Juan carlos lopez original

Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Adolescentes... y (III)

Jamás debemos convertirnos en otro adolescente: imitando sus actitudes desafiantes su inmadurez, sus desplantes o malos modos. Tenemos que situarnos a un  nivel superior dando a entender que sólo le escucharemos si se comporta de manera educada respetuosa y tranquila como nosotros lo hacemos. Crecer nosotros mismos. Ante todo con mucha más madurez que él, nosotros no podemos quedarnos atrás: debemos cambiar con ellos, pegar un auténtico estirón, dar un salto de calidad. 

Ante la provocación de nuestro hijo adolescente:

 

- No concederles lo que se llama atención negativa: Menear la cabeza, gritarle... Pensar que la atención negativa es como una droga que damos a nuestro hijo y no dársela.

 

- Hay que intentar negociar con ellos dejando claro nuestra intención : lo que nos gusta, que es lo que quiero que cambie, y las consecuencias de no cumplir las normas.

 

- No tendremos en cuenta el tono de voz, palabrotas, etc. Solo nos fijaremos en el acuerdo.

 

- Afiance la credibilidad de su palabra y haga lo que ha dicho.

 

Para ello hay que elegir un momento tranquilo y sin prisa. Reconocer avances, no decir ya te lo había dicho yo. Y si es necesario, elogiar. La mayoría de los padres elogian poco a sus hijos.

 

Pero llegado a situaciones extremas, se puede hacer “Huelga de padres”. (Anunciar que se va a retirar de la relación convencional madre-hija/o o padre-hijo/a y hacerlo, nada de hacer la compra para dos, enseñarle a conducir, prepararle la ropa, o dar la propina). Por supuesto no olvidando que nosotros somos los adultos formados y se supone que equilibrados, que tenemos que dar ejemplo de saber perdonar y reconciliar. Un padre no puede dejar de hablar a su hijo, eso sería comportarnos como otro adolescente.

 

Finalmente recordemos; las situaciones problemáticas y crisis con su hijo le ofrecen oportunidades para madurar.

 

•  No es necesario que los dos padres hagan siempre lo mismo, sino que no se saboteen (que cuando mamá diga “saca la basura”, papá no diga “ deja que voy yo, que el niño está cansado”).  Los padres deberíamos de vez en cuando revisar las ideas sobre educación. Si los padres se sentaran a hablar una hora a la semana sobre la crianza de sus hijos los psicoterapeutas se quedaría en sin trabajo.

 

•  Nos preocupamos por lo que será un niño el día de mañana, pero nos olvidamos que ya es alguien hoy.

 

• La adolescencia es un como “un sarampión que se pasará”, y hay que estar tranquilos, eso sí, la mayoría de los adolescentes se hacen amigos de sus padres entre los 18 y 25 años. No pasa nada, tenemos que ser sus padres no sus amigos

 

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