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Andrés Miguel

Diario íntimo de un empleado de banca

Malo detail

Trabajo en un banco nacional, de esos con letras mayúsculas. Sí, es verdad, lo reconozco, estoy compungido, pero qué otra cosa puedo hacer con la que está cayendo. Las cosas son así, llegan cuando menos te lo esperas.
 

 

Esta mañana ha venido una señora a ingresar. Hemos salido todos los de la oficina a abrazarla. ¡Qué ilusión! ¡Cuánto hacía! La verdad es que sólo ha ingresado 70 euros, para pagar lo aplazado en el Carrefour, pero al director le daban ganas de besarla. Si no fuera porque la buena mujer debía tener 95 años y olía a repollo cocido con 2 zanahorias y un casco de cebolla, le planta dos besos. La ha recibido en el despacho y le ha regalado un pincho de memoria con el anagrama del banco... creo que el director ha debido pensar que a la señora, con esa edad, no le vendría mal un poco de memoria.

 

La semana pasada firmamos una hipoteca. Sí, una hipoteca... no se lo creía ni el notario. Se leyó el tío toda la escritura, como disfrutando el colega. No dejó ni una cláusula sin leer, que digo yo, antes no leían casi ninguna y la hipoteca valía igual, ¿no?

 

Los clientes firmaron a Euribor + 6%, que son unas condiciones estupendas, mucho mejores que Euribor + 10%, ¡dónde va!, y nos dieron las gracias. Casi se me saltan las lágrimas. Estamos convencidos de que la operación tendrá un adecuado reembolso y que las garantías del banco están aseguradas, porque han firmado como avalistas todos los vecinos de portal y el cartero del edificio. Aún así, los de Riesgos nos dijeron que quizás no era suficiente, pero vamos, yo creo que hay garantías, porque sé que el cartero tiene una moto amarilla... ¡algo cobraremos!

 

El año está siendo estupendo, porque hace quince días firmamos también un leasing. El cliente debe saber lo que es éso, porque nosotros, llevábamos tanto tiempo sin hacer uno que, realmente, no nos acordábamos de nada. Con suerte hemos sido capaces de rellenar la póliza. Cómo tributa y todo éso, no tiene mucha importancia... estamos en España... cómo tribute algo no es, precisamente, la primera de nuestras preocupaciones. El cliente dice que desgrava... de modo que, entre lo que defrauda y lo que desgrava, sólo pagamos a Hacienda los empleados por cuenta ajena. No sé si desgravará tener a mi suegra en casa desde hace 20 años... si no, siempre podría hacer un leasing con élla... con lo que me está costando, bien podría financiarlo... digo.

 

Los jueves por la tarde que trabajamos hacemos "telemarketing". Se trata de llamar por teléfono a los clientes para ofrecerles productos, pero no sé si lo estaremos haciendo bien, porque lo hacemos en español. El interventor empezó haciéndolo en inglés, pero como se atascaba y le era imposible pronunciar "insurance" sin que se le notara que es de Parla, pues no vendía un seguro el colega, así que hemos decidido hablar en español. No es que vendamos mucho más, pero por lo menos los clientes nos entienden y les cuesta menos mandarnos a freír morcillas. Como hay crisis y eso, la gente se está quitando de cosas que no necesita, como el seguro del coche, el seguro de la casa, el seguro de vida, el seguro de accidentes, el seguro de la moto... y como todo siga igual lo mismo se tienen que quitar el coche, la casa, la moto...

 

Manda huevos que el día que ingresó la vieja, perdón, la señora mayor, no fuimos capaces de hacer el arqueo correctamente, que no cuadrábamos, ¡vaya!, nos faltaba dinero... debe ser que lo contamos tantas veces que nos pareció que había más. He recordado que los billetes de 20€ son azules... pensé que ya no había más billetes en circulación que los que me da mi señora para pasar la semana, uno pequeño, de color apagado, que pone 5... A veces me sobra y todo, porque entro al bar a tomar un café y siempre hay alguna buena persona que dice: "Mari, invita al del Banco, pobrecillo, con lo mal que lo estará pasando". 

 

Hoy nos han dicho que el banco no aguanta más y que nos va a absorber uno más grande después de las elecciones. Parece que hay planes para reflotarlo que serán muy beneficiosos para el conjunto de los que trabajamos aquí... aunque no acabo de comprender que sea así para todos pues aquí trabajamos 13.500 personas y van a despedir a 6.300... Debe de haber un error de imprenta. Yo, de momento, estoy tranquilo, porque el director me ha dicho. "Pepe, tú sigue a lo tuyo y no te despistes". Así que sigo jugando al Apalabrados, con el interventor, toda la mañana.

 

En la época buena trabajábamos sin descanso, no se crea. Cobrábamos comisiones por todo y casi nadie se quejaba. Hoy intentas cobrar una y se te lanzan al cuello con una demanda ante Consumo. Es para ponerse a temblar. Y digo yo... ¿por qué en vez de cobrar, a mucha gente, comisiones pequeñas por el mantenimiento de la cuenta, no le cobramos al Concejal de Urbanismo una de 700.000€ y en paz? Al fin y al cabo, si no va a salir de su bolsillo, qué crees que le va a importar.

 

Si estarán mal las cosas que este año vamos a felicitar las Navidades cobrando el sello. Me dijo el director que felicitase a todos los clientes, porque íbamos mal en el objetivo de comisiones. Me dije yo, "¡Joer!, ¿No habrá que felicitar por espíritu navideño?" y él se enfadó mucho y me contestó: "ni espíritu navideño, ni leches, ¿no ves que si no ganamos el objetivo no voy a poder irme de semana blanca, con la churri, a Baqueira? He pensado que "la churri" no debe ser su esposa, porque sé, seguro, que no sabe esquiar... vamos, me extrañaría que una vaca como ésa se tuviera en pie sobre unos esquíes, mucho más cuando la última vez que la vimos, en la cena de la empresa, no se sujetaba sobre el andamio que llevaba por tacones... aunque me contaron que debió ser porque le sentó mal la lechuga... del tercer plato de lechazo que se metió entre pecho y espalda...

 

Esta mañana hemos tenido que quitar unas pegatinas de las cristaleras que han puesto por la noche los de los desahucios... son gente muy solidaria, la verdad, y me consta que les importa mucho que se eche de su casa a los que no pagan los préstamos, pero les tira de las narices que vayan a largar a 30.000 empleados de banca de sus puestos de trabajo... Entiendo que no es lo mismo, porque todo el mundo sabe que los empleados de banca no tenemos corazón, pero me da un poco de pena por el interventor, porque no se me ocurre que hará con su vida si no puede seguir en el banco; tiene 53 años y sólo sabe, de memoria, la ley cambiaria y del cheque... todo lo demás lo hace su mujer... la mayor parte de las veces sin él.

 

En fin, querido diario, no quiero alargarme hoy porque mañana tenemos auditoría y quisiera dormir. Me ha dicho el director que él, a lo mejor, no va mañana a la oficina, pero que no nos preocupemos, que estará bien, que se acordará de nosotros... no sé qué me ha dicho de la churri y Brasil... igual es que hay fútbol en la tele…

 

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