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"Punto y coma"

Saúl N. Amado
Artículos relacionados con el mundo de la política, la crítica a determinados temas, experiencias vividas por el autor y actualidad en general.

SOBREDOSIS EMOCIONAL

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No pude por menos y me acerqué a preguntar si ya había empezado la precampaña, que con esto de que hay que abaratar costes a lo mejor teníamos la campaña resuelta.

El fútbol tira mucho –de la gente–, la Champions más y el Real Madrid ya ni te cuento. Y eso se nota en las calles: una tarde preveraniega, con las terrazas abarrotadas y poca gente paseando. Todos, o casi todos, con la mirada puesta hacia veintidos tíos corriendo y pateando una pelota. Mientras, fuera, un atardecer que quiere parecerse a julio y un ambiente que invita a ‹‹soñar en una noche de verano››.

 

Como digo, las calles estaban vacantes, como si buscaran a algún peatón desconcertado. Por suerte, cerca de la Plaza de la Universidad, esa que hace exaltar el encanto de Valladolid, me crucé –¡por fin alguien!– con dos chicos que me hicieron inmiscuirme en su conversación. Los noté muy enfadados; eso sí, entre ellos. Me pareció escucharle decir a uno, con acento francés, algo así como que ‹‹estas cosas ya no se usan, vamos, que están pasadas de moda››. ¿Sería por los pantalones de campana que llevaba su amigo o por la camiseta del Real Madrid?

 

Seguí por mi camino, sin volverme, no sea que me fuese a tocar algo de lo que andaban repartiendo aquellos dos. Al rato, cerca de la Plaza Mayor, me los volví a encontrar saliendo de un portal, pero esta vez, uno llevaba un globo del PSOE y otro uno del PP. Imagínese, estimado lector, mi cara de asombro al ver a los dos jóvenes –uno más que otro– mostrando su lado más político.

 

No pude por menos y me acerqué a preguntar si ya había empezado la precampaña, que con esto de que hay que abaratar costes a lo mejor teníamos la campaña resuelta. Se echaron a reír, aunque yo creo que no me entendieron, y me contestaron que eran Erasmus y que los globos se los habían regalado en la ‹‹fiesta de la Democracia››.

 

Ya de regreso a casa, mi cabeza tenía más tiempo para dar vueltas a lo acontecido aquella tarde. No sé hasta qué punto hice bien en salir a la calle para despejarme, pues volví con más sobredosis emocional que con la que había salido. Todavía me sigo preguntando qué sería eso que estaba pasado de moda y que se echaban en cara. Y algo que es más sorprendente incluso: ¿dónde estaría la ‹‹fiesta de la Democracia››?

 

Saúl N. Amado

 

Comentarios

P2 05/05/2016 15:48 #1
Y ahora concurren juntos Garzón e iglesias, menos gasto...que solo es un partido

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