Gisele touceda original

Renglones torcidos

Gisele Touceda

“Paren el mundo que me quiero bajar”

No consigo sacar de mi cabeza la agobiante idea de que el exceso de información va a volverse un  problema en la sociedad de nuestros días y no ya una herramienta… somos la sociedad de la información, como otros fueron la sociedad del consumo.

 

No consigo centrarme en un tema, tarea, asunto; estamos conectados y una cosa lleva a la otra y la otra a otra y así… miro la pantalla y tengo abiertos diez ventanas en el explorador, dos programas, cinco documentos, el torrent trabajando a tope para seguir acumulando información y entretenimiento… y  miro el reloj, el día ya esta terminando sin nada concretado.

 

Y entonces vuelvo a levantarme, voy a clase y una vez finalizadas decido quedarme en la Biblioteca, porque necesito concentrarme y APROVECHAR el tiempo, cuando descubro que el WI-FI no esta funcionando, y pienso MI SALVACIÓN! … a por la tarea de comenzar a estudiar, enciendo el portátil y voy a mi carpeta de la asignatura en concreto, y descubro que tengo mucha información y que cada una de ellas me lleva a lugares, pensamientos, conclusiones  diferentes, consulto en mis apuntes, en los libros “pilares” para mi formación, y todo me sigue pareciendo excesivo, agobiante y, nuevamente: un mar de dudas. Y recuerdo cuanto no era así, cuando no cuestionaba: ¡hacía! leía, resumía y estudiaba.. punto. Pero ahora no, las cosas cambian sin darnos cuenta, y todos los días estoy un poco más adelante y bastante más atrás, llega a mi mente una frase de Edmundo Desnoes “Todo me llega demasiado tarde o demasiado temprano”. Con lo que nada es tan malo ni tan bueno, pero es la presión y el exceso lo que difiere en los actos cotidianos.

 

Es esa sensación de la velocidad en la que estamos moviendo que me pone a prueba todos los días, como si no pudiéramos distraernos un instante porque si eso ocurre entonces estamos fuera.

 

Bueno, fuera no se vive tan mal, lejos de las alianzas, las batallas, las desgracias, las alegrías, los avances, los retrocesos, los desencuentros, lo compartido… (todo es compartido ya) lejos de  los cambios más cambios … y ahí es cuando me planteo:

 

¿Por qué no nos detendremos a pensar un poco en… qué queremos, por qué luchamos, en qué creemos, a quién amamos, por qué odiamos! qué estamos haciendo, como lo estamos haciendo, dónde, cómo se cruzan la verdad y el conocimiento si se cruzan, cuál es nuestra parte y responsabilidad en la construcción de un futuro cada vez más presente, cada vez más prematuro … “el futuro llego hace rato” cuáles son nuestras obligaciones … y me extiendo: nos hemos olvidado que tenemos obligaciones después del horario laboral…obligación de cuidar, amar y respetar nuestro hogar que es la naturaleza, nuestro  valor más preciado que es la familia, nuestro jardín más precioso que es la amistad, nuestro pilar de subsistencia que es la sociedad, nuestro enemigo más fiel y poderoso que nos hace enfrentarnos al desafio de volvernos cada vez más plenos y llenos de eso que llaman felicidad que somos nosotros, eres tú, soy yo: la persona...?

 

No pretendo ser una eterna utopía. Solo juego a ensayar con la realidad cuyo camino hace tiempo que es anti utópico, autodestructivo. Y como puede que eso (el pensamiento) sea lo poco que no se controle, ni se venda, ni se vigile, ni se apropie, … hoy me bajo un tiempo, hoy me quedo fuera porque el mundo no va a parar, no tiene como parar, pero yo si y eso, eso es lo que nos queda… parar! 

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