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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Actividades extraescolares

… Sin pasarse y con cabeza.

 

Llegado el comienzo de curso comenzamos a organizar nuestra vida y la de nuestros hijos. Y después de las clases, pensamos qué pueden hacer nuestros hijos por la tarde.

 

ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES

 

… SIN PASARSE Y CON CABEZA.

 

Llegado el comienzo de curso comenzamos a organizar nuestra vida y la de nuestros hijos. Y después de las clases, pensamos qué pueden hacer nuestros hijos por la tarde.

Pues bien, lo primero descansar y estar en familia, y alguna actividad de ocio sin presión de horario. Reservar un rato, razonable, que no excesivo para las tareas escolares.

Entonces será cuando elegir entre la cada vez más amplia oferta de ocio y educativa.

Para elegir las actividades extraescolares de nuestros hijos mantendremos algunas premisas:

 

-          Más no es mejor. Es mejor pocas y de calidad. No podemos crear horarios maratonianos a nuestros hijos, que les causes más stress que placer, algo que nos salpicará de rebote a nosotros.

 

-          Deberemos seleccionar, pensando  que no debemos hacer todo el mismo año, que la infancia es larga, y se pueden distribuir las actividades a lo largo de los años.

 

-          Escuchar al niño y sus gustos. Tendremos en cuenta su edad .

 

-          Intentaremos no proyectar nuestras frustraciones pasadas, es decir no intentaremos apuntarles a aquellas actividades que nosotros no hicimos en la infancia, y les dejemos “frustraciones heredadas”. La danza que queríais hacer y no pudisteis, el pianista que os gustaría que fuese vuestro hijo, etc..

 

-          Analizar sus necesidades, hay niños que necesitan actividades que les ayuden a relacionarse, y estará bien participar en actividades deportivas de grupo, teatro…; otros pueden necesitar actividades tranquilas o actividades para quemar energía.

 

-          No dejarnos llevar por modas, o por imitaciones de otras familias

 

-          En muchas ocasiones nuestros hijos, asisten a actividades deportivas que provocan más agresividad y “deseducación” que aspectos positivos, por la mala gestión de sus entrenadores. ¡Cuidado!

 

-          Hacer un seguimiento de la actividad que está asistiendo nuestro hijo, y si vemos que no es la más adecuada, reaccionar, e incluso cambiarle de actividad, eso sí después de un tiempo prudencial.

 

-          Pensar en ellos, no verlo como un lugar donde “aparcar al niño”, y mientras nosotros nos tomamos un café con los otros papis y mamis. Hay niños que de las veinticuatro horas al día, no pasan ni cuatro con sus padres.

 

-          Un equilibrio entre actividades deportivas, idiomas, y según gusto, musicales, dejando por lo menos tres días libres sin actividad.

 

-          Hay que valorar que el desplazamiento no lleve mucho tiempo, por muy atractiva que sea la actividad, si el desplazamiento es de una hora en total, es sobrecargar el día.

 

-          Hay que valorar cómo afecta a los demás miembros de la familia

 

-          Hay que valorar el horario de cada actividad, no debemos llevar a los niños sin merendar o corriendo con el bocado en la mano

 

-          Valorar las actividades si tenemos más de un hijo, y es más provechoso, sentarse en un parque a disfrutar de los hijos, que ir corriendo con uno a piano, y al otro a ballet, y gastar media hora en desplazarnos con la lengua fuera.

 

-          Es importante pensar bien la finalidad de las actividades

 

-          Mirar la duración de la actividad: mensual, trimestral, anual, y el compromiso que se adquiere.

 

-          Ver si la actividad supone un compromiso grupal, es decir que formamos un equipo al que hay que asistir a los partidos, y si los fines de semana podremos asistir o dejaremos al equipo colgado

 

Realizar actividades extraescolares debiera suponer desarrollar un deseo de nuestro hijo y pasarlo bien, al mismo tiempo que aprenden.. Pasar un tiempo al día sin hacer nada o jugando en casa o en el parque o leyendo o aburriéndose o merendando con los abuelos, o haciendo la compra con vosotros o haciendo la cena juntos, …, puede ser tanto o más gratificante que  estresarse realizando más y más actividades además a largo plazo puede quizá resultar mucho más productivo y eficaz para su propia autonomía que tener a nuestro hijo “hiperactivizado” haciendo cosas sin parar

 

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