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Salamanca en blanco y negro

Paula Martín
Blog de Paula Martín

“Salamanca está dentro de mis sentimientos”

Hoy charlo con un viejo conocido de la UDS: Andoni Goikoetxea, alguien que tomó las riendas de la UDS en dos ocasiones. Consiguió un ascenso a Primera en su primera etapa, la segunda vez llegó demasiado tarde y el descenso a Segunda B fue imposible evitarlo. Actualmente es el seleccionador de Guinea Ecuatorial.   

 

Os presento a Andoni Goikoetxea, un hombre simpático, que sabe mucho de fútbol y que ha dedicado su vida a vivir por y para él.

¿Cuál es el mejor recuerdo que guarda relacionado con el fútbol?

 

Después de dieciséis años jugando en Primera División, porque siempre jugué en Primera, como jugador ha habido muchos. Te podría decir el día del debut, el día del 12-1 de Malta, cuando ganamos las Ligas, cuando le ganamos la Copa del Rey al Barcelona, han sido muchos… Luego ya como entrenador, también son bastantes, como el ascenso con el Salamanca, el campeonato sub18 en Grecia, que quedamos campeones… ¡Ha habido muchos! Y no puedes dejar a uno para poner a otro porque los recuerdos son muy bonitos.

 

¿Cuándo se dio cuenta de que esto era lo suyo, de que se tenía que dedicar al fútbol?

 

No lo sé porque eran muchas cosas… Cuando eras niño jugabas, crees que lo haces bien, que te gusta, principalmente que te gusta, que te apasiona el fútbol… Fue por esa edad, con quince años, que fue cuando pasé al  Athletic de Bilbao, competías con gente que también lo hacía bien y realmente te dabas cuenta de que destacabas, de que eras mejor que otros. Empecé profesionalmente con dieciocho años, con esa edad debuté en Primera División. Hasta entonces jugué en el infantil de mi pueblo.                                                                                                 

Es algo que no te das cuenta, te vas metiendo y al final decides que vas a dedicar tu vida al deporte, a jugar al fútbol porque ves que eres bueno.

 

Su carrera la dividió entre el Athletic de Bilbao principalmente y el Atlético de Madrid, ¿qué destacaría de cada etapa?

 

Más en el Athletic de Bilbao porque fue todo, de los quince años hasta los treinta. En el Atlético fueron tres años y en el 90 dejé el fútbol como futbolista. Del Atlético de Madrid guardo grandes recuerdos de grandes compañeros: Abel, Futre, López Ufarte, Arteche, que ya ha fallecido, el mítico presidente que fue quien me fichó: Jesús gil… Entrenadores hubo muchos, el primero fue Menotti.                                    

 

Recuerdo que el primer partido que jugamos de la temporada fue un 4-0 al Madrid. En el Atlético fueron tres años, en el Athletic fueron dieciséis y con un mundial (1986) y la Eurocopa (1984), que jugué con España en México.

 

Un defensa que marca 50 goles… ¿Cuál es el secreto?

 

(ríe) Hay que tener la estadística, yo no la conocía, pero debe ser que hay periodistas que andan desmenuzando todas las cositas. Salí como el defensa del Athletic que más goles había metido. ¿Cómo se meten? Pues hombre, se meten, en esos dieciséis años… Además, he metido de todos: con la zurda, con la derecha, de cabeza, de penalti… Han sido de muchas formas. Y sí, ese es el récord que aun uno conserva: ser el defensa del Athletic que más goles ha metido… Es bonito.

 

Después de retirarse, el fútbol sigue dándole de comer, pero ahora es usted quien da las órdenes. Precisamente, uno de los primeros clubs que entrenó fue la Unión. ¿Disfrutó o estuvo más pendiente de estar a la altura porque era un reto importante?

 

Ha sido de los sitios donde más  he disfrutado. Los años que estuve con la Selección fueron muy bonitos con Javier Clemente: sub18, sub20, sub21… Ahí me encontré con futbolistas de una gran talla juvenil, pero que luego crecieron muchísimo, como pueden ser Iván de la Peña, Morientes, Joseba Etxebarria, Raúl… Después de esa etapa preciosa, uno de los equipos fue el Salamanca, que estaba en Segunda, recuerdo que sustituía a Alves y que en esa etapa había muchos portugueses.                                                                                                                                               

 

Fue una temporada durísima desde el principio, pero preciosa. Salamanca es una ciudad que me  ha encantado, para mí es la ciudad más  bonita del interior de España.

 

Ese año (1997), fue una etapa dura y agónicamente conseguimos el ascenso. Recuerdo a toda la gente vibrando en la Plaza Mayor. Fueron unos días muy felices, muy duros porque lo conseguimos a última hora, era el partido contra el Alavés que teníamos que ganar en Vitoria, el anterior contra el Mallorca. Pero lo conseguimos y fue muy bonito.

 

Aun le quedaron más ganas de Salamanca y volvió en 2004. Pero esta vez el recuerdo es más amargo, ¿no? ¿El equipo que cogió era más complicado?

 

No había tiempo. Creo que cogí al equipo en febrero o marzo, pero había muy poco margen de maniobra, la cosa estaba muy mal. Incluso hasta se pudo al final, pero la cosa estaba muy mal y resultó imposible. Con más  tiempo se hubiesen podido hacer cosas, podrías haber trabajado cosas, pero cuando ya no queda tiempo y la posibilidad es mínima, ya no se puede hacer nada.   Fue una tristeza no haberlo podido conseguir, pero no me hago responsable porque fui al final casi de todo y no pudo ser. Fue algo que me dio mucha pena.

 

¿Aun le quedan más ganas de entrenar en Salamanca?

 

Salamanca siempre me ha gustado, conservo grandes amigos y ¿por qué no? No voy a decir “nunca” porque además no lo pienso como decía Mourinho: “yo nunca entrenaré a no sé qué equipo”. No lo sabes. Siempre que haya un buen proyecto, Salamanca está dentro de mis sentimientos  y nunca podré decir que no. Ahora estoy de seleccionador de Guinea, no sé cuánto estaré ahí, pero sí me gustaría.

 

(Breves comentarios sobre la situación de la UDS…)

 

De eso precisamente le iba a preguntar: el Salamanca ha estado a punto de desaparecer del fútbol. Usted, como ex entrenador de la UDS y ex jugador de fútbol, ¿cómo lo ve?

 

Al final tiene que ir alguien. En el fútbol hay muchos equipos con problemas, algunos ya han desaparecido como el Palencia, el Salamanca está con esos problemas… ¿Y cuál es la solución? Hacer una política austera, de no sobrepasar el gasto de los ingresos.

 

Cuando yo estuve en el Salamanca había una persona importante, que fue mi presidente: Pepe Hidalgo. Tiene que venir un persona de ese rango, de ese carisma, con dinero, queriendo invertir, pero sabiendo cuáles son los gastos y cuáles los ingresos.                                                       

 

Ahora lo importante es asumir la deuda, que supongo que será una deuda importante, los socios tendrán que echar una mano y, por supuesto, alguien que venga con dinero fresco. Pepe Hidalgo es la persona idónea, tiene experiencia, ha estado muchos años en el fútbol, le gusta el fútbol… No sé qué pasará, pero yo creo que por ahí va.

 

De unos 18000 espectadores que pueden ir al Helmántico, suelen ir unos 5000, ¿cuesta mucho ilusionar a la afición del Salamanca?

 

Sí… Fíjate que el año del ascenso tampoco se llenaba el campo. Es un campo que hay que moverse, que a veces es frío, frío porque hace frío.

 

Primero, hay que tener políticas de enganchar a esa afición, de crear ilusión, hacer del equipo un sentimiento, de ¡Hala Unión!, que es el himno del Salamanca. Y aunque no se llene porque es un estadio de Primera División, yo debuté allí en Liga en Primera en el año 75. Es un campo grande y en Segunda B la gente se desanima, la gente ya no va, a la gente le parece todo caro, pero si generas ilusión, si el fútbol te gusta y aunque las televisiones lo estén dando permanentemente, luego hay un sentimiento patriótico del Salamanca... Lo que hace falta es hacer abonos con precio acorde, generar ilusión con una plantilla que lo haga y si no se llena, intentar que sea la mitad. Es un estadio muy grande, es muy complicado llenarlo.

 

Le acaban de nombrar seleccionador de Guinea Ecuatorial, que tiene como objetivo llegar a Brasil 2014…

 

Está complicado (ríe). No es el objetivo. Ten en cuenta que si miras Guinea Ecuatorial en el ranking FIFA es la más baja. Es un objetivo que no es viable porque ahora Guinea es última dentro del grupo que tenemos, Cabo Verde por ejemplo está por encima.

 

El objetivo que me he marcado es mejorar lo que hay y mejorar ese ranking FIFA y cuando uno termina ese trabajo que la gente esté contenta con lo que has hecho y con los pies de barro porque si no no vas a ningún lado.

 

Pero se estrenó el otro día con victoria ante Cabo Verde, ¿no?

 

Sí, con victoria. El primer partido que jugaba y ganamos 4-3, pero Túnez lleva de tres partidos nueve puntos y solo se clasifica la primera. Eso está  muy complicado, pero vamos a trabajar para intentar conseguirlo, pero está muy difícil. Es igual que si decimos ahora que el Athletic de Bilbao va a ganar la Liga… pues hombre, no. (ríe).

 

Por último, un consejo para aquellos valientes que quieran seguir dedicándose al fútbol.

 

El fútbol es precioso, te da muchas alegrías, es un deporte de equipo y no individual, es un deporte solidario, que si te dedicas profesionalmente al fútbol te va a dar alegrías y no sé si dinero, seguramente si eres bueno también. Para mí ha sido mi vida, pero mi vida en la totalidad porque profesionalmente solo he vivido del fútbol.

 

Sí, lo aconsejo, pero para ser bueno hay que hacer muchas cosas, no solamente jugar bien sino ser buen compañero, ser generoso, cuidarse mucho porque el deporte lo requiere y al que llegue arriba el fútbol le va a dar muchas satisfacciones.

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