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SpeaKers Corner

Andrés Miguel

Dos tontos... y uno pregunta:

- ¿Que llevas en esa cesta?

 

- Si lo adivinas, te doy un racimo

 

- ¡Cocleeetas!

http://www.tribunavalladolid.com/noticias/libertad-para-francisco-nicolas-el-joven-de-20-anos-que-se-hacia-pasar-por-asesor-del-gobierno/1413545717

 

El caso es que iba yo a entrar en la recepción que el Ayuntamiento ha dado a las enseñas vivas del cine de este país, a las estrellas del universo cinematográfico que han acudido en tropel a la llamada de la Seminci, a los ingenios más grandes que en el mundo haya dado el llamado séptimo arte… vamos, a la simpatiquísima Verónica Forqué y a los cuatro mangantes que han venido porque no tenían otra cosa que hacer y a quienes no conocen ni en el Sálvame cuando he sentido cómo alguien me agarraba del brazo por detrás y me saludaba cortésmente.

 

Date - he pensado - que me van a pedir un autógrafo, porque como aquí no hay más conocidos que el alcalde, alguien se ha creído que soy el Yorchcluni español y va a pedirme que le firme en la camiseta o algo así. ¡Zopencos!

 

Me pasó lo mismo cuando estuve en la recepción de los Premios Príncipe de Asturias y la Leibovitz dejaba pasar las bandejas con chorizo a la sidra porque decía que le  engordaba; allí estuvimos los dos, largo rato, charlando con Vargas Llosa y Shuji Nakamura de lo humano y lo divino… lo divino que estaban los canapés de oricio que se comía Haile Gebrselassie a puñaos, como si se fuese a acabar el mundo (se pasa mal en Etiopía cuando no abre Mercadona).  

 

Fue cuando me concedieron el Premio de Comunicación y Humanidades, ex aequo con Shigeru Miyamoto, el de la Nintendo, que ya me dirás tú a mí qué merito tiene hacer un juguete en estos tiempos, no me jodas… que lo hacen todo los ordenadores… mérito tuvo el que le puso una cuerda a los camiones de hojalata e inauguró la era del portátil, pero el japonés este… todavía yo, que inventé el papá Noel que cuelga de los balcones, vaya, (no le resta importancia que fuera porque se me cayeron del tendedero unos gayumbos rojos que tenía secando pa´ponérmelos el día de Nochevieja y quedaron, como arrebujados, enganchaos a la barandilla, porque así surgen los grandes inventos, en un instante de magia e inspiración…). No me digas que lo mío no es una contribución a la Historia de la Humanidad, pero la Nintendo… ¡vaya chufla!

 

¡La de fotos que me hice! ¡Salgo con todos! Pues nada, que la gente, el vulgo tributario, no conocía ni al 80% de los presentes, quitando a Matías Prats y a uno alto, con barbitas, que le tiraba pellizcos a la presentadora. Así nos va.

 

Otro día, aquí en Valladolid, estaba yo hablando con Ruiz Medrano y Miguel Delibes, sobre si cobrar o no licencia por ir a buscar níscalos a los pinares de Pedrajas, cuando se me acercó  Herrera y me pidió cambio pa´la máquina del tabaco. Claro, se lo dí, no en vano soy asesor económico de la Reserva Federal Americana, pero ya me fastidió, porque me lo devolvió la Junta a 135 días… que así no hay quien mantenga una empresa en pie… salvo a la propia Junta. En agradecimiento al gesto, he participado varias veces en el foro regional pa´la conversión de las tarjetas blas de Caja España en deuda perpetua del gobierno alemán, pero nada, que no hubo manera, los alemanes no colaron… eso sí, comimos todos los días en el Vivaldi… bien, la verdad.

 

Me hice un montón de fotos con todos los comensales, porque nunca se sabe si lo necesitaré pa´pedir una subvención.

 

El caso es que iba yo pa´l Calderón con un traje que quitaba el hipo, una corbata de esas fosforescentes, como las que lleva Rato, unos zapatos de punta bien limpitos… y me han echao mano antes de llegar a la calle Santiago… Joer¡que me han detenido por salirme del Corte Inglés sin pagar el traje y los zapatos!… es que no hay derecho… ya no queda gente de bien.

 

Dice el agente que no soy tan importante como me creo por salir en tantas fotos con políticos y famosos, que no soy más que un gilipollas

 

… je, je, en esto de las fotos no sé quién es más… ¡qué país!

 

Tengo por seguro que no hay en el mundo mayor ingenio que el que habita en cada rincón este país, en cada casa; en pleno siglo XXI, aún es posible ver, en estas calles de Dios, pícaros y paletos. La noticia que encabeza esta broma que he escrito bien vale unas risas. Si no fuera porque con ella descubrimos que no son más listos que nosotros muchos de aquellos de quienes depende nuestro futuro.  No sé cómo nos quedan ganas de guasa. En serio.

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