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Salamanca en blanco y negro

Paula Martín
Blog de Paula Martín

Tocado y hundido

Siempre me he mostrado muy crítica con la gestión de Tebas y compañía... Creo que de forma lógica, pues para ver o leer una decisión acertada de este señor hay que estar horas y horas buscando. Nunca me parecerá apto para ostentar el cargo que dirige. Ni él ni muchos de los que están en la LFP... Y con la RFEF, más de lo mismo. 

Sin embargo, el otro día sí tomó una decisión buena... La de destituir a Lendoiro, que se encargaba de las labores que suponía ser el embajador internacional de la Liga. Sí, amigos, sí... Lendoiro. Este señor, que lleva un cargo que le supone representar a la LFP - por mucho que se quiera justificar en que acudió a título personal-, fue al funeral de Jimmy, el ultra perteneciente a los Riazor Blues y que falleció el pasado domingo tras haber acordado Frente Atlético y Riazor Blues quedar antes del partido para hacer de todo menos hablar y, mucho menos, hacerlo de fútbol.

 

El episodio del pasado domingo fue una auténtica vergüenza, así como una pena que aún exista espacio en los estadios para gente así. A partir de ahora se tratará -supuestamente- de alejar a los violentos de los templos del fútbol, sitios que, por cierto, están siempre repletos de niños y que no tienen que ver imágenes así ni vivir situaciones como esta. 

 

Por tanto, señor Lendoiro, no puede usted llevar la contraria al organismo que representa INTERNACIONALMENTE. Me da igual que conociera a la familia y que fuera a título personal... Ha de entender que cuando ostenta un cargo así tiene una imagen que guardar, ya no solo por usted, que también, sino por lo que ello puede suponer a nivel internacional... Ya que si quiere vender la Liga española por el mundo, que dice estar contra los violentos, y luego acude al funeral de uno de ellos, fuera de las fronteras españolas le dirán: ¿De verdad desde la LFP se lucha para que no se vivan más momentos así o es pura fachada?

 

Puedo respetar que usted conozca a su familia y que le quiera dar el pésame, pero para ello están los teléfonos. En ese caso sí lo haría usted a título personal. Nadie se enteraría y esa imagen no se proyectaría a nivel público. 

 

Supongo que el fútbol español ha llegado a un punto de no retorno en el que aquello de guardar la imagen ya ni se intenta. Se actúa mal cuando se quiere y como se quiere. Y les da igual. Ya sea a nivel de clubes o de instituciones... Pero en el empeño que tienen todos de llevar la Liga a sitios como China y en hacerse todos de oro, lo único que están haciendo es cargarse el fútbol español. 

 

Les pondré un ejemplo para que entiendan lo anterior: a mucha población que no es estadounidense le apasiona la NBA, pero esta no cambia sus horarios para ello, se adaptan los seguidores extranjeros y así los que están allí pueden acudir a verlos. Aquí debería ser así. Pero Tebas y compañía creen que poner un Getafe-Almería -por ejemplo- a las diez de la noche, un lunes, hará que en China lo sigan todos y que aquí la gente acudirá al estadio. Pues no, señor Tebas, no. Debe ser que ellos tienen una inteligencia deslumbrante y que los demás tenemos menos luces que una bicicleta. O quizá sea al revés. Sí, seguramente sea lo segundo.

 

Sigan, sigan, que diría Mateu Lahoz, que el fútbol español empieza a estar tocado y hundido.

 

El otro día me topé con este poema de José Cantero Verni... Saquen sus propias conclusiones:

 

Tu abuelo te traía de la mano

y a vos, te latía el corazón,

mirabas detrás del alambrado

teniendo agazapado, tu sueño y tu ilusión.

 

 

Tu mundo giraba en la tribuna

con noventa minutos de función,

vos querías estar allá en el campo

más cerca del partido, vibrando de emoción.

 

No faltaba el abuelo los domingos 

con la cita pactada entre los dos 

el fútbol tenía en tus renglones 

esa letra acentuada de pasión.

 

Vos soñabas pasar por los vestuarios 

subiendo por el túnel, detrás de un jugador, 

llevando entre tus manos la pelota, 

y escuchando, los gritos de ovación.

 

Le dijiste al abuelo si podía 

conseguir ese boleto de ilusión, 

por ahí en el club él conocía 

algún capo de aquella comisión.

 

El abuelo escuchó y no dijo nada 

y siguió en el partido su atención, 

vos pensaste que ahí se terminaba, 

que caía en tus sueños el telón.

 

El abuelo volvió el otro domingo 

como un rito de fe y de devoción, 

le tiraste de nuevo la pregunta 

y el abuelo callado te miró.

 

En la cancha gritaron lo de siempre 

bendiciones y alguna maldición, 

y en un loco espejismo te miraste 

sobre el césped sentado en un balón.

 

Una lágrima corrió por tu mejilla 

rara mezcla de ausencia y de dolor, 

ese barco de niño naufragaba 

por los mares, sin vela, ni timón.

 

Esa noche hablaste con la almohada 

que en silencio escuchó tu confesión, 

de tu sueño cara sucia y futbolero 

que latía por tu alma y por tu voz.

 

No encontrabas respuesta a tu deseo 

ni tampoco ninguna solución, 

el tiempo se llevaba tu esperanza 

en las mismas agujas del reloj.

 

El abuelo llegó ese domingo 

con el día sonriendo a puro sol, 

y te dijo mirándote a los ojos 

un regalo hoy tengo para vos.

 

En la cancha te espera Don Ceballos 

que una vez del club fue defensor, 

tiene un puesto que es justo a tu medida 

que se ajusta a tu sueño y tu ilusión.

 

Estarás con tu nombre y apellido 

en su lista de honor y distinción, 

alcanzando pelotas en el campo 

en el mismo epicentro de la acción.

 

Te abrazaste al abuelo con cariño 

fue un abrazo de fútbol y de gol, 

fue un abrazo de tiempos que se juntan 

compartiendo la misma sensación.

 

En tu pecho saltaba la alegría 

ese instante fue eterno como Dios, 

tu abuelo consiguió lo que querías, 

y a vos, te latía el corazón".

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