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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

V Aniversario HDC 843 Madrid Rockin Fest 2016

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El pasado fin de semana del 16 al 18 de Septiembre aconteció el V Aniversario del HDC 843 de Madrid junto al Rockin Fest 2016, eventos unidos y parejos, en la localidad Madrileña de Alcorcón. El Club Harley Davison capitalino viene celebrando un festival musical de carácter Retro – Americana desde hace varios años y que en esta ocasión ha tenido un traslado de ubicación de Móstoles a las instalaciones del recinto ferial alcorqueño. Cultura Custom, Motociclismo, Moda, Coches Clásicos, Food Trucks... y muchísima música dieron forma a una de las citas finales más importantes de la temporada estival.

 

El cansancio ha podido conmigo, he de reconocerlo; si ya me fue imposible dejar la reseña hecha la semana pasada, con una semana añadida estoy redactando esto a última hora, con la mitad apenas de las fotos reveladas o procesadas, con una cantidad ingente de datos y material, con el sueño acechándome y es que tres días de festival dan para mucho, incluso mucho que digerir. Gracias también a ese plazo de tiempo, revelado fotográfico, de ir repasando lo que había visto, de asimilarlo como hecho y consecuencias más allá del puro acontecimiento, tuvo todo el festival una segunda lectura soterrada inmediata y posterior al impacto inicial de los conciertos sumamente reveladora en cuanto a todo lo que está aconteciendo en el momento presente dentro de la actividad musical, la industria y las sendas por las que los grupos están sorteando la supervivencia en el desolador panorama nacional actual.

 

 

Abrió el festival en su escenario grande esa animalada de proporciones bíblicas de las seis cuerdas que es Diego García “el Twanguero” y lo hizo con un pasodoble, llevado a su inconfundible estilo y terreno, pero pasodoble y no fue la única versión; desde el “Hound Dog” que popularizara Elvis, y más cercano en su versión a la primera grabación que realizara Willie Mae "Big Mama" Thornton, hasta el “Guitarra Dímelo Tú” de Atahualpa Yupanqui se despachó con genial maestría un set list que iba de las versiones de clásicos al repertorio propio sin acaloramientos ni sonrojos, sin un ápice de discordancia o coherencia entre temas, viajando con pasmosa naturalidad entre los géneros más dispares imaginables que en el universo del Twanguero maridan con absoluta sencillez y elegancia para formar un estilo único que a la vez es clásico y pura vanguardia. Lo del Twanguero está por encima del bien y del mal, su currículum lo avala y si todavía no has tenido oportunidad de escucharlo (seguro que lo has oído tocando en discos de estrellonas de relumbrón y comparsa sin ser consciente), es culpa en gran medida de ese desdén que sufre la cultura española en su propia casa.

 

 

Saltó al escenario acto seguido Julián Maeso, el ex-Sunday Drivers es alumno aventajado de la última promoción de músicos patrios llamados a ser el relevo generacional de tanto dinosaurio aletargado perteneciente al siglo anterior, otro genio de ámbito local y nutrido trayecto profesional como para haber atravesado ya las cotas del underground y la figura de culto, situándose en cifras y espacios de envergadura y reconocimiento popular. Pese a no prodigarse en versiones, su estilo y personalidad rezuma sabor a clásico por todos sus poros; Rock Sureño de estricta tradición que si me lo hubieran vendido como hecho en Tejas o Alabama lo hubiera creído. Esa fórmula de medidas exactas de Hard Blues y Soul presentada en desarrollo amplio; incluso estéticamente parece que estuvieras viendo a Duane o Greg Allman y es que Julian Maeso bebe de los Allman Brothers a manos llenas y si que puedes ver el reflejo de otras referencias en su trabajo; The Band, Buffalo Springfield, Doobie Brothers... pero es en los Allman en donde, yo por lo menos veo, el referente más inmediato. El concierto fue soberbio; si bien es cierto que todas las intensidades están calculadas con meticulosa precisión para que nunca deje de ser admisible por todos los públicos, no es menos cierto que se trata de uno de los espectáculos más vibrantes y sabrosos que te puedes llevar actualmente a la cara.

 

Y es que los tiros de mi reflexión van por aquí; de la versión al manifiesto estético de los clásicos, de la tradición y el estilo centrado en un género conocido al homenaje consabido con el que se hace oficio, ¿del grupo de versiones a la verbena? Vamos a seguir un poco más, que no hemos acabado con el primer día.

 

 

Lo “gordo” de la primera jornada ya estaba visto; siguió a Julian Maeso “Anaut”, combo desde que lanza su propuesta el cantante y compositor Alberto Palacios Anaut, “Neo Soul” de ceñida similitud a lo dispuesto por grandes figuras internacionales del calado de JD McPherson, Eli Paperboy Reed, Nick Waterhouse, St. Paul & the Broken Bones o Alabama Shakes, que si bien están lejos de asemejarse a semejantes eminencias, sí que es una propuesta seria y de calado profesional a la que todavía da la impresión de faltarle un hervor, un par de vueltas para ofrecer en directo eso que suena en el disco absolutamente apabullante y que en directo quedó mellado de insuficiencia y escasez en garra y dimensión. La pronunciación del inglés fue especialmente llamativa.

 

Acabó el primer día en el escenario pequeño con el combo local “Desvariados”, Rock & Roll desenfadado en castellano inspirado por los Tequila (empezaron con una versión de estos y se notaba una fuerte influencia), diversión y sencillez plagada de multitud de versiones del Rockabilly patrio ofrecido con desparpajo y chulería a raudales. Buen final para el Viernes sin mayor trascendencia más allá de la versión como leitmotiv del festival, algo por otra parte lógico en un evento tan sumamente marcado en su carácter de reivindicación cultural y estilística.

 

 

El Sábado, segundo día de festival, abrió la campaña la banda madrileña “Durango 14”, grupo de Surf instrumental de marcado corte Hard Rock, “Surf & Roll Espeso” lo llaman ellos, donde la banda encuentra un punto de diferenciación del resto de combos del género añadiendo este tipo de elementos al sonido del Surf clásico. Intensos, solventes y muy divertidos. Para tener en cuenta y situar bajo radar.

 

La primera parte del día tuvo lugar en el escenario pequeño, tomando las tablas a continuación “Alex 45 & the Renegade Cats”, Rockabilly en castellano de manual que deambula entre los Rebeldes, la Frontera, el primer Loquillo o Tennessee, se regodea en todos los tics clásicos del género y le quedan muchos enteros y fases que subir para llegar a tener el empaque que el tipo de música que hacen necesita. No me mal interpreten, el concierto estuvo bien y la banda más que correcta, pero hace falta un empujón mas de actitud para que las cosas lleguen a tener la entidad que se pretende. Desde luego que el grupo tiene potencial y maneras para tener llegar a hacer un gran recorrido.  

 

Cerró la primera tanda de conciertos “Dave Alvarez”, contrabajista que asumiendo también el papel de cantante se presenta como solista arropado por una gran banda (el guitarrista, hermano suyo es absolutamente fantástico), para hacer un recorrido estilístico que va del Country Swing al Rockabilly con una poderosa combinación armónica de dos guitarras y violín que cojeaba precisamente en la factura de las canciones y la voz del que abanderaba el conjunto. Como en el caso anterior, es evidente que hay mucho trabajo que hacer y cuestiones que consolidar, pero aquí hay mucha miga y mucho talento que sin duda alguna terminará explotando y encontrando su lugar por algún sitio.

 

 

La segunda parte del día tendría lugar en el escenario grande menos el concierto de tintes canallas del tramo final, ahora llegaba el turno de las bandas consolidadas o por lo menos, de mayor proyección e importancia.

 

Comenzó la tanda “Wax And Boogie”, soberbio combo comandado por Ster Wax y David Giorcelli integrado en el circuito habitual de bandas de Jazz europeo que destila profesionalidad y adaptación de todo terreno allí donde mires que han ido sus pasos; con un inglés impoluto y una formación más reducida que el despliegue que pueden montar en escena, fueron un entrante extraordinario y premeditamente asequible a todos los públicos con un repertorio apasionado y excitante de escogidas piezas de clásicos del Ryhthm & Blues, Boogie Woogie, Swing, Rock'n Roll y Blues. Si se puede criticar algo de la propuesta es precisamente esta profesionalidad, la ausencia de riesgos, de manipulación de las composiciones hacia terrenos que salieran de lo estrictamente predecible. Geniales, absolutamente geniales y muy entretenidos. Quizás no sea tan necesario la novedad y la composición original como norma constante.

 

Lo más espectacular de todo el festival, sin lugar a dudas y fuera de cualquier posicionamiento fue lo de “Los Mambo Jambo” y es que esto son palabras mayores. Con esto de los músicos y los grupos están los buenos, los buenísimos, los que además estudiaron, los que además de estudiar y ser buenísimos son originales y luego esta esa categoría de músicos o de artistas en general que han sido regalados con un don de orden divino, aquellos a los que las deidades vinieron a señalar y los Mambo Jambo juegan en esta clasificación. Alrededor de la figura del ex–Rebeldes Dani Nel·lo se aglutinan otros tres músicos de consabida solvencia para configurar la banda de instrumentales más Killer que jamás existió. Lo de hablar de versiones o temas propios con los Mambo Jambo es absolutamente ridículo, porque las versiones suenan propias y sus composiciones a clásicos inmediatos; desde los Mambos de Perez Prado o Xabier Cugat, el Swing de Benny Goodman, Duke Ellington o Count Basie, el Surf de Dick Dale o Link Wray, el Rock & Roll de Jerry Lee Lewis, Little Richard o Brian Setzer...  Quizás el referente haya que buscarle precisamente en esa puerta que abrió Brian Setzer con su orquesta y puso en valor una forma de entender el Rock & Roll y el Rockabilly en el que entraban en la coctelera géneros más pretéritos que siempre habían formado parte de la concepción y ascendencia del género. En cualquier caso, lo que la banda hace en directo no tiene nombre, es literalmente arrasador, con una puesta en escena que sin necesidad de artificio alguno monta un espectáculo de desenlace sísmico que te da la vuelta a la cabeza sin que tengas posibilidad de poder dejar de bailar.

 

 

Fue entonces el momento para “Alice And The Wonders”, barceloneses como el resto de los grupos del escenario grande de aquella noche, se mueven cómodamente y sin ambages por el “Neo Soul”, esa suerte y compendio de géneros de raíz Afroamericana que circula desde el Rhythm & Blues y el Jazz hasta el Soul y que han renovado el género vigorosamente en los últimos tiempos. La figura más relevante que se puede percibir como influencia en Alice And The Wonders es sin duda alguna Imelda May y no ya solo estilísticamente, sino incluso estéticamente está claro que sus directrices caminan en esa dirección. El concierto fue correcto y sobradamente eficaz, pero después del terremoto que habían generado los Mambo Jambo cualquier cosa palidecería.

 

Cerró la noche, ya en el escenario pequeño, “Los Cavernas”, que personalmente fue lo que más me gustó con mucho de la noche y el festival,  me explico. Lo de Mambo Jambo fue inconmensurable y desde luego que los Cavernas distan mucho de acercarse a esos niveles, pero lo suyo es otra cosa, es Garage, es Punk, es irreverencia, cachondeo y diversión, son una banda pequeña de base abriéndose paso y yo por lo menos siento estas cosas más cercanas, empatizo con ellas con mucha facilidad, me provocan y generan un derroche de alegría y entretenimiento que las bandas grandes no pueden permitirse, una complicidad que la distancia de un escenario enorme no llega a conceder. Los Cavernas tienen temas propios, pero el grueso de su repertorio está centrado en las versiones; versiones obvias como pueda ser el “Train Kept A Rollin”, el “Brand New Cadillac”, o el “Riot in Cell Block No. 9” pero también nutrido de cosas tan dispares como el “She’s A Lady” de Tom Jones, el "The Look" de Roxette o el “Corazón Contento” de Palito Ortega que popularizara Marisol. En combinación con todo un despliegue sin fin de disparates, guasas y majaradas varias, redondearon el Show  con el espectáculo de Burlesque servido por la bella “Carmela” que por dos veces entró a escena mientras tenía lugar el concierto.

 

Comenzó la sesión del tercer y último día (sino yo muero) la banda madrileña “Los Daytonas”, con miembro abulense en sus filas (el sin par “Albert Bassman”) Los Daytonas derrochan sobriedad y elegancia en tu repertorio de instrumentales surferos al más puro estilo de los grandes clásicos del género. Una banda sincronizada con precisión de relojero, esmero de orfebre y distinción exquisita. Lo que tiene hacer las cosas con gusto y seguridad en lugar de dejarse llevar por la profusión de elementos.

 

 

Continuaron “Lucky Dados”, banda histórica y mítica ya dentro de la escena local madrileña con miembros curtidos en diez mil batallas en cuanto lo musical se refiere. Brutal es quedase corto; podrían definirse o equipararse a lo que el Heavy Metal es al Rock, lo son ellos al Psychobilly, no en vano entre la multitud de proyectos paralelos que abarcan los tres miembros del grupo, su batería milita actualmente en Obús, ahí es nada. Salvajada espectacular con su buena dosis de clásicos imperecederos y que forman parte de lo que es el género.

 

Y si de versiones va la cosa, “Keep A Rockin’ “, los siguientes en salir, solo hacen versiones y solo y estrictamente de los grandes clasicazos del espectro Rocker. Con un cantante que da la impresión de haber sido engendrado mitad por Little Richard, mitad por Esquerita (Esquerita ya era un imitador de Little Richard de por sí), son capaces de levantar un velatorio a golpe de Rock & Roll. Solo versiones, pero j*d*r, con otro repertorio no provocas el hervidero que esta gente monta.

 

Acabó la tarde y el festival subiendo al escenario “Marcos Sendarrubias”, Rockabilly irredento y ferreo creyente que gestado en los últimos tiempos a su nombre una de las propuestas más sobresalientes, ya no del género, sino del global de toda la escena española. En directo es toda una experiencia.

 

No me extiendo más y así no hago spoiler, os dejo con la miel en los labios y así lo tendréis que ir a averiguar vosotros mismos y de primera mano que es lo que hace tan fantástico a Mr. Marcos Sendarrubias y el resto de los reseñados que hubieran merecido otra extensión y profundidad de análisis.

 

Está claro que la música y especialmente el Rock & Roll está en recesión absoluta, que por mucho que los más “Talibanes” del rollo (y me incluyo en este apartado) nos rasguemos las vestiduras con los grupos revival y nos hagamos el harakiri con los grupos de versiones, el momento actual pide replegarse, coger fuerzas y replantearse la estrategia de acción y lo que en principio podría ser visto como oportunismo, falta de ideas o de originalidad, quizás sea el terreno perfecto para que los grupos aprendan, cojan experiencia y sean capaces de soltarse a unos niveles de calidad aún mayores. No es nada descabellado, el Jazz lleva casi un siglo funcionado así, el Rock & Roll sus géneros derivados también llevan décadas haciéndolo al otro lado del charco, del Flamenco y la Clásica ya ni hablamos. El Rock & Roll no va a morir, pero quizás sí que ha entrado en su madurez y ese derroche creativo de la adolescencia en el que casi cualquier cosa valía, ya no tiene un público que lo pueda absorber, y el público manda.

 

Quizás, y es solo una hipótesis, haya visto al Rock & Roll este fin de semana, pasar de la adolescencia a la madurez, quizás haya presenciado el inicio y el horizonte de la sensatez en el Rock, quizás esta situación lleve a unos niveles de auto exigencia a las bandas que genere el advenimiento de la nueva revolución musical y quizás como siempre que te pregunto, que cuando, como y donde, tu siempre me respondes; quizas, quizas, quizas.

 

Nos vemos, peña. 

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