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Salamanca en blanco y negro

Paula Martín
Blog de Paula Martín

A ti, mago...

Hoy he visto un vídeo tuyo que recopilaba algunos de tus mejores goles… Qué recuerdos, Ronnie, qué recuerdos.

Tú, que a tantos porteros has dejado en vergüenza anotando goles que ni el juego de videoconsola más perfecto podría haber diseñado. Tú, que has dejado a tantísimos defensas con cara de circunstancia y con la cadera en otro campo diferente al que se disputaba el partido.

 

Tú, que has hecho temblar la red de la portería con cada diana que anotabas. Tú, que desprendías magia con solo acariciar el balón. Tú, que siempre con una sonrisa y una educación envidiable respetabas al rival según lo guiado por Manolo Preciado: “anotando el máximo número de goles posible”. Tú, que has sido y serás tan grande, y apenas te das importancia.

 

Tú, que ahora te arrepientes de no haber jugado más al lado del que tú consideras que es el mejor, pero que fue tu aprendiz (Messi). Tú, que tanto nos hiciste soñar con Samuel Eto’o al lado… Qué dupla, Dios mío, ¡qué dupla! Tú, que a cada niño le hacías sentir grande solo con una mirada. Tú, que llevabas al Barça en el corazón más fielmente que alguno que se considera de la casa.

 

Tú, que defendiste como nadie todas las camisetas que has vestido, independientemente del número que portaras aunque, tú, querido Ronaldinho, para mí siempre serás el ’10’ del fútbol. Tú, que hacías de las tardes del domingo el mejor rato de la semana. Tú, que hiciste pequeño al Madrid en tantas ocasiones. Tú, que me diste la oportunidad de ver tu último gol con la zamarra culé (frente al Atleti en el Calderón y de chilena…).

 

Tú, que me hiciste amar el fútbol como nadie lo había hecho antes. Tú, que aportaste luz y color en un equipo que estaba ensombrecido por el amargo y triste negro tras una época de sombras. Tú, que pese a no poder disfrutarte en un grande estos últimos años, aún nos permitiste soñar en el Atlético Mineiro.

 

Tú, que llegaste a Querétaro e iluminaste su fútbol y sus calles. Tú, que eres el dueño del dorsal de mi primera camiseta de fútbol. Tú, que me enseñaste que el fútbol no es un deporte, sino un arte; que no es veintidós tíos corriendo detrás de un balón, sino que bien jugado es magia. Tú, que serás siempre el espejo de todo aquel que sueña con dedicarse a esto. Tú, que tanto entregaste sin pedir nada a cambio.

 

Tú, que pese haberte lapidado en más de una ocasión sin conocer los motivos de alguna que otra actuación, nunca perdiste la sonrisa y las palabras amables. Tú, que eres la viva imagen de la superación. Tú, Ronaldinho, tú, eres ETERNO, amigo. Eterno.

 

Nunca podré agradecerte lo suficiente todo lo que has hecho por el fútbol. Y por el Barça en particular.

 

Recuerdo tus galopadas casi desde tu área hasta la del rival. Recuerdo tus vaciles a la defensa. Recuerdo cómo el portero se sentía el ser más inútil del mundo tras recibir uno de tus goles. Recuerdo, precisamente, cada uno de tus goles. Pero, sobre todo, recuerdo las sensaciones que me provocabas al verte jugar.

 

Nadie ha conseguido algo similar aún. Y mira que hay jugadorazos, eh, como Messi. Pero no. Ninguno. Yo entiendo que todos disfruten con Lio, yo también lo hago, pero amigo, para mí tú siempre serás el dueño y señor de la magia con ese balón entre los pies. Nadie como tú. Nadie.

 

Cuesta expresar todo lo que provocas, Ronnie… Porque eres tan sumamente grande que es difícil describirte.

 

Solo decirte para terminar que gracias por hacernos soñar tanto sin movernos del sofá. Nunca creí en la magia hasta que te vi jugar. Ahí comprendí que ésta es visible para aquellos a los que nos clasifican como personas con pocas luces por seguir un deporte como el fútbol. Ahí comprendí que mago es alguien como tú.

 

Ahí comprendí que tu varita es el balón. Ahí comprendí que el mejor truco es una jugada preciosa y que hace que quieras que no acaba nunca, recordando así a los míticos Oliver&Benji. Ahí comprendí que el rey de la magia ostenta el nombre de Ronaldo de Assis Moreira.

 

No dejes de soñar nunca. Nunca pierdas esa inocencia, incluso cuando dejes el fútbol definitivamente. Nunca olvides que hiciste disfrutar como nadie. Nunca olvides que eres el ’10’. Nunca olvides que construiste algo que nadie podrá destruir. Nunca olvides que eres una institución del fútbol. Nunca olvides que eres lo más cercano a Dios que muchos hemos conocido. Nunca olvides que eres Ronaldinho, joé, ¡¡RONALDINHO!!

 

Gracias, de verdad.

 

Siempre devota tuya, Paula.

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