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Punto Deportivo

Juan Postigo

Hombres, y no nombres, para el nuevo proyecto del Real Valladolid

La dirección deportiva no ha intentado ningún golpe de efecto esta pretemporada trayendo a ningún jugador carismático que ilusione, ya que la idea es que el éxito se base en la unión del vestuario.

Está claro, este año la idea es otra. Nada de fichajes con nombres llamativos o que desde la prensa nos encargamos de vender demasiado rápido. Adiós a Hernán Pérez, Jonathan Pereira y demás jugadores que bien tienen un recorrido nacional. No. Esta vez, para la que va a ser la última temporada del Real Valladolid con ventaja económica respecto al resto de equipos de Segunda, se ha apostado por hombres, no por nombres.

 

Samuel y Mojica, ya conocidos, Juan Villar, un talento por descubrir, Mario Hermoso, otra perla con ganas de demostrar, Marcelo Silva, quizá el más conocido por su trabajo... Sí, todos hombres. La filosofía salta a la vista. ¿Y es que cómo ascendieron José Luis Mendilibar y Miroslav Djukic? Con algún nombre, que lógicamente nunca sobran, pero sobre todo con hombres que unen y hacen vestuario.

 

A Braulio Vázquez y a Carlos Suárez no les importa que los fichajes no terminen de resultar un golpe de efecto para la afición. Los resultados, que son lo importante, terminarán de respaldar al equipo y al plan de trabajo que se está llevando a cabo. O al menos eso se espera.

 

Desde el primer momento se está apostando por gente que arrima el hombro, que trabaja, que quiere demostrar su valía y que, al mismo tiempo, cuenta con un carácter de equipo que tenga al vestuario unido. Un detalle, recordemos, fundamental en los dos últimos mencionados ascensos.

 

Está claro que todo esto no garantiza el regreso a Primera División, ni mucho menos. Simplemente se trata de un golpe de timón respecto a lo que se probó la temporada pasada. ¿Funcionará? Dentro de nueve o diez meses, la respuesta.

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