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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

MI TERRITORIO ES DISCOVERY!!!

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      Juana Chicharro y el Capitán Entresijos, dos de las propuestas musicales españolas más originales y desenfadas de la escena underground patria, actuaron en la vecina Segovia este pasado Viernes 10 de Junio en el centro lúdico – cultural “El Espacio”, experimentado colectivo de carácter contestatario y largo recorrido dentro de la autogestión de recursos y actividades locales.


   La comparación entre Segovia y Ávila es constante y promete ser eterna, con una evidente inclinación de la balanza a favor de la ciudad del acueducto, siempre ha sido uno de los lugares donde los abulenses nos miramos y medimos lo que hay en un emplazamiento y en el otro no. Comparación odiosa, desde luego, ya que en todos los sitios cuecen habas, Castilla por supuesto que no es Jauja, la convivencia es más que correcta, incluso fraternal, el flujo de personas entre ciudades permanente y las diferencias entre las dos provincias gemelas han sido circunstancias coyunturales que marcaron desde hace tiempo el recorrido y dirección de ambas plazas.

 


   La alternancia de los dos partidos históricos en el Ayto., una mejor o más fácil accesibilidad a Madrid y una hostelería de poderosa influencia son, en mi humilde opinión por supuesto, a grandes rasgos las diferencias fundamentales entre las dos ciudades, los puntales estratégicos sobre los que se mantiene una media de edad más joven y especialmente, una programación cultural de mayor profusión y eclecticismo.


   El peso específico del turismo en Segovia proporcionó a su hostelería una fuerza y capacidad de decisión en el consistorio local determinante en el cuidado y protección del elemento cultural como un reclamo más, redundando en el tejido asociativo local al afianzarse sus actividades a lo largo del tiempo, convirtiéndose casi en una tradición en este sentido. Titirimundi, el festival de música diversa, el festival de folk y una programación musical continua desde el ámbito privado, son señas de identidad intrínsecas e ineludibles de la ciudad. Como contrapartida y de forma natural, a la par que se asentaba la iniciativa cultural desde las instituciones, surgía el elemento “contracultural”; saludable y necesaria autocrítica desde la independencia, la opinión propia y la manifestación artística no sujeta a lo políticamente correcto, los réditos económicos o bailarle el agua a un público regalado de sí mismo.

 


   Así, como si se tratara de la herencia recibida del “Nuevo Mester De Juglaría” y el sentimiento Comunero, surgió “La Nave” en Segovia, Centro Social Autogestionado y Autofinanciado que aglutinaba distintas Asociaciones muy activas de carácter crítico con los distintos aspectos de la gestión estatal, en la que se daba cabida desde un comedor vegano, a talleres de costura, kickboxing o, por supuesto, conciertos. “El Espacio” es como el partido de vuelta de “La Nave”, su segunda ronda o renacer; con el mismo tipo de actividades y casi la misma gente, “El Espacio” da lugar y cabida a todo ese espectro de propuestas que no encuentran su lugar en los cauces habituales ni en la oficialidad de gala y etiqueta institucional.


   Si algo tienen El Capitán Entresijos y Juana Chicharro, es precisamente la ausencia de gala, etiqueta y oficialidad institucional. Tras la apología de las virtudes del mesenterio del cordero lechal, se esconde un respetable padre de familia y empresario que disfruta de su tiemplo libre y energías en una barrabasada de orden apocalíptico llamada, redoble de tambor... “Capitán Entresijos”. En activo desde 1994, el bueno de Nicolás, que así se llama el “Capi”, lleva desde entonces pasándoselo como un enano por la totalidad absoluta del territorio nacional; no existe un solo lugar del país donde no haya soltado el estruendo de su bajo, alimentado con toneladas de fuzz, distorsión y wah wah. Un coctel explosivo resultante de mezclar a la Trapera, Cramps, Motörhead y Death From Above 1979 es quedarse corto, porque lo del Capitán es único e irrepetible; cercano a una performance de “La Fura Dels Baus” ejecutada por un solo hombre, en el escenario sucede algo mágico al que todavía no encuentro explicación tras años y años de verlo en directo, algo así como una curación a través de una catarsis, la expiación de todos los males tras la representación de un hechicero vudú o la expulsión del cuerpo de los diablos de la vida moderna a través de un exorcismo en el que vuelan sapos y culebras.

 


   No le va a la Zaga “Juana Chicharro” en su propuesta; hibrido entre Ramones y Martirio, como en el caso del Capi, la banda hace un despliegue escénico de índole casi teatral, en la que la platea del público está permanentemente invadida por Juana con un repertorio infinito de aspavientos, contorsiones y gesticulación emocional que ya quisieran para ellas las más pasionales de las folclóricas patrias; un repertorio de conexión imposible entre Elvis, Pata Negra, The Damned y Lola Flores con el que producen ese efecto especial que trasciende al propio hecho musical para estar contemplando otra cosa, no se sabe el que, pero desde luego que no es un concierto al uso lo que tienes delante.


   Me atrae y gusta especialmente de estas propuestas la sencillez y humildad con la que ambas formaciones deambulan en la escena musical, que lejos de montarse castillos en el aire y subirse a lomos de falsos mitos y espejismos de fama y estéticas mainstream, ellos disfrutan del poder salir de Madrid a donde los llamen sin más pretensión que hacer pasar un rato divertido y agradable a quien se digne a verlos, desenfado con el que han adquirido más tablas que “el baúl de la Piquer” y casi sin proponérselo, ambas dos son de las pocas bandas capaces de convertir un público nimio y desalentado en una olla a presión. Te aseguro que David Gueta, Alejandro Sanz o Lady Gaga serían incapaces de levantar los conciertos que acostumbran a levantar estos dos.

 


   Todavía estoy perplejo con lo que vi el Viernes, porque el sitio, el público, los grupos... ¿los astros?, convirtieron lo que tenía todas las papeletas de ser un bolo insulso en una de las experiencias más estimulantes que he disfrutado en mucho tiempo, en algo muy especial.
   Salió Juana Chicharro a escena tras una cena vegana en comunidad que tuvo lugar en el mismo recinto donde fue el concierto; gente fuera, distraída, ausente de la actuación y manteniendo la distancia con el grupo, expectantes con lo que pudiera suceder. Me conozco de hace largo tiempo a los Punkis Segovianos y de ellos aprendí, muchos años atrás, una curiosa lección, provocar con indiferencia al grupo que esté tocando; una de dos, o el grupo se viene arriba o se hunde, y Juana arrasó.  No habían sonado los dos primeros acordes de la canción de inicio y ella ya estaba encima del público, produciendo esa sensación mágica o hipnótica de la que les llevo hablando durante toda la parrafada, esa intimidad en la que el mundo exterior ha dejado de existir, una burbuja de energía vital en la que el resto del universo no importa, ya que donde está sucediendo algo realmente es aquí y ahora. Sin darnos cuenta nos había metido a toda la concurrencia en el bolsillo, nadie la perdía ojo y “El Espacio” se convirtió en una locura comunal dirigida por Juana Chicharro y su banda. Todavía no he conseguido desprenderme del oído la versión que hacen del “I’ll Be Your Mirror” de la Velvet Underground convertida en “Yo Soy Tu Sombra” con acento de copla.

Inconmensurables, se que pocas veces más voy a tener la oportunidad de toparme con algo semejante.

 


   Faltaba el Capi, y yo tenía mis dudas sobre como lo haría; Juana había dejado el listón muy alto, mucho, y aún siendo consciente de las habilidades del Capitán Entresijos, dudaba si sería capaz de sobreponerse al baño que nos acababan de dar. Ignorante de mi, hombre de poca fé; fue salir el Capitán, empezar a chirriar los pedales como si tuvieran vida propia y estar de nuevo cabalgando sobre una ola de disparatada euforia. Insisto en lo de antes, no lo comprendo, lo analizo y sigo sin entender como un señor entrado en kilos con un bajo distorsionado y un batería pueden llegar a elevar el espíritu de una concurrencia hasta el estado en que ellos lo hacen. Barajo la posibilidad de un efecto empático de inconsciencia infantil, una suerte de vibración simpática que hace que gocemos del despliegue sónico – anárquico que se produce, el estar constantemente al borde del precipicio de unos cables que fallan, las carreras por el recinto, los saltos sobre el amplificador, un exhibicionista medio desnudo con un gorro de baño y todo a una velocidad de vértigo; vuelvo a insistir, no es música, es otra cosa. Al grito de guerra de “M I   T E R R I T O R I O   E S   D I S C O V E R Y”, El Espacio Segoviano estaba transmutado en marabunta enfervorecida, porque no hay nada como saber reírse de uno mismo, no tomarse muy en serio y disfrutarlo.
   Pueden quedarse con sus grupos y solistas de pose sofisticada y doliente, niños guapos de discurso vacío y manido que se revuelcan sobre los tópicos huecos del amor romántico de culebrón y mesa camilla, doradas puestas de sol y mecer del pelo al viento; no le llegarán jamás ni a la altura del betún al efecto curativo que posee el mirar a la verdad en la cara y descojonarse por ello.

 

¡ ¡ ¡ M I   T E R R I T O R I O   E S   D I S C O V E R Y ! ! !

Comentarios

Buzo 14/06/2016 10:26 #1
Álbumes de Fotos: --- Juana Chicharro : https://flic.kr/s/aHskydogsi --- Capitán Entresijos : https://flic.kr/s/aHskC8h2mp --- Bandcamp Juana Chicharro : https://juanachicharro.bandcamp.com/ --- Web del Capitán Entresijos : http://www.capitanentresijos.com/

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