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Ana Roa

LAS MALAS COMPAÑÍAS... ¿Por qué está tan rebelde si la vida en casa no ha cambiado?

AMIGOS DEL COLEGIO: LAS INFLUENCIAS DE LOS IGUALES, UN PROCESO EVOLUTIVO NATURAL

 


En todas las culturas aquello que guarda alguna relación con lo prohibido suele tener cierto componente atractivo, aunque por norma general el resultado final, tras la emoción del comienzo, no suele ser el deseado.  La mayoría de los padres discriminamos y clasificamos cuando se trata de hablar sobre las amistades de nuestros hijos: “Dime con quién andas y te diré quién eres”...


Pero esta preocupación es muy legítima, pues conforme crecen, los niños buscan su independencia y libertad para las tener amigos, aunque algunos de ellos no representan una influencia positiva y los niños viven experiencias que pueden resultar perjudiciales. Al final de la etapa infantil, los niños se identifican cada vez más con sus iguales y éstos pueden influenciarlos positiva o negativamente, e incluso forzarlos a hacer algo que ellos no quieren hacer. Esta influencia es parte de la vida de casi todos los niños, están sujetos a ella y sucumben tarde o temprano. Aunque como padres no debemos coartar la libertad de nuestros hijos, sí hay ciertos pasos que podemos seguir para paliar su efecto.


¿Por qué “las malas compañías”? Los niños se inclinan hacia las malas compañías por causas muy variadas: unos por llamar la atención de sus padres o de sus otros amigos, otros por la emoción que sienten al “atreverse a  hacer cosas malas”, otros porque no tienen suficiente confianza en ellos mismos, otros como actitud de rebeldía…


Lo cierto es que desde bastante pequeños los niños tendrán que enfrentarse con ciertas presiones, por parte del entorno en general y de los compañeros en particular, que de alguna manera intentan influir en su comportamiento y no siempre de forma positiva; sobre todo en los casos de niños con poca iniciativa y escasa capacidad de liderazgo esa influencia puede ser más notoria, pero con apoyo, comunicación y trabajo pueden abordarse las situaciones de una manera muy diferente.

 


¿CÓMO AFRONTAR LA SITUACIÓN? EVITAR LAS HUMILLACIONES E INTERFERENCIAS EN SU AUTONOMÍA


La figura de los amigos es fundamental para el propio desarrollo de la identidad de los niños, contribuyen a sentar las bases de aprendizaje de los límites, son útiles para aprender el significado de respeto y para el desarrollo de la intimidad emocional… Es muy importante que tengamos confianza en el trabajo que vamos realizando como padres y los valores que hemos fomentado, dado que suponen el soporte necesario para  la formación del imprescindible criterio, presente en la toma de decisiones correctas. Evitaremos que nuestros hijos tomen caminos equivocados cuidando los vínculos que tenemos con ellos y mostrándonos abiertos a escucharlos y a recibir a sus amigos. Los niños que tienen una cercanía con sus padres suelen identificarse mejor y recurren más a ellos cuando están inmersos en dudas, problemas o dificultades.


La importancia de la comunicación. La calidad de la comunicación padres-hijos es crucial cuando el niño o la niña han entablado una amistad poco favorable.  Si ésta ha sido abierta y basada en la confianza, será posible que haya un acercamiento a través del cual se logren conocer algunos de los motivos por los que el niño actúa de forma negativa. Ayudar a los hijos a comprender que los adultos e incluso los niños están sujetos a la influencia de los amigos, tener un mejor entendimiento de este proceso y de las emociones relacionadas con las presiones de las amistades, les capacitará para resistir las malas influencias. Desde el punto de vista práctico, no se puede alcanzar una perfecta comunicación de una forma instantánea, ni podemos conseguir que los niños nos cuenten todo aquello que les preocupa de un día para otro; lo lógico es empezar por temas intrascendentes, del día a día, sin fuerte carga emocional… pero que sirvan para ir estableciendo una especie de rutina de intercambio de opiniones, de escucharse mutuamente y que en ese proceso se vaya afianzando la confianza necesaria para poder llegar a tener conversaciones más francas y profundas.  No criticaremos a los amigos, criticaremos su mala conducta. De esta manera evitaremos que los niños se pongan a la defensiva, p. ej., “cuando Nerea juega contigo, no respetáis las reglas y desobedecéis…”. Una vez expuesta la acción, trataremos de encontrar la causa y la discutiremos…, los niños se dejan llevar por la presión de los amigos y, en muchas ocasiones, carecen de la confianza necesaria para resistirse a su influencia y además se ponen a la defensiva. Pero, si a pesar de todo, sigue con los nuevos amigos, lo más inteligente no es producir un corte radical o una taxativa prohibición de ir con ellos, pues esa prohibición lo más probable es que refuerce el comportamiento no deseado y el niño tendrá mayor inclinación a rodearse de aquellas compañías. Si la situación no cesa es necesario mantenerse alerta  y preguntar al profesor o a la profesora, o bien tomar otro tipo de alternativa como invitarlos a casa para conocerlos mejor…


Si vienen a casa a jugar o a pasar algún ratito un fin de semana, también conoceremos a sus padres; así veremos el tipo de influencia que ejercen sobre nuestros hijos y si comparten los mismos valores y actitudes.

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