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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Pedagogía del cariño

En los  últimos tiempos estamos recogiendo los frutos de una creciente deshumanización de la sociedad. La cosecha, niños deprimidos, niños con ansiedad, una creciente pila de trastornos conductuales, sin mencionar los adultos con múltiples trastornos de conductas (malos tratos, actos terroristas) .  

La semilla ya se ha apuntado en varias ocasiones: separaciones conflictivas, niños cuyos modelo son las “artistas”, con vidas desordenadas; estímulos agresivos de la televisión o del propio medio, niños que se educan sin figuras maternas (hace poco oía como un jugador de fútbol hablaba de lo importante que era su madre para él, pero menospreciaba la figura materna para la educación de su hijo). El resultado no nos debería sorprender,  aunque si preocupar.

 

Dentro de los cambios necesarios para abordar y abortar esta situación considero obvio un cambio de prioridades en la Educación, que debe ser asumido por todos, esto es las necesidades afectivas, hoy día son mucho más importantes que las intelectuales. Todos los terroristas, alumnos que abusan de otros, maltratadores, todos absolutamente todos, han tenido un problema de carencias afectivas o de canalización indebida de sus emociones.

 

Siempre hemos tenido unas necesidades y cuando no las hemos tenido cubiertas nos hemos quejado, siendo niños (¡y niños no se deja de ser ni a los 5 ni a los 7 ni a los 10 años!) necesitamos comer, dormir, jugar, cariño, atención y si no nos quejamos. Siendo niños nos quejamos llorando o reclamamos nuestras necesidades por las buenas o por las malas (dando “guerra”, o con alguna disfunción normalmente social o incluso física). Siendo adolescentes seguimos teniendo necesidades: comer, dormir, autodeterminarnos, rebelarnos, relacionarnos, configurar nuestra personalidad a veces con ayuda aunque sea a base de la imposición de normas y seguimos necesitando cariño. Cuando somos  adultos seguimos teniendo necesidades: comer, dormir, ocuparnos en algo que nos realice, querer y que nos quieran, es decir necesitamos otra vez cariño.

 

A lo largo de toda nuestra vida necesitamos cariño y sobre todo necesitamos que nos lo demuestren, necesitamos sentirnos queridos, necesitamos relacionarnos en el pleno sentido de la palabra. Demostrar el cariño, es tan sencillo, como hablar dulcemente, reforzar lo positivo, preocuparnos por los demás, escuchar con empatía cuando nos hablan, sonreír cuando me cruzo con alguien, o hacer una carantoña e incluso abrazar..  Y todo esto también es pedagogía, es La PEDAGOGÍA DEL CARIÑO. 

 

Por ello reclamo la aplicación de la pedagogía del cariño en el colegio y en la familia. Se puede hablar con cariño a los niños, se puede y debe reforzar lo positivo (hay que intentar siempre pillar a un niño portándose bien), se les puede y debe escuchar, se les debe de sonreír (no hace falta ir de ogro para tener autoridad), se puede conseguir silencio, orden pero sería preocupante haber desarrollado odio hacia las personas. Se les debe acariciar, e incluso si lo necesitan, abrazar. Qué fácil es apoyar la mano en el hombro del niño cuando nos habla, hacerle una carantoña o una simpática broma cuando nos cruzamos con él, “chocar los cinco” con ellos, felicitarle  sinceramente el día de su cumpleaños.  ¡Cuántas terapias contra la depresión recomiendan un abrazo diario!. Puede que esto no se lo dé  nadie, que no lo reciba en la familia, ni con los amigos, y recuerdo: cuando uno no tiene cubierta sus necesidades se queja, y esta queja puede ser de múltiples maneras (agresividad, distracción, rebeldía...).

 

En psicoterapia se habla de la ley de la abundancia de las caricias, en ella se dice que son indispensables, cada persona tiene unas necesidades de caricias diferentes, cada uno tiene un canal preferente, cuando la caricia es mecánica se devalúa. Y cuando hablamos de carias no solo nos referimos a caricias físicas, puede ser una palabra, una mirada, un gesto, una sonrisa, un regalo, una nota cariñosa..

 

La ley de abundancia de caricias nos dice:

                                              

- Da caricias positivas que los demás se merecen

    

-  Acepta caricias que merezces 

                                          

-  Pide caricias positivas que necesitas    

                 

- Date caricias a ti mismo

                                         

- Rechaza las caricias negativas                    

 

Se trata de ofrecer buenos modelos aunque sea para echar un pulso a los modelos de la violencia. No se trata de ablandar niños, ni de un amaneramiento de formas.

 

Desde el aula, la pedagogía del cariño supone tratar a nuestros alumnos como nos gustaría que tratasen a nuestros hijos. Se trata de convertirnos en ese maestro que reclamamos para ellos. Se trata no de consentir todo, ni mucho menos, no de ser blandengues, al contrario, se trata de ser justos, de ser críticos y de hacer respetar normas, pero sin soberbia, sin odio, no culpando a los niños de lo “perversos” que son, ya pagarán por ser quien son cuando sean adultos, mientras son niños, o adolescente necesitan ayuda, buenos modelos, comprensión y cariño. ¿Se imaginan que cuando fuéramos a un médico en estado grave nos echasen la culpa por lo irresponsable que hemos sido al comer tal cosa o al cruzar la calle sin mirar? Lo que esperamos es que el médico nos ayude y nos cure, no que nos sermonee.

 

De igual forma muchos niños vienen al colegio con enfermedades sociales y carencias afectivas, esperando que la escuela sea el “Hospital” que cure sus males. Si no les ayudamos cuando sean adultos no se nos olvide reconocer nuestra “mea culpa” cuando sus traumas desestabilicen nuestra sociedad. Bo Lozoff, un autor americano que trabajaba en las cárceles de aquel país, y es estremecedor leer las atrocidades que habían realizado muchos de los presos, pero no es menos terrible leer las infancias que habían tenido (maltratos físicos y psíquicos, incomprensión en la familia y en la escuela, violaciones...). Nosotros que estamos un poco más equilibrados por no haber sufrido esas situaciones estamos obligados no a comprender sino a actuar desde la posición de compromiso que ha de tener el maestro.

 

Se trata de recuperar una vieja idea, apuntada ya por varios autores., Erasmo nos decía, “me parece que se acierta mejor con la dulzura que con la violencia”. O Pestalozzi cuando apuntaba: “Era preciso que mis niños reconociesen, de la mañana a la tarde, y en cada instante del día, en mi frente y en mis labios, que mi corazón era para ellos”. O el cartel que adornaba la entrada de su escuela “Esto no es una escuela esto es una familia”. O como  decía Nebrija, “considerar que el niño no es una fiera a la que hay que domar, sino una obra de arte que hay que llevar a su perfección”. O Jalil Gibran aportaba: “No hay niños problema, hay padres-problema, sociedad-problema”. No olvidemos que los niños se educan, cuando son niños, entre otras formas por modelaje, los modelos que les ofrezcamos serán los que recojamos.

 

Con la pedagogía del cariño propongo:

 

·    No decir a un niño que no grite gritando, o no decirle que no se pegue pegándole.

 

·    No rebajarse al nivel del niño, ni gritarle, ni picarnos, ni amenazarle. No quedar atrapados en batallas de poder perdidas.

 

·    Que los niños vean conductas positivas ( decir gracias y perdón, ser respetuoso, solucionar conflictos de forma constructiva..).

 

·    Pedirles las cosas no mandárselas siempre. El tratamiento respetuoso es la manifestación de aprecio.

 

·    Hay que facilitar la expresión natural de los sentimientos (para curar un mal hay que conocerle). No se puede pretender que un niño se concentre automáticamente en su trabajo después de una bronca del maestro, o padre,  o después de una discusión con un compañero o después de  vivir una situación problemática en casa. El niño tiene que tener libertad para sentir además de libertad para actuar.

 

Y hay que tener en cuenta:

 

·    El niño no “es” nada que no tenga solución, es sólo un proyecto, lo que sea dependerá en gran parte de la intervención educativa.  Si un niño  tiene carencias afectivas, sociales, físicas o intelectuales, para eso va a la escuela para que le ayuden no para que se las echen en cara.

 

·    Cuanto más autoridad se tenga menos se necesitará castigar.

 

·    Detrás de una conducta negativo hay un sentimiento negativo.

 

·    La Educación de la afectividad no es exclusiva de una etapa educativa

 

·    En la Pedagogía del cariño, la infancia es un viaje no una carrera.

 

Nos va mucho en juego ya que la educación de los niños es la renovación del mundo.

 

 

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