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Salamanca en blanco y negro

Paula Martín
Blog de Paula Martín

Stop a la escoliosis

Escoliosisssss detail

Un anuncio de una conocida marca de coches dice: “donde los obstáculos tienen forma de lesiones”.  Estamos habituados a diagnosticar sin tener conocimientos, a atemorizarnos antes de la decisión del médico…

Siempre había creído que los que decían que tras las operaciones tu ánimo está por los suelos, solo exageraban. Ya saben, las escenas típicas que se dan en la cola de la panadería. Me equivocaba. A veces la sabiduría más válida se encuentra ‘en la calle’.

Cuando arrastras una ‘lesión’ o enfermedad  (llámenlo como quieran  aunque si es cuestión de confesar –que diría Shakira-, yo prefiero el primer término) durante unos diez años ya te acostumbras a todo lo que he criticado anteriormente. Crees conocer mejor tu cuerpo y tu caso que los propios médicos y aunque en el primer caso es posible, no es recomendable creerlo.

La escoliosis es una curvatura de la columna vertebral. Es habitual –y más desde que los niños llevan mochilas que pesan más que ellos mismos- que se dé en la adolescencia, pero también se puede detectar antes. Ése fue mi caso: con solo seis años me detectaron escoliosis dorsal y lumbar . Ni los corsés, ni la rehabilitación, ni la natación consiguieron evitaran la operación –en junio de 2012-. Sí es cierto que en muchos casos consiguen frenar el crecimiento de la curva y evitar así la operación, la cual es muy complicada.

La escoliosis es una lesión que se debería tomar más en serio. Es importante evitar llevar demasiado peso en la espalda –por ello comenté el exceso de peso que llevan los niños en las mochilas-, cuidar las posturas al sentarse, etc. Actitudes tan simples como las anteriores pueden evitar que entres en el quirófano.                                                                                                         Si te detectan escoliosis no es sinónimo de operación, pero en muchos casos sí. Todo varía en función de la velocidad que tome la curva, la cual por cierto se mide en grados y no en centímetros como se aseguraba en otro medio de comunicación salmantino. Y también decir que es cierto que no se te corrige totalmente la curva al entrar en el quirófano porque es peligroso, pero sí corrige muchos grados. Además, si el médico toma la decisión de operarte es para evitar que la columna oprima los órganos, al menos en mi caso. A mí me han corregido cerca de 40º de los 63º que tenía y de recuerdo me han dejado una cicatriz de 41 centímetros.

No voy a engañar a nadie pintando de rosa algo que es más negro que la segunda equipación de la UDS. Es cierto que la operación es difícil, que los dolores tras ella son constantes e inaguantables, que tu ánimo se encuentra más profundo que el suelo, que es frecuente llorar y que la recuperación es muy larga, pero repito lo que me dijeron a mí antes de la operación mis familiares y amigos: “elige estar un verano mal o toda la vida”. La respuesta es obvia.

Las lesiones –y hablo desde mi caso- son algo difícil de asimilar, más aun cuando te apartan de forma definitiva de algo que amas –en mi caso la danza-, pero son obstáculos que debemos saltar, situaciones que te hacen más fuerte y que te hacen pensar: “si pude superar esto, podré con todo”.

Es una lesión seria y es importante detectarla a tiempo.

¡STOP A LA ESCOLIOSIS!

“Siéntete orgulloso de tus cicatrices, medallas marcadas a fuego en carne viva, pruebas de tu larga experiencia en batallas”. (Paulo Coelho).

Comentarios

Montse 14/12/2012 11:13 #1
Muy buen artículo. Para quienes deseen conocer más sobre la escoliosis, recomiendo también: http://www.tuespaldasana.com/dolencia/escoliosis/tema/que-es-la-escoliosis Saludos!

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