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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

Iosu Bravo, Delirios de Grandeza y Yembale

Invadido por el virus de la Gastroenteritis, que estaba asolando la ciudad esta semana pasada, puse rumbo al MásMúsica el viernes por la noche; mú malito, mucho, tanto que se me pasó por alto la visita de “Taco” a la sala Kamelot, por ese motivo, no van incluidos en mi “parrafada” semanal, pero gente que estuvo, con un criterio más que sobresaliente en mi opinión (aúpa ese Pepe), comentaban que fue un buen concierto de una banda de recorrido y con muchas tablas.

 

Me comentaron, también, el buen aforo en el concierto de “Taco” y quizás por eso, porque la noche no acompañaba excesivamente, partidas de dardos, la dichosa “crisis”, el ser Iosu Bravo un artista prácticamente desconocido, la venida de la dimisión del Papa o la dichosa “gastroenteritis”, el aforo al concierto era excesivamente limitado. Es de elogio y son los que terminan resultando los buenos, lo de esa gente que va a los conciertos, al que sea; porque les gusta, lo disfrutan, es su forma de esparcimiento lúdico favorito y entienden, sea el concierto más o menos de su agrado, que es la forma de apoyar y consolidar la música en su entorno inmediato y no poniendo el grito en el cielo, entre arengas revolucionarias, en la barra del bar, al son del socorrido “en Ávila es que no hay ná de ná”. Hostias, que sí que lo hay, lo que pasa es que tú no vas.

 

También es muy significativo, que sean los propios cantautores, público y entorno, los que menos acuden a la llamada de una actuación dentro de sus “directrices” estilísticas, con la cantidad de gente que hay practicando el género o la modalidad actualmente en Ávila. Vuelta a la cantinela de siempre, a restar en vez de sumar para no caer en la cuenta de lo obvio, de que menos es menos y más, más.

 

Iosu Bravo tiene puestos los anclajes de su propuesta entre los cantautores clásicos y los actuales de más renombre, envuelto todo ello entre jirones de rock de fm y de anuncio publicitario; se notaba exageradamente, que sus fuentes y surtidores musicales, los tiene entre el producto mayoritario, ese que te invade prácticamente a la fuerza, no de aquel que exige tener que buscar. Dejando al margen lo que puedan parecer sus gustos o no, lo que es ineludible y lo que provoca esta situación, es un conformismo en el producto que lo hace pasar, sin pena ni gloria, ante cualquier público. Redundante en fórmulas sobre saturadas de uso y rodeado de su propia burbuja de estrellas mediáticas, en la que no deja un resquicio a la originalidad. Es un proyecto sumamente ambicioso el que lleva entre manos, que a nivel creativo, patina entre las paredes del estrecho cuarto por el que circula una música, que ya no se programa ni en los centros de ocio de la tercera edad. Fue especialmente mágico para este que os escribe, cuando se lanzó con la versión que hiciera Ana Belén del “Piano man” de Billy Joel, ojala hubieran ido por ahí los tiros, hubiera tenido una magia que no hubo.

 

Con el concierto del sábado estaba todo vendido, era evidente que el binomio “Delirios de Grandeza” y “Yembale”, iba a llenar la sala Kamelot y así fue y que quieren que les diga, unos serán unos hippies y los otros unos heavies, pero se les quiere, son gente que mola y con los que la gente se siente a gusto, aunque a unos les rechinen los tambores y a otros los alaridos, no creo que haya, a día de hoy, nadie en la ciudad que pueda hacer una convocatoria de gente y una fiesta como la que ellos hicieron este sábado pasado. Empezaron la tanda el grupo de gente que está aprendiendo en la escuela de percusión de Yembale, para dar paso a los “maestros”, no podía ser de otra manera.

 

El tema de la percusión brasileña a mi me la trae bastante floja, para que lo voy a negar y no son pocas las razones que tengo para ello, pero les vuelvo a la misma; en directo es una fórmula que funciona. Hay un mínimo al que cualquier persona con dos dedos de frente puede llegar y es el ritmo; un grupo de percusión trabaja ritmo, ritmo y ritmo. Cierto es que falta apertura a compases nuevos, que se importa una cosa exótica para dejar en el olvido formas musicales hispánicas y europeas, que darían un juego nuevo y un punto de diferenciación sobre la plaga de propuestas de idéntica forma que pululan por el país, pero a no ser que usted tenga horchata en las venas, la combinación rítmica percutida, sea del origen que sea, mueve a un muerto.

 

Como si de un súper-individuo de hormigas o abejas se tratara, Yembale volvió a mutar en una suerte de comparsa con vientos que nos regaló uno de los momentos más divertidos de la noche, en interminables vueltas sobre las mismas líneas de mambo, en un bucle infinito, la sala entró en estado de ebullición venciendo definitivamente el helazo que estaba cayendo en la calle.

 

Delirios de Grandeza son unos viejos conocidos de la ciudad, llevan años y no solo con este proyecto, ya viene de largo el recorrido en distintas formaciones, con las que han practicado el metal en su forma más ortodoxa y a eso se dedican; ceñidos a los patrones del trash metal 80’s más clásico, conforman un repertorio que llega desde la progresión más elaborada y pesada, al centelleante rugido del disparo hardcore, pasando por la power-ballad de medios tiempos y la intensidad del corte standart que cabalga sobre un riff. Con sus huecos, tropiezos y cosas a pulir, que siempre hay, lo que más eché en falta fue un mayor trabajo sobre unos coros inexistentes y otra inquietud sobre las armonías vocales. Están curtidos y en forma como para llevar este nuevo trabajo que presentaban allá donde se los solicite. Mucha mierda.

 

El mejor momento de la noche, en mi opinión, claro está, volvió a surgir con la siguiente “mutación”, esta vez entre miembros de Yembale y los Delirios, en un cruce selvático voodoo imposible de percusiones desbocadas y guitarras asesinas que llevó al público congregado a la sublimación total. Un broche perfecto a las actuaciones, a las que siguió la fiesta con distintos pinchas del entorno de Yembale.

 

Debió continuar hasta tarde todo el asunto, pero ya no me competía a mi averiguarlo, con la felicidad de tener unas buenas fotos en la cámara y el grato recuerdo de ver a gente, que de otra manera es difícil coincidir, me recogí para estar lo más fresco al día siguiente y empezar a elaborar. Será difícil que se vuelvan a dar las circunstancias para que una fiesta así se pueda repetir, pero ya sabéis, el único elemento que lo puede hacer posible, sois vosotros. Nunca me cansaré de repetirlo, ir a los conciertos.

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Iosu Bravo: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.576015629094577.143875.100000584364480&type=1&l=8556d24479



Yembale: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.575980805764726.143867.100000584364480&type=1&l=f3234d8e95



Delirios de Grandeza:
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Comentarios

Buzo 19/02/2013 17:21 #6
"Obras son amores y no buenas razones" y como decían los Baron Rojo "y si alguien lo ve fácil, que venga a ver". Todavía no comprendo que no se entienda el ritmo como esencia misma de los factores que mueven a una persona a dejarse llevar a bailar y que sea el ritmo, lo que trabaja un grupo de percusión. Igualmente, gracias, esto estaría incompleto sin esos estallidos de envidia, sigan conectados ;)
alex 15/02/2013 23:16 #5
estoy de acuerdo con Enrique Norte, para ser crítico musical deberías saber de música; y para ser fotógrafo...
Enrique Norte 15/02/2013 13:35 #4
"Hay un mínimo al que cualquier persona con dos dedos de frente puede llegar y es el ritmo" Impresionante, y este es el tipo que comenta los conciertos,menudo figura.
txts 12/02/2013 22:59 #3
muy buena...!
Buzo 12/02/2013 16:25 #2
Gracias ;)
juanmiya 12/02/2013 12:32 #1
Suscribo lo dicho...buen ojo y bien escrito!

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