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Punto Deportivo

Juan Postigo

La memoria deportiva, frágil como el cristal

Ni tan malos antes, ni tan buenos ahora. El Real Valladolid todavía está lejos de confirmar el ascenso directo pese a la contundente victoria ante el Sporting.

No existe el blanco, tampoco el negro, en esto del fútbol. Las cosas nunca se hacen tan bien o tan mal como se pueden ver después de una victoria o una derrota. Y es que la memoria del aficionado es frágil, muy liviana. Es sencillo. Mi equipo pierde. Nada ha salido bien. Mi equipo gana. Todo ha sido genial. El mejor ejemplo, el Real Valladolid, primero ante el Tenerife, después frente al Sporting. Pues no. Ni lo uno, ni lo otro.

 

Sí señor, el conjunto de Rubi tiene muchas cosas buenas y que hacen pensar en un potencial ascenso directo, pero está muy lejos de la perfección. No hay que dejarse engañar por un par de partidos buenos. Las cosas hay que saber relativizarlas, más en el fútbol, donde lo que una semana funciona puede ser completamente diferente en la siguiente ocasión.

 

La cuestión es que en el entrenador blanquivioleta muchas veces se ven claros, pero también oscuros. Las cosas malas hay que saber verlas en los momentos buenos, como es el caso, y viceversa. A pesar del 3-0 frente al Sporting, el Pucela pecó en muchos minutos de juego de inferioridad táctica y de empuje ante los asturianos, y solo una aceptable defensa y un mal día en ataque de los rojiblancos permitieron que el luminoso terminase con semejante situación.

 

¿A dónde quiero ir a parar con todo esto? Es fácil. Relativice todo. Absolutamente todo. Yo le hablo en clave deportiva, pero se lo aconsejo para su día a día. Un 3-0 es bonito, precioso para el espectador, pero hay que saber ver los fallos propios y no dejarse llevar por la euforia. Ya se sabe, la memoria deportiva es frágil como el cristal.

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