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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

Motociclón y el último capítulo

Decía Robertez:

 

-Antes, de chavales, veías a un tipo con la guitarra y te detenías, preso de la admiración y era un matáo al que veías, que no tenía ni disco, ni miras de poderlo sacar, posiblemente que le llegara justo pá un pico y nosotros flipábamos con que fuera un roquero; ahora, somos los más “pringáos” que puede haber en este mundo, no nos hace caso ni dios-.

 

No sé cuando empezó a perder el brillo del glamur y la admiración el disfraz de roquero, esa pátina de magia, que no se comprende, de donde sale, pero que la ves y la sientes sobre aquel que se ha puesto en las tablas, a ofrecer un rato de diversión, tras infinidad de horas de ensayos y trabajo, para el disfrute del público; pero el caso es que se ha ido, ya no se percibe, ya no se siente... hay mucha honestidad en los escenarios, mucho trabajo, mucho esfuerzo... pero la magia desapareció. Esto tampoco ha sucedido de la noche a la mañana, yo lo llevo viendo desde hace bastante ya; el como es, cada vez, más difícil, sufrir de la excitación de la admiración, cuando estás viendo un concierto y puestos a “diseccionar”, las razones y motivos de ello, la respuesta está en lo obvio, el Rock no funciona.

 

La falta de reconocimiento y el tener que bregar, con unas condiciones, cada vez, más leoninas, hacen mella en la moral del más “pintáo” y por mucho que uno, lo eche todo sobre las tablas, esa situación, de no tener posibilidad de avanzar, han quemado el brillo de “las armaduras” de nuestros artistas y es normal.

 

En el caso de Motociclón, el consumo personal, en un incesante trabajo sin descanso, se ha juntado, con la necesidad personal, de disfrutar de otras cosas, que trae la edad. Pero el caso, es que nos encontramos delante, del último capítulo, de una de las peripecias roqueras más meteóricas y salvajes que ha dado el Rock, una de las más grandes de Rock Nacional y toda una muestra “arquetípica”, de lo que sucede en un país, que lleva dando la espalda, a la industria cultural, desde que el tiempo es tiempo.

 

Sin rencores ni pesadumbres, sin lástimas ni quizás, el final ha llegado y lo van a disfrutar así, sin más. Este sábado pasado, tuvimos la suerte de reunirnos, el grueso de los amigos, o una buena representación, del tumulto humano y fuera de control, que arrasábamos, con el ciclón del rock, por allá que pasáramos. Con un “ensayo abierto”, se celebraba, en el “Rock Palace”, el inicio del fin, el primer concierto de la tanda, que los llevará por los sitios de la península, que todavía tienen una concurrencia, como para hacer viable, el tocar en ellos, para alguien más que los primos y los dueños del local. Celebración en todos los sentidos, el vernos todos, una vez más y volvernos locos con sus canciones, repitiendo el ritual que nos sublimaba los sentidos, hasta las estratosféricas cotas de demencia a las que se llegaba en sus actuaciones durante todo su periplo vital como banda.

 

Si alguna vez viste a Motociclón en directo, sabes de qué te hablo, si no tuviste oportunidad, estás a menos de “cero coma”, de no volver a tener ocasión. Guitarras académicas del mejor hard rock y heavy Metal, una contundencia y precisión absolutas en la sección rítmica y un descaro y picardía sin parangón, mucha actitud, mucha diversión y el peligro de tener, delante de ti, algo real; peligrosos como la vida misma, como el barrio y los riesgos de sobrevivir en el mundo actual.

 

Se nos marchan y es así, una de las aventuras más divertidas y excitantes, de los últimos años, dice adiós. Para los que estuvimos, no lo olvidaremos jamás y aunque todo ello, quede sin pena ni gloria, como la simple majadería de unos colgáos, aquello fue una aventura real, una debacle sísmica que nos hizo vibrar y celebrar la vida como nadie antes jamás lo hizo, y si hubo otros que lo hicieron, estos fueron los nuestros, los de nuestro momento y de nuestro barrio, los que se acercaron hasta el más recóndito lugar de la península, los que se lanzaron sobre nosotros y nosotros sobre ellos, los que se quedaron hasta el amanecer y con los que pudimos expresar nuestra pulsión humana sin cortapisas.

 

El nombre de este blog, “Rockin Roca”, está cogido de una de sus letras, que a la vez, está cogido de una expresión típica del gran “Gorila”, acuñada por el mismo, para definir ese tipo de música que “mola”; no faltó a la convocatoria del “ensayo abierto”, como tantos otros que hemos compartido nuestro momento de diversión enajenada, alrededor de “Motociclón”. Sabemos que esto no acaba aquí, que todos ellos andan ya en proyectos varios y variados, que muchas otras bandas están ahí y muchas otras, están por venir, pero estoy completamente seguro, que esto es el final de una época.

 

Como decían Siniestro Total: -dile adiós a la tierra, adiós al sol, dile adiós a la luna, adiós al rock and roll-. Que nos quiten lo bailáo, que yo me lo llevo puesto. No dejéis de ir a los conciertos.

 

GALERÍA FOTOGRÁFICA

 

Motociclón: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.620619051300901.1073741860.100000584364480&type=1&l=861b8d6122

 

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