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Retratos de mujeres

Ester Bueno

!Cállate o te mato!

El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgó una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro.Martin Luther King

Según la Organización Mundial de la Salud, el 70 por ciento de las mujeres asesinadas en el mundo lo son a manos de sus parejas o ex parejas.  Es la violencia de género la principal causa de muerte y discapacidad entre las mujeres de entre 16 y 44 años.

Leo estas tres líneas en un informe de Amnistía Internacional y me estremezco.

Cada vez que una mujer cierra sus ojos, rezando o maldiciendo, para que el hombre con el que comparte la vida llegue a casa "tranquilo". Cuando una mujer entorna con cuidado la puerta de la habitación de sus hijos dormidos, rezando o maldiciendo, para que no escuchen los insultos que le profiere aquél con el que unió su destino. Cuando una mujer maquilla las ojeras de días sin dormir o las lesiones de golpes inmisericordes, rezando o maldiciendo, para que su familia no note que algo horrible está ocurriendo en su vida cotidiana. Cuando una mujer baja los ojos en cualquier reunión, rezando o maldiciendo, ante las palabras despreciativas de aquel al que algún día amó y que la condena al ridículo social de forma irreversible. Cuando una mujer, rezando o maldiciendo, se dobla sobre sí misma ante aquel que levanta su mano sobre ella con un !Cállate o te mato!. Todas esas veces debería existir una justicia universal que señalara al maltratador con un dedo acusador que le condenara al ostracismo y a la marginación de sus semejantes.

La violencia comienza en las cosas más pequeñas, en los gestos más nimios, casi en las palabras que están por decir. La violencia contra las mujeres está hecha de instantes, de silencios y de aquiescencias por parte de una sociedad acostumbrada a ocultar sus vergĂźenzas en los áticos de un olvido que siempre pasa factura. Es verdad también que luchamos por cambiar esta situación, por evitar muertes, por intentar normalizar las vidas de tantas almas que han perdido su rumbo en un punto muy difícil de determinar, de algo sobrevenido que no han podido evitar. Pero hay que seguir hablando de ello, para conjurar las sombras. Acompañando el destino, no haciendo ninguna concesión, ni un ápice de condescendencia con el que aniquila, ya no la vida, sino la voluntad, la autoestima y el deseo de "ser" de muchas mujeres.

Todos tenemos una responsabilidad, no vale zafarse. Sobre todo si somos padres, tenemos en nuestras manos un elemento primordial para erradicar de raíz la violencia machista y todo tipo de violencia. La educación de nuestros hijos en el respeto y en el amor, en la solidaridad y la empatía, será un seguro contra la iniquidad y el maltrato. No puede existir una sociedad justa si existen tantas personas sufriendo esta forma de desprecio hacia lo primordial del ser humano.

Y los recursos para combatir la violencia de género son también importantes. Los políticos, los dirigentes, no pueden jugar con este tipo de cuestiones, ni hacer recortes económicos en lo relacionado con la lucha contra la violencia de género, las ayudas a las mujeres que están en casas de acogida, los sistemas sociales de atención y protección a las víctimas y a sus hijos. No se puede escatimar en este ámbito. Porque hablamos de la vida y de la dignidad.

 

Ester Bueno Palacios

Es Presidenta de la Asociación de Mujeres Progresistas de Ávila

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