Raulgasco original

Sobre Ruedas

Raúl Gasco Casaos
Toda la actualidad del mundo del motor, semana tras semana en "Sobre Ruedas". Lanzamientos, salones, actualidad, pruebas de conduccion, toda la actualidad del Planeta Motor, de la mano de Raúl Gasco

Todos los caminos llevan a Roma

Mapa de carreteras de espana y portugal detail

Siguiendo con el recuerdo de aquellos viajes de veraneo (casi suena al nodo) quiero hacer un breve repaso  de otros flashes que llegan a mi memoria.

Desde muy pequeño tomé parte activa en todos los viajes que hacíamos en familia en el coche.  Apenas supe leer, días antes de el gran viaje, sacaba de la guantera  el "Manual de Uso y Entretenimiento" del coche que era lo que figuraba en la portada. Sinceramente, por más que busqué solo encontré la parte de uso.  Nada que yo pudiera asociar con 6 años al significado que  la palabra  entretener podía tener en  un  coche. Me sabía el libro de memoria, cambiar una bombilla, las presiones de los neumáticos (inolvidables 1,7  delante 1,9 detrás) detalles.... que aun hoy veo en mi cabeza claramente. Además mi padre era socio del RACE, y anualmente le enviaban un libro muy grueso, con infinidad de consejos a seguir, si el viaje no salía todo lo bien que queríamos. Ese también iba en la guantera, pero... ¿para qué? si me lo sabía página a página. Se podía quedar en casa. Pero de entre todos los papeles que iban en aquella carpetilla plástica de Autoescuela Marcelino, había uno que ejercía  sobre mi un poder de atracción único. y ese era el mapa.

Tenía muchos misterios, y quería descifrarlos todos. Algunos hoy todavía no he podido. Para empezar su formato.  Ocupaba plegado aproximadamente un tercio de folio en vertical. Pero aquello se desplegaba, se abría. Y de que manera. Era inmenso. Superaba con creces  la envergadura de mis brazos.  Buscaba el  origen y el destino, y todos los posibles caminos. No se para qué. Mi padre tenía claro por donde iba a ir. La leyenda, ahi abajo a la derecha con todos su simbolitos de colores, tenía también sus atractivos. Me gustaba buscar en concreto las vistas panorámicas y  las carreteras que cruzaban  sobre la roja gorda que era la que íbamos a seguir.  Pero todo  eso lo hacía en casa, donde más o menos se podía manejar bien porque en el coche... parecía que era una sábana para envolverlo. Pero cuando , y aquí llega el misterio sin resolver, llegaba el momento de plegarlo aquello cobraba vida propia. Una vez abierto ese mapa nunca se volvería a plegar  igual que cuando  salió de imprenta. Era imposible. Se rompía por los bordes o por las dobleces. Había que seguir un metódico orden de dobleces  que aún hoy no he llegado a comprender. La cuestión es que como se guardaba forzado, siempre ser rompía por el cuadrante por el que te tocaba viajar.Tuvimos dos. Uno rojo, patrocinado por Firestone, y uno azul, por Michelín. Pero el mapa evolucionó, y en el año 1981 mi padre apareció con el mapa EVEREST. Formato cuadrado. Amplia argolla de encuadernación. Cada hoja que abrías, desplegaba dos más. Era grueso, muy grueso. La organización por cuadriculas de norte a sur y de oeste a este se hacía infinito a una mente de 9 años pero si pude apreciar que los detalles se habían multiplicado, y las carreteras que cortaban la roja gorda por la que ibamos a viajar también. Lástima que su vigencia no fue mucha. Pronto empezó una revolución en los viajes vacacionales, las variantes. Se hicieron muchas en muy poco tiempo, y dejaron  el mapa obsoleto. Yo viajaba con él en las piernas, siguiendo kilómetro a kilómetro lo que sucedía,  y  no me gustaba nada imaginar como sería trazado en el papel lo que sucedía entre  antes de llegar a un pueblo  y al poco de pasarlo. Además, era como si los pueblos, pues eso, que los hubieran borrado del mapa. Aunque hubo uno que no me importó en absoluto que lo borrasen: Aranjuez. Su arco  era como la penitencia a pasar por llegar al paraíso andaluz. Y hubo otro que por mas que se empeñasen en borrar las variantes, nunca lo consiguieron. Ocaña. Era parada obligada para descansar después de unas horas de viaje. Su plaza mayor,  sus porras y su café  en vaso corto de desayuno.

Los mapas siguieron evolucionando. En la década de los 90 lo más IN era tener el oficial del MOPU (ahora fomento) con su CD-ROM y totalmente actualizado  en obras y variantes. El resto se lo tragaron con el cambio del milenio los navegadores guiados por voz basados en posicionamiento GPS. Sigamos quitando emociones al viaje en coche.

Comentarios

Chunti 27/11/2013 08:52 #1
Sí, efectivamente, aquello eran viajes, y no solo por los mapas. Acuérdate de los viajes a las playas en verano, cuando no teníamos aire acondicionado y había que levantarse muy, muy temprano y conducir por la noche para evitar los calores del mediodía. Por cierto, en la segunda línea habría que corregir "de el gran viaje" por "del gran viaje".

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