes creer? Y todo por pillar unas natillas que parecían del día… eso sí, desde entonces no se le escapó ni un postre, no te j…, si te acercabas a un metro de la fuente de las natillas te zumbaba con la muleta… ¡Qué suerte tuvo la jodía, cómo se puso a natillas los 15 día siguientes!

 

Allí circulan los manueles con los platos llenos de judías pintas y huevos con bacon hasta reventar… hasta reventar literalmente… de modo que al terminar el desayuno no les cabía ya en la tripa ni la pastilla del sintrón. Pero ven aquí, lebrel, ¿cuándo has desayunado tú huevos con bacon, si no has comido en tu vida otra cosa que galletas maría pringadas en mantequilla y un colacao? ¿Y judías pintas? ¡No me jodas, si eso solo lo desayunan los de Niu-castel! ¿O es los de Niu-rember? “Bueno, unos alemanes”… dice la pobre Fulgen.

 

Aunque esto no es nada, comparado con lo del milagro de los donuts… He visto gente capaz de comerse, de una sentada, ocho donuts de chocolate… ¡y eso con diabetes! Y luego, levantarse a rellenar con copete un plato de cereales mientras arramplan con la otra mano dos ensaimadas.” ¡No me digas, Andresito, si eso no es un milagro del Señor, Dios nos tenga en su Gloria!”

 

Y de allí, to´la jarca mora, a toda pastilla… a la playa… vale que es enero, pero en la primera línea pega el sol… así que los mismos que dejaron la dentadura a la puerta del salón de desayunos, han dejado ya de madrugada la silla del camping y la sombrilla, bien colocaditas… que no me mates… ¿Cuánto tendrá la playa de Benidorm, 36 kms cuadrados? ¿No cabrán allí, sin estar muy apiñados, 3 legiones de jubiletas? Pues nada, todos agarrapiñaos en 3 decímetros cuadrados, poco más que una servilleta… y todos hablando de médicos, de muertos recientes, de que la fulana se ha metido en la habitación de mengano y de la puñetera mili… Y yo allí, que no es por presumir, pero soy bien leído, es que no pude mantener una conversación decente y casta…

 

Hablando de castidad, hijos míos, ¿vosotros sabéis qué pintas, qué despelote? ¡Qué bañadores marcando… ESO… Dios les perdone… y cuántas señoras sin lo de arriba, enseñando… ESO OTRO… Padre misericordioso, no se lo tengas en cuenta! ¡Qué desazón, Dios mío, aún tengo pesadillas y sueño con una bestia llena de pellejos que se me echa encima amenazándome con un bote de aftersun…que no era mi churri, seguro, porque mi churri está de muy buen ver!

 

Entre las doce y media y la una, la manada se dirige de nuevo al comedor, la planicie donde, a esas horas, se enseñorea el rey de la selva, ¡el abuelo caníbal!, ese fenómeno de la naturaleza capaz de tener, al mismo tiempo, un filete pinchado en el tenedor, otro en el plato, uno en la boca y otro, de los de la fuente, echao el ojo… No hay que molestarle. En esos momentos es una fiera capaz de atacar a cualquier bestia, animal o cosa, llámese ésta plato de coliflor al ajoarriero de seis kilos y medio, fuente de macarrones con chorizo que no se salta un gitano o paella valenciana pa´seiscientos

 

Y no crean, hijos míos, que la tranquilidad llega después, cuando con la tripa llena, muchos de ellos se quedan dormidos o echan la partida… Un día, en mi hotel, hubo dos muertos en una reyerta por un descuadre de 20 céntimos en una partida de chinchón.

 

Es verdad que algunos miembros raros de la manada hacen excursiones, pero en Benidorm, como no sea para ver a la de los pajaritos, que está allí, medio embalsamada, tocando todos los días el acordeón, no hay mucho más que ver… salvo el espectáculo a la hora del baile, cuando un numeroso grupo de sujetos, afectados por algún tipo de epilepsia, se mueven sobre la pista bailando Paquito el Chocolatero… No sé cómo no manda el Samur quince o veinte ambulancias a cada hotel… Como trabajé en la FASA llegué a pensar en poner un negocio y arreglar algunas prótesis; ¡cómo sería que, cuando acababa el baile, la gente iba buscando por el suelo los tornillos que se les habían soltado de la cadera, los remaches de la dentadura y la mayoría de los sonotones!

 

Ha sido toda una experiencia, sí señor. Traumática. El Dragón Khan y sus vueltas y revueltas son una mierdilla al lado del “Túnel del Inserso”, se lo aseguro.

 

El caso es que me está costando desconectar, porque crea como adicción, deja como marca… que se lo digan, si no, a mi compañero de partida, que está ingresado en el Clínico porque se le ocurrió contar 21 en vez de 20…. ¡no te jo…!

 

 

 

 

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