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Andrés Miguel

25 ans de jumelage

En una escena de House M.D., mi serie televisiva favorita, los médicos atienden a un político de lo que parece una enfermedad neurológica, de modo que deciden abrirle la cabeza para acceder a su cerebro…

 

House: “Será difícil, lo sé, porque los políticos tienen la costumbre de no llevarlo puesto”

 

Hace muy pocos días yo fui testigo de todo lo contrario. Y bien que me alegro. No puedo, por eso, dejar de contarlo.

 

El caso es que, durante la pasada Semana Santa, unos 70 vecinos de Pedrajas de San Esteban nos desplazamos más de 1.000 kilómetros, hasta la localidad francesa de Saint Nolff, para celebrar el vigésimo quinto aniversario del Hermanamiento entre ambos municipios (nótese que he puesto lo del 25º en letra, pa´que alguno aprenda que no se trata del veinticincoavo, que lo primero son ordinales y lo segundo partitivos… ¡esta clase, gratis… que me siento generoso!). En este punto, quisiera destacar el enorme esfuerzo de organización realizado por los responsables de la Asociación Amigos de Saint Nolff; sin su granito de arena, nada hubiera sido igual durante estos días.

 

Cuando allá por marzo de 1991, un viejo alcalde de Pedrajas decidió iniciar este camino,  la prensa de entonces se refería al asunto de la siguiente forma: “con este hermanamiento, la localidad pinariega quiere abrirse a Europa y ofrecer a sus vecinos la posibilidad de conocer otro país, otras costumbres y otro idioma, así como facilitar a los jóvenes un horizonte más amplio en sus perspectivas de futuro”.

 

Imagino que por la otra parte, la francesa, sus regidores pensaban de igual forma, demostrando ambos, los de aquí y los de allí, una visión política muy avanzada para la época; cabe recordar que la propia Unión Europea, tal y como hoy la conocemos, no tuvo forma hasta la entrada en vigor, el 1 de noviembre de 1993, del Tratado de Maastricht (firmado por 28 miembros el 2 de febrero de 1.992).

 

El devenir de los tiempos ha ido fortaleciendo aquellos lazos y, estos días de Semana Santa, pude comprobar de primera mano cómo todos los participantes nos sentimos un solo pueblo, una sola familia, dejando muy de lado desigualdades lingüísticas, ideológicas, diferencias de edad y, si me apuras, hasta de religión (esto no lo sé bien, porque el domingo, en misa, vi a todo el mundo, pero apostaría a que, si entre nosotros hubiera habido gentes de otras confesiones, nada hubiera sido esencialmente distinto).

 

Quiero significar especialmente eso, el hecho de que nos sentimos un solo pueblo. A ello contribuyó, sin duda, que todos fuimos muy bien recibidos por nuestras familias de acogida y que todos nosotros, los pedrajeros, nos desvivimos, como hacemos siempre, por hacer sentir a los franceses nuestra alegría, nuestro compromiso con el hermanamiento y nuestra total disposición a todo aquello que fuera necesario para seguir forjando lazos de unión, compatibilidades, anhelos conjuntos.

 

Diría que éste hecho habría de ser un ejemplo, una referencia, para una Europa que hoy, prácticamente, está deportando a personas sin recursos que huyen de sus países acechados por la guerra o la necesidad, a una Europa que levanta alambradas, a una Europa que descuida completamente la educación de miles de niños que se hacinan en campamentos de refugiados que son, de hecho, prisiones, rodeados de policías armados, a una Europa que es capaz de pagar para que el marrón se lo coman otros.

 

Sé que las circunstancias son muy distintas; nosotros llegamos a Saint Nolff cargados de regalos mientras que los sirios llegan a Grecia cargados de miseria… y de esperanzas. Pero quiero creer que no está tan lejos el día en que la semilla que germinó el hermanamiento entre mis dos pueblos sea capaz también de aflorar, en toda Europa, iguales sentimientos hacia un pueblo que necesita de nosotros.

 

Dos viejos alcaldes de Pedrajas y Saint Nolff, supieron mirar en sus corazones hace veinticinco años y, hace pocos días, dos nuevos alcaldes han demostrado inteligencia refrendando aquel hermanamiento; dos políticos, Alfonso Romo y Nadine Legolff, demostraron llevar el cerebro puesto.

 

¡Cómo echo de menos que lo lleven algunos que salen todos los días en la tele!

 

 

 

 

 

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