Silueta maria enrique original

Sin mordazas

María García y Enrique De Santiago
El blog en formato de dúo dialéctico de María García y Enrique de Santiago

Navidad

Dos puntos de vista diversos pero convergentes respecto a la tradicional celebración de la Navidad y lo que en ella se inmiscuye este año, las Elecciones Generales del 20D.

ENRIQUE:

 

Estamos en plena Navidad y es un momento en el que, con fe o sin ella, los sentimientos más profundos afloran al nivel de la piel. Sientes más cerca a los demás, la solidaridad, el amor, los sentimientos más limpios asoman al corazón de cada persona.

 

El nacimiento del Niño Dios es algo que nos infunde ternura y nos acerca a los niños en general, nos hace a todos más pequeños, más sentimentales y mucho más sensibles.

 

MARÍA:

 

Estas prenavidades están resultando un poco extrañas al coincidir, por primera vez, Elecciones Generales y Navidad. Sorprende que el Gobierno de Mariano Rajoy que intenta adoctrinar, hipócritamente, con permanentes poses de exaltación a la fe cristiana, recordemos la concesión de la medalla de oro al mérito policial a la Virgen María Santísima del Amor, se haya empeñado en mezclar el espíritu navideño con el electoral. Pero claro, esta gente que presume tanto de fe y religiosidad venden y sacrifican sus principios más sagrados  con tal de obtener beneficios electoralistas. Cambiamos el espíritu navideño por el espíritu electoral, todo vale con tal de sumar votos.

 

ENRIQUE:

Personalmente, son las únicas vacaciones que necesito para recargar, o no, pilas, por lo que de sensibilidad y unión familiar conllevan, amén de por los acontecimientos que vivimos. No comprendo lo que significa, no que no respete, una Navidad sin el Niño Dios, sin los profundos sentimientos que de ello se derivan, de la familia y del amor fraterno y en la medida que eso sea así, me solidifica interiormente para afrontar el año que comienza tras la finalización del periodo.

 

MARÍA:

Pero a pesar de todo, los ciudadanos nos preparamos para la Navidad. Salamanca está impregnada de ambiente navideño. Las luces y los adornos se mezclan con carteles electorales que llaman al consumo excesivo. Como todos los años, se suceden encuentros familiares y de amigos. En las cenas de empresas donde se contaban chistes y gastaban bromas, ahora se discute de política y se hacen quinielas para ver quién es el ganador de este proceso electoral.

 

Todo está dispuesto para la cena de Nochebuena y Nochevieja, a pesar de la crisis, de los problemas económicos, falta de trabajo, soledad y la pérdida de seres queridos, por ello y a pesar de mi entrada en este espacio, vamos a dar una tregua a la crítica “impregnados por el espíritu navideño”, aunque no comparta el uso mercantil e hipócrita que se hace de la Navidad.

 

No quiero olvidar que muchos trabajadores tendrán que compartir la Nochebuena y Nochevieja con sus compañeros de trabajo mientras el resto se divierte,  por ello, me gustaría mandar una felicitación muy especial para todos ellos.

 

ENRIQUE:

La religión cristina, creas o no, ha conformado históricamente nuestra idiosincrasia como pueblo, nos ha moldeado como personas y nos ha dotado de los instrumentos históricos y fundamentales para aceptar la diversidad, ahondar en el diálogo, profundizar en la democracia entendida como el respeto al disidente y cuando repudiamos dicha historia renegamos del núcleo sistémico que nos permite ser una gran Nación, un gran pueblo y, sobre todo, adentrarnos en nuestro entorno geográfico como una ciudadanía moderna, dialogante y respetuosa con la discrepancia.

 

Ahora, en la Navidad, los creyentes disfrutamos de un momento de interiorización profunda y los que carecen de la fe de unas vacaciones, pero ni unos ni otros deben de enfrentarse porque los ayuntamientos y/o entes públicos decidan adornar con motivos religiosos las calles en beneficio de unos u  otros. NO entiendo la disputa y creo que no es momento de disenso, sino de fraternidad.

 

MARÍA:

La Navidad produce emociones muy diferentes en las personas que desencadenan alteraciones del estado de ánimo. Mientras unos la viven con alegría otros con gran tristeza y, tienen razón, porque la Navidad que viven es muy diferente a la que nos muestra la publicidad, y aunque la actual Navidad no tienen nada que ver con el origen y significado de su época, me gustaría mandar un mensaje de esperanza. Vivamos la Navidad con normalidad y sencillez y aprovechemos para reflexionar e intentar corregir comportamientos y actitudes insolidarias y egoístas que nos están deshumanizando y entro todos colaboraremos en construir una sociedad más justa y solidaria… durante todo el año. Feliz  vida.

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