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Retratos de mujeres

Ester Bueno

Los asesinatos en Ciudad Juárez. Maquiladoras, machismo y marianismo

Es abrumador que el tema de los feminicidios en Ciudad Juárez tenga hasta una entrada en la Wikipedia, eso da también el calibre y el alcance de un fenómeno terrible y desolador que viene ocurriendo desde los años noventa y que parece no tener fin.

 

Las mujeres asesinadas tienen entre 15 y 25 años y salen de sus casas, desde muchos puntos del país, de zonas rurales recónditas, por falta de oportunidades y buscando mantenerse ellas y a las familias que dejan en el lugar de origen. Cifras demoledoras de muertes: en 2009  se contabilizaron 2632 , en 2010 la cifra ascendió a más de 3100, en el primer mes y medio de 2011 alcanzó las 300 muertes y 700 fueron asesinadas en 2012.  Este elevadísimo número de homicidios femeninos son un lastre que parece superar a los sucesivos gobiernos mejicanos expuestos ante el mundo a un fenómeno que viene a corroborar el hecho y los informes de las organizaciones en pro de los derechos humanos, alarmadas por el machismo imperante en un país que por sus condiciones debería estar muchos pasos por encima en el cuidado esos derechos  y en el respeto a la vida. Las acusaciones además, contra los dirigentes, a los que se les imputa la poca diligencia de perseguir estos crímenes en parte por el hecho de tratarse de mujeres. El 77% de los crímenes de este tipo quedan impunes.  

 

Las jóvenes que van a trabajar a las maquiladoras de la zona fronteriza con Estados Unidos lo hacen en una huída hacia adelante, lo mismo que es una guerra los refugiados se expanden casi sin rumbo fijo. Este tipo de empresas tienen en su base económica la importación de materiales sin pagar aranceles y la mano de obra mejicana se mantiene barata y competitiva, tanto es así que las mujeres mejicanas trabajan para ganar una sexta parte de lo que se le pagaría a una estadounidense por hacer la misma labor. Además los despidos se realizan de forma taxativa, sin ningún derecho añadido y la rotación de las empleadas es del 80%, porque es mano de obra a destajo y machacada diariamente, expuesta también a multitud de enfermedades que se manifiestan de forma prematura.   

 

Y estamos en lo de siembre: un colectivo vulnerabilísimo, las mujeres, en este caso muy jóvenes, sin formación, necesitadas de trabajo, con familiares que dependen de ellas. Tratadas con visos de esclavitud en el tipo de contratos y denostadas por un concepto patriarcal de la sociedad.

 

Me sorprende saber que los mejicanos distinguen incluso entre dos palabras que aportan matices a lo que se podría encuadrar en la dominación masculina atávica sobre la mujer. Una es el “machismo”, que significa fuerza y brutalidad y otra el “marianismo” que define lo que debe, a ojos de la cultura de preponderancia del hombre, ser una fémina, a saber: ama de casa, paridora y cuidadora de todo el entorno y que, por supuesto, no sale a trabajar fuera de la casa. Este concepto “marianista” que intuyo no tiene nada que ver con la Virgen, considera como desertoras de la moral a las que toman sus propias decisiones.

 

¿Hasta cuándo?

 

Ester Bueno Palacios

Presidenta de la Asociación de mujeres “Josefina Aldecoa”

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