Juan carlos lopez original

Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Desde mi aula

Mi aula es mi atalaya. Desde ella tengo una buena perspectiva de la enseñanza, rica, variada y sobretodo real, teniendo en cuenta que mi aula unas días la componen alumnos de 3, de 4, o de 5  años, en otras ocasiones, disfruto de 20 alumnos de 12 años preadolescentes y otras veces cuento con aulas de 5 alumnos de todas las edades juntos (entre 3 y 12 años). 

Unos días es una clase con 4 emigrantes y dos repetidores y otras con enfermos que han superado el cáncer, con niños sin padres, niños tímidos y niños intrépidos, hiperactivos, unas con padres que colaboran y otras con padres invisibles, unas veces con niños que no tienen dinero para cuadernos (Hay niños que son proscritos sociales.) y otras con niños con bolis de color plata.

 

Mi aula habla, está viva, viva de problemas y soluciones, de sentimientos y pensamientos. Mi aula es simultáneamente una situación social y una situación académica.

 

Y desde este lugar privilegiado comparto mis reflexiones:

 

- Los niños de los niveles inferiores se les puede “aprender” en lugar de enseñar, es decir, pueden aprender con el esfuerzo del maestro y una buena dinámica de clase, aprenden por “ósmosis” pero a medida que subimos los niveles educativos los contenidos se endurece y los niños necesitan de su propio esfuerzo, ya que se debe avanzar cada vez rápido.

 

- Los niños tienen gran facilidad para aprender pero también para olvidar, sobre todo cuando el aprendizaje no es significativo ni de aplicación directa en su vida. Por ello los contenidos como mínimo deberían repetirse varias veces durante el curso con una separación por lo menos de dos meses cada año. Y posteriormente los contenidos “importantes” debería trabajarse de nuevo en cursos sucesivos.

 

- Nuestra misión es sacar el máximo posible de los niños sin amargarles y sin amargarnos, pero a veces el máximo posible de los niños es muy mínimo. Aunque trabajar bien tiene sus frutos siempre.

 

- En Primaria no debemos enterrar a ningún niño. Todos tiene solución al menos su solución. Los maestros debemos perseverar en el empeño a pesar de las frustraciones. Es importante tener unos conocimientos pedagógicos de aula, y es imprescindible cuando hay casos especiales.

 

- No nos dejemos influenciar por madres y padres negligentes y poco respetuosos, los niños no tienen la culpa de sus padres, simplemente son sus consecuencias.

 

- En el aula me canso físicamente, pero me cargo emocionalmente, cada día es una oportunidad, y por  mucho que se repite, siempre hay algo distinto que aprender. El maestro también puede aprender, Si cometes un error, no te preocupes aprende de él, el aula siempre te da una segunda oportunidad.

       

- Hay que “corregir”, entendido como supervisar ( que no penalizar) es una gran recompensa al trabajo de los alumnos y en muchos  casos es el camino a la perfección, recuerda este es errar, y errar, y errar, pero cada vez menos y menos y menos. La corrección además de servir al alumno nos da una idea de lo adecuado o no de nuestro trabajo. Si se realiza un examen la corrección no debe esperar más de una semana, lo contrario es un factor de  desmotivación. Recuerda que todo aquello que no se evalúa se devalúa.

 

- Antes de evaluar enseña, enseña respeto siendo respetuoso, enseña orden siendo ordenado, enseña humor sabiendo reír, enseña esfuerzo y puntualidad siendo puntual y esforzándote. No olvidemos que la palabra convence pero el ejemplo arrastra. Pero no olvides que siempre se debe crear ambientes de aprendizaje más que ambientes de continua evaluación.

 

- La paciencia, el humor  no son necesarias sino imprescindibles en el aula, por la salud de los alumnos y la nuestra. Y sobre todo el optimismo como decía Savater, “Sin optimismo podemos ser buenos domadores pero no buenos educadores”.

 

- Los maestros debemos poner l”a zanahoria delante del caballo” para no entorpecer ni retardar el aprendizaje., por ello debemos ir un paso por delante de lo que el alumno puede hacer en cada momento. Existen dos maneras de hacer un niño “sordo” o ponerle una actividad muy fácil o una actividad demasiado difícil para sus posibilidades.

 

 

- La enseñanza que ofrezcamos debe ser variada, cada alumno tiene una mejor forma de aprender y debemos ofertar distintas formas de enseñar

 

- Aprender a hablar a los niños de una forma distinta. Y así nos responderán ellos. Los niños se convierten en un espejo.

 

Distanciarnos lo más posible del problema antes de actuar y callarse el comentario crítico que se tiene en la punta de la lengua es una buena premisa para educar.

 

- Mi aula no es un aula de perdedores ni de ganadores, es un aula como decía Paolo Freire, de alumnos que se educan y me educan en comunión.

 

Gracias a mis alumnos y mi aula cada día aprendo a ser mejor maestro.

 

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