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Retratos de mujeres

Ester Bueno

Mentira y desamparo. Gallardón aplaude las desgracias

El miércoles asistimos a un espectáculo denigrante, con el PP casi al completo y Gallardón a la cabeza, sonriendo y con ese tic de lengua viperina que le acompaña siempre, como si necesitara respirar por las papilas gustativas ante la falta de oxígeno en su nivel de saturación.

 

Digo denigrante porque existe un aplastante reclazo de la sociedad española, de la Unión Europea y de una gran parte del abanico político de nuestro país a la reforma de la Ley del  aborto, y porque el retroceso de décadas en los derecho y libertades de las mujeres las obligará a ser madres sin querer serlo y a poner en peligro sus vidas si toman la decisión de interrumpir un embarazo en condiciones precarias.

 

Algunas de las mentiras del Gobierno en este sentido, de tanto repetirlas parecen haber calado en algunas zonas de la sociedad, y es necesario desarmar esos argumentos con la verdad y la realidad.

 

No es cierto lo que se arguye sobre las menores embarazadas; es verdad  que con carácter general, la ley del año 2010 establece que las interrupciones realizadas a las jóvenes entre 16 y 18 años ha den ser comunicadas al menos a uno de los padres o tutores legales, como de hecho así ocurre en la inmensa mayoría de los casos, y sí es verdad que se prevé una excepción, pero solo para aquellas personas víctimas de violencia intrafamiliar o con temor fundado de sufrir algún tipo de presión ante la comunicación del embarazo.

 

No es cierto que el Comité de Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas haya pedido a España que suprima de la legislación vigente el supuesto de malformación fetal. Lo que el Comité de la ONU recomienda es suprimir la distinción de plazos, entre el general de 14 semanas, para interrumpir el embarazo, y un plazo de hasta las 22 semanas de gestación cuando exista un riesgo de graves anomalías  en el feto, o que podría lograse, por ejemplo, igualando ambos plazos.

 

La Ley actual de 2010 permite también abortar sin límite temporal cuando se trata de una enfermedad extremadamente grave e incurable o una anomalía incompatible con la vida. En estos dos últimos supuestos se garantiza que sea mediante dictámenes médicos y, en el último supuesto, con la autorización de un comité clínico pluiridisciplinar que estudie el caso concreto.  No es verdad que la Ley en vigor regule ningún supuesto que guarde relación con las personas con discapacidad.

 

No es verdad que la reforma de Gallardón proteja la maternidad, en  primer lugar porque no se puede obligar a una mujer a ser madre cuando no quiere serlo. No es el camino para fomentar la maternidad, como tampoco lo es recortar derechos y recursos a la educación, la sanidad y la política social. Desde luego no se protege la maternidad cuando se eliminan todo tipo de estímulos vinculado a los derechos de las mujeres y el fomento de la igualdad.

 

No es verdad que el aborto se use como un método anticonceptivo y que no hayan descendido el número de interrupciones, al contrario, los últimos datos señalan que el número de abortos en 2012 ha bajado un 5% respecto a 2011, de 118.000 a 112.000, con la actual ley de plazos.

 

No es verdad que con la legislación de 2010 no se garantice a la mujer una información suficiente para que pueda considerar otras alternativas a la interrupción del embarazo, ni que esta pretendida nueva Ley refuerce la libertad de elección de las mujeres, más bien todo lo contrario, porque obligaría a someterse y superar toda una carrera de obstáculos: tendría que alegar grave peligro para su salud con permanencia o duración en el tiempo, que habría de ser certificado por dos médicos especialistas distintos; debería recibir asesoramiento sobre las consecuencias del aborto en los servicios sociales, obteniendo otro certificado más, y tomarse una semana para analizar y reflexionar sobre su decisión.

 

Mentira tras mentira sobre un asunto que espero pueda quedarse estancado y relegado a los anales de una historia que nunca debería ser escrita, el sufrimiento de las mujeres por su derecho a decidir.

 

Ester Bueno Palacios

Comentarios

Miriam R.L. 28/03/2014 14:28 #3
Lo que te pasa a ti, Ester, es lo que le pasa al resto de la izquierda española, que pensáis que las mentiras se convierten en verdad solo por repetirlas hasta la saciedad. ¿Aplastante rechazo de la sociedad española? ¿En que España vives tu, chata? Aplastante rechazo de la IZQUIERDA española, quizá, quítate la venda, igual que rechazáis cualquier cosa que no suene a desparrame moral. Tampoco yo estoy de acuerdo con cosas de esa ley, pero creo (una OPINIÓN que no intentaré imponer a nadie) que es beneficiosa en general.
MUJER 28/03/2014 13:32 #2
El comentario anterior es una grosería y un insulto para todas las mujeres, sean de izquierdas, de derechas, de centro o de cualquier ideología. Si tienes mujer, pobrecita. Si no la tienes, no me extraña.
pinocho 15/02/2014 13:59 #1
La única verdad, y que conste que no soy partidario del aborto, sino mas bien de utilizar medios para no tener que llegar a este drama; porque es un drama para la mujer; pues ninguna mujer quiere perder lo que lleva en su ser. Lo que es una vergüenza y la unica verdad es que Gallardón quiera que no se pueda recurrir a la actula Ley cuando exista una gran deformación física y psíquica para el feto; o sea que no se pueda aboprtar en estos casos; sin antes potenciar políticas que ayuden y porotejan la calidad de vida de esos ¿fetos-personas?. O sea que deben nacer para sufrir y morir, y para quitar la vida a sus padres, sin ninguna ayuda y proteccion por parte de este misnistrillo y su gobierno para estos casos, y tan panchos se estan cargando la Ley de Dependencia. Son unos sepulcros blanqueados, comno diria un tal Cristo. Pero lo mas denigrante de este ministrillo (por opus Dey) es decir que “la norma tendrá un efecto positivo sobre la economía porque aumentará la natalidad”. Y las mujeres del PP, abortistas algunas se lo consientan, pues da asco, miedo y tristeza una ley que mezcla la tragedia de abortar con la balanza económica, Por eso no soy capaz de entender a las mujeres del PP, que voten convertirse en coños paridores de esclavos para bonanza de la economía del país.Es demasiado hipócrita y, como poco, una asquerosa prueba de sumisión. Desde que le dieron el ministerio de Justicia, Gallardón se ha puesto machote. Y a su anteproyecto de ley solo le falta decir que todas las mujeres son unas putas salvo su madre y su hermana. Así que si tienen un embarazo no deseado es por vicio. Una palmada en el culo y a la cocina por zorras....Pena dan las mujeres del PP, tan calladas, tan en su cocinita, tan dentro de su mandilón de chachas, tan embutidas en su camisón con pudoroso agujerito en la entrepierna. ¿Alguien podría decirme en qué siglo estamos? Bien Ester por tus palmarias opiniones.

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