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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Y.. DE PRONTO EL COLE

“La infancia es un viaje, no una carrera”

El comienzo de la escuela es un momento muy  importante tanto para niños como para la familia.

 

En nuestro país, el comienzo de la edad escolar se realiza a los tres años, aunque de manera voluntaria, ya que hasta los seis años no es obligatorio. Pero prácticamente el 100% de los niños se incorporan con tres. Como decía, no en todos los países es así, y de esta manera en los países nórdicos, por ejemplo, donde se  obtienen las mejores resultados, los  niños no inician el colegio hasta los seis o siete años, en Finlandia, incluso la entrada depende de su nivel madurativo.

 

Bueno, vamos al niño, la edad de 3 años, es una edad emocionalmente difícil. Es la etapa en la que deja de ser bebé, tendremos que ser cautos, y sobre todo comprensivos en el educar y acompañar en el crecimiento de un niño de esta edad.

 

Cuando el niño se incorpora al mundo de la escuela, sufre una separación importante, ya que se rompe ese lazo afectivo con la figura de apego lo que va a originar un conflicto. Supone para el niño un gran cambio: sale de su mundo familiar, donde se le procura un ambiente de seguridad y en el que se siente protegido y centro de atención para entrar en otro espacio diferente con muchos niños y adultos que no conoce

 

Cosas que pueden dificultar la entrada en la escuela

 

El nacimiento de un hermanito que coincida con esta edad: el niño lo vive como “Mi mamá se queda en casa con mi hermanito porque le quiere más y a mi me echa fuera con unos desconocidos”.

 

Cualquier situación de cambio en este periodo: traslado de casa, o de ciudad

 

Que no hacer:

 

Amenazar al niño con la escuela: “ Cuando vayas  a la escuela ya verás…” habladles de forma positiva del colegio, transmitidles seguridad y confianza

 

- En esta edad lo importante es jugar, divertirse, aprender divirtiéndose, por tanto,  no presionar al niño con aprendizajes propios de etapas posteriores. Un niño que lee antes de tiempo, no es garantía de que sea un niño más listo, ni un niño que vaya a tener un futuro mejor; en  la mayoría de los casos, lo único seguro, es que se le ha robado  un trocito de su infancia para hacer actividades impropias de su edad, cuando debería estar jugando. Por lo tanto, los padres no debemos precipitarnos en hacer de maestros, y enseñarle “cosas” propias de la escuela, en vez de dedicarnos a ser padres.

 

Es importante no engañar al niño con frases que no son ciertas: “Ahora mismo vengo a buscarte”

 

Estar siempre a tiempo para recogerle. Y que el niño sepa quien va a ir a por él, lo ideal es que los primero días sean los padres

 

QUE HACER

 

El verano anterior comenzar a hacerle más autónomo: que vaya solo al baño, que aprenda a ponerse alguna prenda de vestir…
Preparar el material escolar con el niño.
Ir a visitar la escuela antes del verano.
Ir a los parques y que se relacione con niños de la misma edad.
Resolver con antelación sus posibles dudas: qué debe hacer si necesita ir al baño, si tiene sed, dónde va a colocar sus cosas, …

 

Un error común:

 

Pensar que como ha ido a al guardería ya no sufrirá ningún problema de adaptación. Imagínese Vd., con su edad cambiando de trabajo, ¿le costaría el cambio?... Pues ahora piensen es su hijo con tres años cambiando de lugar de permanencia: la guardería por la escuela.

 

He de mencionar otros de los errores, bajo mi punto de vista,  de la organización escolar en España. Considero que no es normal que un niño de tres años tenga el mismo horario laboral que un niño de 12. Es una autentica aberración. Y nuevamente, en los países avanzados educativamente en Europa no sucede esto sino que los horarios son graduales.

 

Qué puede pasar, si no se hace bien:

 

Los comportamientos más frecuentes son los sentimientos de miedo y abandono. En el entorno familiar pueden aparecer alteraciones del sueño, trastornos digestivos, fiebre, regresión en el control de esfínteres...

 

Para que esto no suceda existe el periodo de adaptación, es un periodo para facilitar a los niños el proceso de incorporación a la escuela, evitando que se produzcan los problemas anteriores.

 

A muchos padres les cuesta entender la importancia del periodo de adaptación, ya que solo se entiende desde el punto de vista de la “organización material del tiempo”, y solo valoran el lio que supone el ir a por el niño a distintas horas o que no esté toda la mañana en el colegio.

 

De cómo se resuelvan estas primeras experiencias dependerá la visión que cada niño se forme sobre el colegio e influirá en las posteriores relaciones sociales.

 

Los maestros tendremos que adaptarnos a los nuevos niños, a sus ritmos, a sus costumbres y peculiaridades. Tendremos que acercarnos de forma individual a cada niño, respetando sus características.

 

Cuando los niños llegan por primera vez a la escuela, deben encontrarse con un nuevo espacio en el que reine la armonía, bien estructurado, bien decorado y con buena disposición de material y mobiliario en las aulas.

 

Cabe decir que el periodo de adaptación es un momento idóneo para ir, paulatinamente, introduciendo las rutinas que se llevaran a cabo a lo largo del año.

 

¿CÓMO SE ADAPTA EL NIÑO A LA ESCUELA?

 

En el aula nos podemos encontrar con niños que lloran, otros que no lloran pero que se niegan a ser atendidos por extraños o que no se relacionan ni participan, niños aferrados a algún objeto del hogar, niños aislados que sólo preguntan “¿cuándo viene mi mamá?”, niños resignados, otros agresivos...

 

El niño que se adapta sin conflictos tiene unas conductas muy diferentes: se vincula e interrelaciona con los otros niños y adultos, manipula los objetos del aula, se familiariza con un nuevo espacio agradable y adaptado para él, vive situaciones de aprendizaje agradables...

 

Superación del periodo de adaptación

 

Es el propio niño el que tiene que superar estos cambios, él tiene que ir conquistándolos, ir saliendo progresivamente de su egocentrismo, independizándose de sus figuras de apego, autoafirmándose.

 

El niño estará adaptado cuando es capaz de relacionarse con el grupo de niños y con el adulto expresando sus emociones; cuando adopta conductas relajadas y abandona la agresividad o el aislamiento; cuando no espera a sus figuras de apego con ansiedad durante el horario escolar; cuando utiliza todo el espacio del aula y se mueve por la escuela.

 

Actitud del maestro

 

La mayoría de los niños, sino todos, viven con una gran ansiedad el momento de la separación de su familia. Por tanto, el maestro debe y tiene que ponerse en el lugar del niño para comprender que sus lloros, su pasividad y su temor, son respuestas lógicas ante el nuevo reto que debe afrontar.

 

El papel de la familia

 

Las familias tienen una gran influencia en este momento, ya que la adaptación de su hijo viene determinada en gran medida por cómo ellos asuman la separación. Si los padres viven con dificultad este momento, el niño lo vivirá con ansiedad, sintiendo la escuela como un lugar inseguro y peligroso.

 

Será muy importante la comunicación con los maestros, tanto para rebajar la ansiedad de los padres como de  los niños. muchos niños que entran llorando al colegio y dejan a sus padres con “el corazón partido”, en pocos instantes dentro del aula tienen una conducta de normalidad

 

 

 

 

 

 

 

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