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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

Artimus y Artemius

Portada detail

Artimus y Artemius, arte y artistas los dos Artemios; al de Nueva York le he podido disfrutar dos días seguidos, abriendo el Festival Fasse-Rueda en Medina del Campo y en su comienzo de gira europea oficial en la Sidrería Restaurante “El Zagal” de Aldeamayor de San Martín; al vivaracho antiguo batería de los dos primeros discos de los “Enemigos”, en el “Beat Club” Segoviano (la antigua “Escuela”); tres días impagables, cada uno magistral a su modo y forma.

 

Abstract Artimus pertenece a una categoría de músicos inquebrantable y trabajadora hasta decir basta, una especie que no entiende otra forma de vida ni la pretende, una pelea diaria por la supervivencia y un espacio en el mundo que le permita desarrollar su música. Alguien podría decir que esto solo es posible en Estados Unidos, que los U.S.A. tienen una escena y una consideración hacia el músico que facilita que alguien haciendo Rock pueda vivir de ello, pero seguiría siendo una verdad a medias, lo único cierto es que los “States” permiten una muy modesta supervivencia en la que el interprete en cuestión debe prescindir de cualquiera de los privilegios habituales del modo de vida occidental, ya no americano; casa en propiedad, coche de primera mano, ropa de marca, cenas en restaurantes o incluso de la tarjeta sanitaria.

 

No es el primer caso que conozco y es más habitual de lo que pudiera esperarse o de lo que estamos acostumbrados en este país; músico completamente desconocido, enterrado en las profundidades abisales del underground más subterráneo concebido, se abre paso en el mercado europeo girando con músicos locales. Una excursión de 3000 km. solo de ida en 15 días para dar 12 conciertos ante aforos de más o menos 100 personas por actuación. Una locura, ¿no? No es una locura, es la única opción posible cuando tomas la determinación de hacer de tú vida la música y de tú música, tú forma de vida; la huída hacia adelante, el trabajo fijo y el empleo estable no caben como solución alternativa.

 

 

Para Abstract Artimus no es algo nuevo ni le pilla de sorpresa; hijo de músico de Rock, su padre fue batería en la banda de Jimmie Van Zant (Lynyrd Skynyrd), pasó sus primeros años de vida de gira con su familia, para irse de gira con su propia banda, Fry Cook, siendo apenas un adolescente. Tras la disolución de esta, se instaló en Nueva York y comenzó con su proyecto en solitario alrededor del 2006, resolviendo el problema de la inestabilidad de los músicos dentro de la formación prescindiendo de ellos, es decir, sin miembros fijos y de esta forma lleva girando y sacando discos desde el 2009. Ustedes no sé, pero yo me quito el sombrero, esto es determinación y lo demás idioteces.

 

Pese a lo sorprendente que pueda parecer el caso, no es nada extraño, de hecho es lo habitual en formaciones de Jazz o en grupos de Rock de cierto nivel, aunque claro está, no de una forma tan sumamente definida y decidida desde el minuto “cero” del inicio de la propuesta. Quizás el haber vivido tan de cerca y desde tan joven las entrañas reales del circo del Rock le haya hecho tener una perspectiva tan nítida y definida como para que le resulte algo normal, situaciones que como mínimo le producirían vértigo a cualquiera.

 

Es este azar o secuencia de situaciones las que han colocado a Abstract Artimus como un habitual de los escenarios patrios, contando esta como su cuarta visita al país y su cuarta gira europea; de un chaval de 33 años que salió de un pueblo perdido de Alabama y que lleva bajo el brazo un último disco de extraordinaria calidad, el quinto de larga duración entre una multitud de singles y un directo que le sitúan dentro de una madurez y solvencia artística que trasvasan géneros y modas, para entregarnos un clásico instantáneo en plena efervescencia creativa y en el momento más interesante de su carrera, en el despegue.

 

Llegó a España de mano de Javier Vielba, el cantante de Arizona Baby y Corizonas, que aparte de haber cumplido la función de guitarrista soporte en alguna gira, ha producido su último disco y a buen seguro, ha hecho también las veces de puente con Subterfuge para que la compañía española sacara el disco en el país, motivo más que factible por el que Valladolid y Medina del Campo son el punto cero de sus aventuras por la piel de toro y el lugar de procedencia de los músicos que suelen acompañarle, Pablo “Harla Horror”, Fernando Su (que no se le adjunta grupo porque ha tocado en todos) al que sustituyó Alberto “Mol” (otro incombustible con diez mil bandas) en la presente gira.

 

 

No me voy a poner a narrarles las ponderadas virtudes de Medina del Campo con respecto a Ávila, eso lo soluciona internet, pero sirva como apunte que el pueblo Vallisoletano ha tenido desde hace tiempo atrás una inquieta y prolífica escena musical que incluía varios festivales anuales, una programación semanal estable y la edición de discos con música de las bandas locales que acompañaban la celebración del festival de Cine Erótico... Son muchos años los que llevo parando por allí, he visto unos cuantos conciertos y he tocado en alguna que otra ocasión, conozco a la mayor parte de los músicos locales y he disfrutado y disfruto de la amistad de algunas de las mejores personas que me he encontrado envueltas en la cosa esta del Rockin’ Roca.

 

Solo por el hecho de que Pablo “Harla Horror” fuera de batería con Abstract Artimus daba al evento suficientes papeletas para que me resultara interesante, cualquiera que haya visto a Pablo tocando sabe de lo que hablo; es de esos baterías, que se cuentan con los dedos de una mano, capaz de impulsar el sonido desde el parche hasta que te golpea en el tímpano obligando a que tu cuerpo se mueva aunque no quieras. El “Mol” al bajo tampoco estuvo manco, cubriendo y asentando la formación de “Power Trío” para que sonara como si fueran cuatro en el escenario.

 

Sé que visto desde fuera todo esto puede parecer una majadería; quemar 30 pavos de gasoil un fin de semana para pegarte una paliza editando fotos y escribiendo un texto, que solo por la extensión, no va a leer ni el Dios que está en todas partes... incluso yo mismo a veces me lo pregunto..., pero tío (parafraseando al Shakespheare del Rey Lear), después de ver lo que he visto este fin de semana se van todas las dudas a hacer gárgaras y tu si quieres vete a cazar Pokemons que yo me voy de concierto.

 

He de reconocer que soy fan de Abstract Artimus desde hace tiempo, que le llevo siguiendo unos cuantos años, que está dentro de mis favoritos personales entre las novedades de lo que va saliendo, que la forma que tiene de entender el Rock está muy cercana al tipo de grupos y sonidos con los que siento mayor afinidad pero creo y entiendo también, que hay calidades que están más allá de los gustos personales y que trascienden por sí mismas, que tienen un valor intrínseco que supera la afición propia del seguidor; sin gustarme el fútbol, veo a Mesi o a Ronaldo jugar y alucino. Pues es eso mismo.

 

 

Lo de poder disfrutar de este tipo de conciertos, crudos y directos, sin artificios ni parafernalias, sin adornos ni sortilegios, música desnuda que se defienda, ataque y te seduzca por si misma... es lo máximo. Se trata de mi opinión, por supuesto, cada uno tiene la suya y es la suya la que a cado uno le vale, pero para mí hay una diferencia similar a la de comer jamón envuelto en una croqueta o comerlo a palo seco. La croqueta está buena, pero no es jamón, por muchos trocitos que lleve.

 

Sabía de antemano que el escenario de la Plaza de Segovia de Medina del Campo es frío y duro como él solo, que es un sitio grande y espacioso, rodeado de terrazas donde la gente se acopla y ve lo que esté sucediendo a lo lejos, sin prestarlo a penas atención. Para sumar más particularidades en contra el concierto era muy temprano, era el primero de una serie de actuaciones que se iban a suceder a lo largo de toda la noche y que inauguraban un extenso festival que iba a durar el fin de semana completo. Todo un reto, insalvable para cualquiera; la desesperación y angustia de tocar para una platea vacía y un signo más de madurez profesional, el de salir y hacer lo tuyo, que es para lo que has venido y como el que no quiere la cosa, al poco tiempo de empezar a tocar había reunida en torno al escenario una numerosa cantidad de público, las sillas de las terrazas estaban llenas, la gente que iba de paso no podía por menos que quedarse a ver qué sucedía y aquello, de repente y como el que no quiere la cosa, se había convertido en un concierto de verdad.

 

Emocional e intenso, contundente y energético, técnicamente diestro a la par que divertido... y por si fuera poco, capaz de montar una fiesta en una plaza vacía. Este tipo de hazañas trascienden al propio hecho musical.

 

Tocó tras Abstract Artimus el grupo autóctono de la localidad “Exkrementes”, leyenda domestica con (casi) más años a sus espaldas que los Rolling Stones, discípulos aventajados de “Emilio El Moro” y su forma de hacer parodia musical, que merecerían un episodio específico  por derecho propio; por descaro, actitud, buen humor y longevidad, humildad, cercanía, buen rollo y saber estar. Rock and Chou lo llaman ellos, un espectáculo completamente irreverente, caustico, políticamente incorrecto y para toda la familia, a ver como se comen eso. Los he visto un millón de veces y son divertidísimos, su cantante Vilorio, un genuino showman castellano... y el día de autos estuvieron al nivel que acostumbran; como algún día los descubran en los pueblos de la provincia, los empadronan en Ávila. Siento no poder extenderme más, porque el grupo lo merece, pero la longitud de lo que estoy escribiendo se me ha ido hace un buen rato de las manos.

 

 

Intentaré ser breve, porque volví al día siguiente a ver a Abstract Artimus en el restaurante “El Zagal” de Aldeamayor de San Martín, pequeña población del extrarradio de Valladolid y bueno, si lo de Medina fue memorable lo del Zagal fue apoteósico; en esta ocasión el terreno era favorable, el público sabía a lo que iba y qué era lo que iba a ver, por diferencia de las dimensiones de un sitio y otro el sonido era mucho más intenso y penetrante, el ambiente más cálido y concentrado y los oyentes predispuestos de entrada. Está claro que el bueno de Artimus jugó con talento y habilidad las cartas que le habían tocado en esta ocasión y ganó la mano, la baza y la partida por goleada.

 

Creo que no estoy siendo objetivo, que todavía estoy impactado por los dos conciertos consecutivos, que no hay distancia temporal para poder ver las cosas con una perspectiva lo suficientemente amplia, pero ahora mismo tengo la sensación de que he asistido al nacimiento de algo muy grande, que este tipo va disparado hacia unas cotas de popularidad de importancia y que sin abandonar el underground, sí que pueda conseguir una dignificación que se traduzca en una vida más holgada con una cuenta corriente sin peligro de anemia, que con los tiempos que corren en el Rock & Roll, es un absoluto triunfo. El tiempo lo dirá.

 

Situémonos temporalmente; Abstrasct Artimus en Medina el Jueves, el Viernes en “El Zagal” de Aldeamayor y el Sábado “Artemius Big Band” en el “Beat Club” de Segovia, ya os he dicho que los dos se llaman “Artemio”, pero que no son el mismo.

 

El “Artemio” al que me refiero, al que tocó en Segovia, al “Artemius Big Band”, es el afable y gamberro responsable de “Juan Valdés” y “No Protejas”, del primer y segundo disco de “Los Enemigos” respectivamente; un Son Cubano y una pieza de Country Hillbilly con mucha sorna y cachondeo que poseían una evidente diferencia con el resto del repertorio del disco, aunque encajaran con el espíritu global del grupo.

 

 

Artemio se cortó la coleta y dejó la música por la familia y el trabajo estable allá por el año 88, para volver a tirarse a la piscina del Rock en el 96, pero sin ningún tipo de estridencia ni pretensiones más allá de poder tocar donde le dejen. En la línea de ese mismo espíritu de jovialidad brillante y humor afilado que transmite en el tú a tú más cercano, Artemio ha satisfecho la inquietud personal que se reflejaba en su forma de hacer canciones con los Enemigos, en una propuesta que emana sinceridad, honestidad, humildad y modestia por todos sus poros. La dignidad de la sencillez, pero que a la “Chita Callando”, lleva funcionando 20 años y el sigue trasmitiendo ese mismo buen humor y gamberrismo del primer día.

 

El concierto fue algo muy íntimo, pero especialmente agradable y placentero después de llevar tres días de conciertos y no quiero decir con esto que fuera algo lánguido y sosegado, nada más lejos, si algo me sorprendió fueron las tablas que tiene el gran Artemio para manejarse con los tiempos, intensidades y dinámica entre las canciones y el público, encontrando a cada momento la canción perfecta en el lugar idóneo donde premeditadamente, se había asegurado de llevarnos a los que estuvimos viéndole. Magistral, un espécimen único dentro de la música española que no deberías perderte si tienes la ocasión. Flipé especialmente con la versión que hizo del “Déjame Vivir Con Alegría” de Vainica Doble.

 

Y con todos los respetos, La Fuga y Manuel Carrasco es a los conciertos el equivalente a cazar Gamusinos, que es como se llamaba en mis tiempos lo de cazar Pokemons.

 

Nos vemos. 

Comentarios

Buzo 26/07/2016 11:18 #1
Albumes de Fotos --- Festival Fasse-Rueda --- Abstract Artimus- https://flic.kr/s/aHskDEd2s7 --- Exkrementes- https://flic.kr/s/aHskDTaUyd --- Abstract Artimus --- El Zagal de Aldea Mayor De San Martín - https://flic.kr/s/aHskDTaUxG ---- Artemius Big Band - https://flic.kr/s/aHskDTaUxS --- Bandcamp de Abstract Artimus - https://direlife.bandcamp.com/music

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