Ebueno 80x111 original

Retratos de mujeres

Ester Bueno

Ácido para marcar el cuerpo, el alma nunca es posesión

!Cómo te pareces al agua, alma del hombre! !Cómo te pareces al viento, destino del hombre!(Johann Wolfgang Goethe)

Unas siglas en los periódicos y una edad de 29 años, la ciudad, Madrid.  Ella ha sido destrozada porque alguien decidió que había que marcarla, rociar su cara con ácido sulfúrico y hacerla pasar a otro tipo de vida. Nunca será lo mismo.

Se escribe tan fácil. He escrito tres frases que contienen una sentencia. Y me pregunto quién ha otorgado el poder a hombres que atacan cobardemente en lo más visible, lo que nos identifica, en el rostro de una mujer cuyo único delito quizás haya sido decir €œno€.

Cada forma de violencia contra las mujeres es una gota más en el inmenso vaso de la injusticia. Listados crueles de torturas. Los ataques con ácido son frecuentes en países asiáticos, en India, Bangladesh, Paquistán, también en Irán, Camboya. Cientos de mujeres padecen este tipo de agresiones. Un fenómeno que se está extendiendo a estados de América Latina como Colombia donde se han dado ya un elevado número de casos.

Lo injustificable, lo inexplicable. Muy fácil comprar ácido sulfúrico o ácido clorhídrico. Muy fácil ponerse frente a una mujer y verter el contenido de un vaso en su cara. Por celos, por caminar solas por la calle, por no saber cocinar, por no concebir un hijo varón, por querer divorciarse. También como represalia de una familia contra otra, sin que la mujer agredida tenga nada que ver con el conflicto, es simplemente una moneda de cambio: €œtú me debes dinero y yo destrozo a tu hija€ €œtú has tenido una discusión conmigo y yo arranco la piel de tu mujer€.

Me niego a creer que la costumbre pueda justificar esto. Los códigos de conducta son iguales para todos los seres humanos sobre la tierra. Cada persona que habita en el planeta, de cualquier nacionalidad, condición, estatus o educación sabe lo que está bien y lo que está mal en las actitudes fundamentales de la vida. ÂżPor qué se sigue permitiendo el dolor, la ceguera, la desfiguración o la muerte? ÂżPor qué al menos no se obliga a estos países a legislar con contundencia sobre esos delitos, sobre el control y la venta de ácidos?

En lugares a unas pocas hora de avión desde aquí, donde la mujer es considerada una ciudadana de segunda clase, donde incluso puede ser traficada como esclava, donde se la estigmatiza  por emitir una opinión contraria a la de su marido en público y donde las venganzas se pagan con su vida, no se persigue a los criminales, no son arrestados ni condenados, o se retiran los cargos mediante sobornos.

Mi retrato de mujeres de hoy es para Dhurjati, vive en Chittagong en la parte oriental de Bangladesh. Se casó en un matrimonio de conveniencia pero a su marido no le pareció suficiente la dote con la que Dhurjati llego al  nuevo hogar. Él, delante de su familia, derramo una botella de ácido clorhídrico sobre la chica de 19 años y la repudió.

Ahora un velo multicolor cubre casi por completo el rostro de Dhurjati mientras camina. Detrás del velo el alma tan bella como su cara hace un año, un alma sin destino. 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: