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Revolución digital

Antonio Ferreras
En esta década el mundo va a cambiar más que en los doscientos años anteriores

Clash Royale

El juego que más ingresa en las plataformas para móviles. ¿Pero no era gratis jugar? Sí, así es. Descubre por qué.

Es otro de los que se denominan Freemium, es decir, de aplicaciones (no tienen por qué ser sólo juegos) cuyo uso y disfrute es gratis, pero tienes que pagar si quieres tener acceso a funcionalidades avanzadas. Al igual que ya lo fué Clash of Clans, este Clash Royale es el juego que tiene enganchado a millones de personas en el mundo. Es el top de ingresos; se dice que Supercell, la empresa que lo comercializa, ingresa unos 6 millones de dolares diariamente. Casi nada.

 

 

Se trata de un juego que es mezcla de un ajedrez básico, los juegos de coleccionar y atesorar cartas, y juegos de construcción. Tiene unos gráficos supercuidados y la interfaz gáfica está muy bien cuidada. Es bastante más adictivo que su antecesor el Clash of Clans. Las batallas son mucho más cortas y no requieren tanta preparación. Y todos los trucos de la gamificación están presentes. Está lleno de listas y niveles, premios por doquier en cuanto hacemos cualquier cosa. Barras de progreso, e incluso te puedes reir del rival aunque no lo conozcas. Porque de eso se trata, de luchar y ganar contra otros oponentes en línea.

 

 

¿El inconveniente? Es lo que ahora se llama un juego pay2win, es decir, no es como un ajedrez. Aquí, si quieres ganar pues pagas y ya está. Es posible jugar gratis, pero por todo tienes que esperar, de 3 horas a 12 horas. La progresión y mejora de tus ejércitos es muy lenta. Muchos días para progresar de nivel, y conexiones contínuas para recoger los pocos puntos de experiencia que te da gratis. Si quieres tener mejores armas y ejércitos, pues rascándose el bolsillo lo consigues en un momento. Este es el peligro de este tipo de juegos, su adicción y la posibilidad de gastarse cantidades ingentes de dinero. No te escandalices, todo el mundo lo sabe, pero a nadie parece importarle.

 

 

Antonio Ferreras - Telefónica I+D

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